Para Iván Chávez, el actor que da vida al villano Aldo Pérez en “Señora del destino”, la popularidad de su personaje lo tomó por sorpresa. “Sabía que iba a ser villano, pero no que lo sería tanto”, confiesa a Correo el intérprete, responsable de buena parte de los conflictos que atraviesan Mechita (Jimena Lindo) y sus hijos en la telenovela de América y Del Barrio Producciones.

El actor es consciente del rechazo que genera su papel en la calle. “Me cruzo en la calle con muchas señoras que, al comienzo, me miran con miedo, pero luego conversan conmigo y me cuentan que en su vida existió un ‘Aldo’, ya sea su expareja, su esposo o su papá”, agrega. Según Chávez, el personaje concentra todo lo negativo: “En Aldo están juntas todas las taras y cosas negativas que uno no debería tener; es machista, cínico, estafador y mal padre”.

Frente a la pregunta de cómo afronta un papel con tantas aristas negativas, el actor explica que “es un reto muy grande, porque en cada capítulo tenemos situaciones nuevas y extremas que Aldo genera y que debemos mostrar; pero también trato de reflejar un lado humano”. Para construir al personaje, Chávez considera que “tiene traumas de niño y que ha pasado por cosas feas; se trata de un personaje que intentó sobrevivir en una ‘selva’ desde pequeño y siempre estuvo involucrado en un mundo sórdido”. Además, resalta el narcisismo y egoísmo de “macho” que Aldo demuestra al querer recuperar a su esposa e hijos, pese a saber que ha sido un desgraciado. Como dice su personaje: ‘nadie nace malo’.

Las escenas de violencia y enfrentamientos en las que Aldo siempre está involucrado no son fáciles de enfrentar.

Para las escenas de peleas físicas, como las que grabó con Óscar López Arias, el actor contó con una coach. Pero antes de llegar a ese punto, Iván Chávez tuvo que construir a Aldo desde adentro: “Más allá de ser un personaje violento, Aldo es alguien sarcástico que se regodea en lo que hace y trata de poner un tipo de humor que él cree gracioso, lo que lo hace muy particular”. Sobre el trabajo con sus compañeras, señaló que tiene mucha confianza con las actrices porque le ha tocado hacer escenas de abuso físico, y que lo conversan mucho y lo tienen claro.

Consultado sobre si se inspiró en el personaje de la telenovela brasileña original, “Señora del destino”, Chávez contó que le dijeron que Aldo no seguiría necesariamente la misma línea del personaje brasileño. Al comienzo vio un capítulo donde aparecía, pero notó que tenía otras características, así que dejó de verlo porque el suyo es un personaje muy criollo, muy local, con toda esa zalamería y farsa del engaño que había que meterle por todos lados.

Su camino hacia la actuación no fue directo. Al salir del colegio estudió Derecho en la Católica por tres años y medio, pero sintió que no era lo suyo. Luego probó con Administración de Empresas dos años en la Universidad de Lima y tampoco funcionó. Fue recién cuando se tomó un año para pensar que apareció la vocación: le gustaba el arte y le interesaron mucho las miniseries de Michelle Alexander, Michel Gómez y Eduardo Adrianzén que se hacían a finales de los 80. Lo que marcó un hito para él fue la novela “Los de arriba y los de abajo”. Se preguntaba de dónde habían salido esos actores que tocaban una realidad social local tan diferente, así que comenzó a investigar y se metió a estudiar en talleres como el de Roberto Ángeles y Alberto Isola.

"En Aldo están juntas todas las taras y cosas negativas que uno no debería tener; es machista, cínico, estafador y mal padre", dice el actor.

Para Iván Chávez, la actuación es un oficio en el que nunca se termina de aprender: “cada producción o cada obra de teatro son como clases donde vuelcas lo que sabes”. Aunque reconoce que hoy existen más recursos y escuelas, sostiene que “la experiencia tiene muchísimo que ver” y celebra que haya jóvenes con talento que están como “esponjitas”, tratando de aprender.

Sobre el éxito de “Señora del destino”, el actor destaca que “cada capítulo parece un final de temporada por el ritmo que tiene; suceden cosas todo el tiempo y eso mantiene al espectador enganchado”. También valora que productoras como Del Barrio “no se queden en una zona de confort” y busquen superarse cada año en guion, cámaras, luces y actuación.

En cuanto al destino de su personaje, Aldo, Chávez adelanta que “todavía tiene mucho por hacer” y que aún falta para que termine la novela. “Supongo que los malos tendrán que acabar mal, aunque a veces, como en la vida real, no necesariamente pagan”, reflexiona. Eso sí, espera que su personaje sí reciba su castigo: “porque de lo contrario, en la calle me van a apalear”.

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