Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) citadas por especialistas, más de cuatro de cada diez personas en el mundo viven con alguna condición que afecta al sistema nervioso. Estas enfermedades constituyen una de las principales causas de enfermedad y discapacidad a escala mundial, e incluyen desde condiciones frecuentes como el accidente cerebrovascular (ACV), las demencias, la migraña y la epilepsia, hasta patologías que pueden requerir procedimientos neuroquirúrgicos.

El doctor Pedro Paz Guillén, médico neurólogo de la clínica Auna Arequipa, señala que los avances en diagnóstico, imágenes, procedimientos mínimamente invasivos y técnicas quirúrgicas han ampliado las alternativas disponibles para determinados pacientes. No obstante, aclara que estos progresos de la neurocirugía no implican que todas las enfermedades neurológicas requieran una operación: la indicación depende del diagnóstico, la gravedad, los síntomas y las características particulares de cada paciente.

En ciertos casos, las nuevas herramientas permiten realizar intervenciones con mayor precisión y planificar procedimientos dirigidos a proteger estructuras y funciones del sistema nervioso. Según Paz Guillén, son cinco las condiciones en las que los avances médicos y neuroquirúrgicos han incorporado nuevas posibilidades de tratamiento.

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¿Qué enfermedades neurológicas pueden beneficiarse de nuevas técnicas?

La primera de ellas son los tumores cerebrales, que comprenden diferentes tipos de lesiones y cuyo tratamiento depende de factores como su ubicación, tamaño y características.

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La elección de la técnica para tratar un aneurisma cerebral —una dilatación anormal en la pared de un vaso sanguíneo del cerebro que, en algunos casos, puede romperse y provocar una hemorragia potencialmente grave— depende de la ubicación y características del aneurisma, así como de la condición clínica de la persona. Hoy existen alternativas que van desde procedimientos quirúrgicos hasta técnicas endovasculares o neurointervencionistas.

En el caso de las hernias discales, no todos los pacientes requieren cirugía, pero cuando hay una indicación médica, técnicas menos invasivas pueden aliviar la compresión de los nervios o de la médula espinal. El objetivo del tratamiento varía según la enfermedad de columna diagnosticada y los síntomas que presenta el paciente.

Para los trastornos del movimiento, algunos pacientes con enfermedad de Parkinson, temblores severos u otras condiciones similares pueden ser candidatos a procedimientos especializados si cumplen determinados criterios médicos. Estas intervenciones buscan controlar síntomas específicos y mejorar la funcionalidad de pacientes seleccionados.

Durante las intervenciones, la cirugía guiada por imágenes y la microscopía quirúrgica permiten a los especialistas identificar con mayor precisión lesiones específicas. En casos seleccionados, estas herramientas ayudan a planificar procedimientos que protegen funciones neurológicas importantes, como el lenguaje y el movimiento.

En el caso de las malformaciones vasculares cerebrales, alteraciones que afectan los vasos sanguíneos del cerebro y que pueden presentar características distintas según cada paciente, los avances en herramientas de diagnóstico por imágenes y técnicas terapéuticas permiten identificarlas mejor y seleccionar la estrategia adecuada. La necesidad de intervenir y el procedimiento utilizado dependen del tipo de malformación, su ubicación, los síntomas y el riesgo individual, por lo que la evaluación debe ser individual y requiere determinar previamente si el paciente puede beneficiarse de este tipo de procedimiento.

Paz Guillén sostuvo que “el gran cambio en la neurocirugía moderna no solo está en la tecnología, sino en cómo esta nos permite intervenir con mayor precisión, reducir riesgos y ofrecer mejores alternativas terapéuticas para enfermedades que antes representaban enormes desafíos médicos”. El especialista señala que uno de los principales cambios es la posibilidad de realizar procedimientos cada vez más precisos, y recomienda que las enfermedades neurológicas sean evaluadas de manera individual, ya que las opciones terapéuticas pueden comprender medicamentos, seguimiento clínico, rehabilitación, procedimientos intervencionistas o cirugía, dependiendo de cada diagnóstico.

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