La alta sismicidad que experimenta Perú responde a su ubicación dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico, una extensa franja del planeta con intensa actividad sísmica y volcánica. Esa condición geológica mantiene al territorio nacional expuesto de forma permanente a la ocurrencia de terremotos, aunque el riesgo de un desastre no depende solo de la geografía.
Hernando Tavera, presidente ejecutivo del Instituto Geofísico del Perú (IGP), señaló que en esa zona se libera más del 80% de la energía sísmica anual de la Tierra. En lo que va de 2026, países como México, Chile, Venezuela y Colombia ya han registrado movimientos de gran magnitud dentro de esa misma región.
Pese a ello, el hecho de que ocurra un terremoto fuerte en otra nación del Cinturón de Fuego no implica que vaya a reproducirse otro de inmediato en Perú. Aunque varios países comparten un contexto tectónico de elevada actividad, no hay una relación directa que permita sostener que un sismo en Colombia, Chile, México u otro territorio vaya a desencadenar uno en el país.
Perú mantiene su propio nivel de exposición, determinado principalmente por la interacción de placas tectónicas frente a su costa. Por eso, los sismos registrados en otras naciones no deben tomarse como una herramienta para anticipar cuándo ocurrirá un movimiento telúrico en suelo peruano.
La magnitud de un eventual desastre, además, está ligada a la vulnerabilidad de las ciudades y sus construcciones, no únicamente a la ubicación geográfica que explica la alta sismicidad del territorio.
El Segundo Simulacro Nacional Multipeligro de 2026, programado para el viernes 14 de agosto a las 3:00 p.m., permitirá poner a prueba la organización de las familias y comunidades ante diferentes emergencias, así como reconocer rutas de evacuación, zonas seguras y tiempos de respuesta. Esta fecha se da en medio de un escenario en el que, tal como señaló Tavera, un sismo es un fenómeno natural cuyas consecuencias destructivas dependen, entre otros factores, de las características de las edificaciones y de los lugares donde fueron construidas.
Uno de los principales problemas identificados es la autoconstrucción de viviendas en zonas de expansión urbana sin suficiente control o asistencia técnica. Las edificaciones levantadas sin criterios adecuados de ingeniería pueden presentar una mayor vulnerabilidad frente a movimientos sísmicos intensos. El problema adquiere especial importancia en sectores de Lima que conservan viviendas antiguas construidas con materiales como adobe y madera. La antigüedad de las estructuras, el deterioro de los materiales y la ausencia de reforzamiento pueden incrementar la vulnerabilidad de determinados inmuebles.
En zonas antiguas del Rímac, por ejemplo, vecinos consultados por América Noticias expresaron su preocupación ante la posibilidad de que sus viviendas sufran daños o colapsen durante un terremoto de gran intensidad. Ante estas condiciones, las autoridades especializadas recomiendan identificar previamente las zonas seguras y rutas de evacuación, además de evaluar las condiciones estructurales de las viviendas.
El próximo Simulacro Nacional Multipeligro está programado para el viernes 14 de agosto de 2026 a las 3:00 p. m., y la convocatoria incluye tanto a instituciones públicas y privadas como a toda la ciudadanía. Ante esa fecha, el Instituto Geofísico del Perú (IGP) insiste en que la preparación debe ser permanente y no solo activarse cuando ocurre un movimiento sísmico de gran magnitud en Perú o en algún país cercano. Entre las acciones recomendadas por el IGP figura reconocer los puntos seguros dentro de la vivienda o del centro de trabajo, así como establecer previamente las rutas de evacuación y contar con los implementos necesarios para afrontar una emergencia. La participación activa en los simulacros también es señalada como una medida clave. Los datos clave del informe recuerdan que Perú forma parte del Cinturón de Fuego del Pacífico, una región donde se libera más del 80% de la energía sísmica anual del planeta, según Hernando Tavera, presidente ejecutivo del IGP. No obstante, los terremotos ocurridos en otros países no permiten predecir la ocurrencia inmediata de un sismo en territorio peruano. La principal vulnerabilidad del país radica en las edificaciones construidas sin criterios técnicos y en las estructuras antiguas o deterioradas. En ese sentido, se menciona que los sectores antiguos del Rímac presentan viviendas levantadas con materiales vulnerables. La prevención, en definitiva, pasa por identificar zonas seguras, conocer las rutas de evacuación y participar en los simulacros.
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