La combinación de una crisis climática y otra geopolítica ha llevado este martes a que las tarifas de tránsito diario por el Canal de Panamá toquen máximos históricos. Según reveló el Financial Times, las subastas diarias para cruzar la vía interoceánica llegaron a niveles récord de 2.5 millones de dólares, en medio de una sequía severa y la crisis bélica en Medio Oriente que asfixian la ruta marítima.
El transporte marítimo internacional enfrenta un cuello de botella originado por dos crisis simultáneas en extremos opuestos del planeta. El cierre definitivo del Estrecho de Ormuz —provocado por el bombardeo contra Irán liderado por EE.UU. e Israel que comenzó el pasado 28 de febrero— bloqueó el punto de paso estratégico por donde fluye la quinta parte del petróleo mundial. Este bloqueo obligó a los compradores asiáticos a desviar sus adquisiciones de crudo y derivados hacia la costa del Golfo de EE. UU., lo que incrementó masivamente la necesidad de cruzar por el Canal de Panamá para transportar esos recursos.
En paralelo, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) reportó que un fortalecimiento del fenómeno meteorológico de El Niño comenzó a desarrollarse en junio, amenazando con generar sequías más severas de lo habitual este año. De acuerdo con información publicada por el Financial Times a partir de datos recopilados por la firma de análisis Argus, la alarmante caída en los niveles de agua de la vía interoceánica amenaza con forzar una reducción drástica en la cantidad de cupos disponibles de paso para las embarcaciones hacia finales de año.
Esta coyuntura ha obligado a las navieras a competir de manera feroz en subastas diarias para asegurar su tránsito, encareciendo significativamente los costos de la cadena de suministro mundial. La demanda global derivada de la guerra de Irán se suma a la escasez de agua para presionar al alza los precios en una de las rutas comerciales más importantes del planeta.
La escasez de agua que afecta al Canal de Panamá llevó a la Autoridad del canal a imponer en julio estrictas restricciones sobre el calado de las embarcaciones, limitando la profundidad máxima a la que los barcos pueden sumergirse. Esta anomalía climática está alterando el comportamiento estacional de las lluvias que resultan indispensables para la operación del sistema de esclusas, lo que provoca un descenso de los caudales en un período donde habitualmente se esperaría estabilidad.
"El problema en este momento es que los niveles de agua están cayendo constantemente, y se supone que no deberían hacer eso de mayo a diciembre", señaló Ross Griffith, director de precios de fletes para las Américas en Argus, según una cita del Financial Times.
Las subastas de cupos para cruzar las esclusas más transitadas del Canal de Panamá promediaron en agosto unos 1.1 millones de dólares, lo que equivale a más de dieciséis veces el costo registrado durante el mismo período del año anterior. En algunas subastas individuales celebradas desde el 28 de julio, las tarifas máximas alcanzaron la exorbitante cifra de 3.78 millones de dólares para las esclusas Neopanamax y 2.63 millones de dólares para las esclusas Panamax.
La situación es todavía más aguda para las embarcaciones de gran envergadura. Los datos de Argus revelan que el costo promedio para utilizar las esclusas más grandes del canal alcanzó un récord histórico de 2.5 millones de dólares por tránsito.
Aunque la mayoría de las grandes empresas navieras y de gas licuado de petróleo suelen reservar sus cupos con anticipación a tarifas fijas más bajas, cerca del 30 por ciento del tráfico total del canal depende de estas competitivas subastas diarias.
El impacto de las restricciones ya se percibe en la zona de espera: el pasado 3 de agosto se contabilizaron 113 embarcaciones aguardando para transitar, una cifra muy superior a los apenas 40 barcos que hacían fila a inicios de enero de este año. Estas medidas, que obligan a las tripulaciones a transportar menos carga de la habitual para que el barco flote a mayor altura, disparan los costos operativos y generan largas colas en las entradas de la vía de navegación de 50 millas de largo.
Para el próximo 3 de septiembre, las restricciones recientemente anunciadas contemplan reducir el calado operativo en las esclusas Panamax a 47.5 pies, una merma sustancial frente a los 50 pies habituales. Mientras tanto, los niveles de agua del Lago Gatún, el embalse artificial que alimenta todo el sistema del canal, se ubican por debajo de su promedio histórico registrado entre 1965 y 2022.
Aunque los niveles actuales no son tan bajos como los del año excepcionalmente seco de 2023, las proyecciones hidrológicas muestran una pendiente de descenso mucho más pronunciada y prematura, que ocurre antes del inicio formal de la temporada seca en diciembre. El ritmo acelerado de la caída y la falta de precipitaciones perfilan un panorama sumamente complejo para el abastecimiento de la vía interoceánica en los próximos meses, superando los peores temores de la industria marítima. "Así que, potencialmente, se podría presentar una situación que sea peor que la de 2023", advirtió Griffith.
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