Un eventual terremoto de gran magnitud en Lima podría dejar miles de víctimas, y la informalidad en la construcción sería uno de los factores que más agravaría el impacto. Según la Cámara Peruana de la Construcción (Capeco), cerca del 80% de las viviendas de la capital fueron levantadas de manera informal, y de ese total, aproximadamente la mitad presenta una condición de alta vulnerabilidad ante un sismo de gran intensidad, lo que incrementa significativamente el riesgo para sus habitantes.

El peligro no se limita a Lima. De acuerdo con el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred), en la zona comprendida entre Áncash e Ica, alrededor de 4,8 millones de personas residen en áreas de muy alto riesgo sísmico, mientras que otras 5,6 millones viven en territorios considerados de riesgo alto. Especialistas advirtieron que un fuerte movimiento telúrico podría tener consecuencias devastadoras en estas regiones.

Capeco informó el riesgo que presentan alrededor del 80% de las viviendas en Lima ante un eventual terremoto.

La vulnerabilidad de las edificaciones informales en Lima es un tema que preocupa a las autoridades, pues ante un evento sísmico de gran magnitud, el colapso de estas estructuras podría generar una elevada cifra de víctimas y damnificados en la capital.

¿Qué hacer en casa ante un terremoto?

Ante un movimiento telúrico, el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) recomienda que las familias elaboren un plan familiar de emergencia y definan con anticipación las zonas seguras dentro de sus viviendas.

Para las edificaciones que ya existen, una opción para reducir el riesgo es el reforzamiento estructural, un procedimiento que mejora las condiciones de la vivienda y disminuye la posibilidad de colapso durante un sismo, protegiendo principalmente la vida de sus ocupantes.

Miguel Estrada, decano de Ingeniería Civil de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), explicó que son tres los factores fundamentales que determinan el comportamiento de una construcción frente a un terremoto: el tipo de suelo, la calidad y formalidad de la construcción, y las características del sismo, como la distancia y profundidad de su epicentro. El especialista señaló que, si bien Perú cuenta con una normativa de construcción sismorresistente, esta pierde efectividad cuando las viviendas se levantan sin respetar los criterios técnicos establecidos.

La preparación ante un terremoto debe empezar mucho antes de que ocurra el sismo. En Lima, donde millones de personas están expuestas a la actividad sísmica, reducir la vulnerabilidad de las viviendas puede marcar la diferencia entre daños materiales y el colapso de una estructura con personas en su interior. Por ello, los especialistas recomiendan fijar muebles altos y retirar objetos que puedan caer durante un movimiento telúrico y provocar lesiones, además de identificar las rutas de evacuación y mantener los pasadizos despejados. También resulta clave la evaluación de las viviendas por parte de profesionales especializados, con el fin de detectar posibles deficiencias estructurales y determinar si se requieren trabajos de reforzamiento. De esta manera, se busca evitar que el colapso de una edificación sorprenda a quienes se encuentran en su interior.

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