Un estudio del Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción de Riesgo de Desastres (Cenepred), adscrito al Ministerio de Defensa, advierte que más de 9.9 millones de hectáreas de uso agrícola podrían estar en riesgo hasta mayo próximo a consecuencia de las lluvias intensas que trae el fenómeno de El Niño costero. El documento, que revisó Gestión, extiende su pronóstico desde marzo hasta mayo y fue elaborado en base al último comunicado del Enfen, que dispone la activación del estado de alerta ante El Niño costero, y a un informe técnico del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi).

Ese informe técnico del Senamhi advierte que hasta el quinto mes de este año se esperan acumulados de lluvias entre normales a superiores a lo normal en gran parte del país, escenario que incluye la costa norte y la vertiente occidental andina, en donde no se descartan precipitaciones de moderada a fuerte intensidad. El documento proyecta que esas lluvias podrían originar la ocurrencia de movimientos en masa (huaicos, flujos de lodo, derrumbes y avalanchas de rocas y detritos) que ponen en riesgo entre alto y muy alto a más de 7 millones de hectáreas agrícolas en diversas regiones.

Solo en el nivel de riesgo muy alto se encuentran las regiones San Martín (684,730 has), Cajamarca (493,600), Piura (376,023), Junín (364,903) y Amazonas (353,139), entre otros.

En tanto, la expectativa del Midagri se basa en la intención de siembra de 2’115,094 hectáreas que comprende a principales cultivos que participan en la referida campaña a nivel nacional, recogida en la última Encuesta Nacional de Intenciones de Siembra (ENIS). Sin embargo, considerando el territorio completo, el país cuenta con 11.2 millones de hectáreas de superficie agrícola.

El Niño se extendería hasta noviembre de este año. LUGAR: URB. SANTA MARGARITA FOTOS: NILO VILELA

Las lluvias intensas que traerá El Niño podrían generar inundaciones y dejar en riesgo alto y muy alto a otras 2.8 millones de hectáreas de cultivos, en su mayor parte en regiones del norte y oriente del país. En el nivel más crítico por inundaciones figuran Piura (117,372 has), Ucayali (113,456), San Martín (96,731), Loreto (74,909), Puno (53,618) y Cusco (37,314), entre otras. En tanto, en riesgo alto por inundaciones encabezan la lista Puno (442,656 has), Lambayeque (235,301), La Libertad (169,743), San Martín (159,777) y Cusco (127,298).

Reporte de lluvias, huaicos y deslizamientos en regiones del Perú | Foto: Ministerio del Ambiente

De acuerdo con el Cenepred, en total serían 9’915,770 hectáreas de superficie agrícola las que estarían en riesgo alto y muy alto por movimientos en masa e inundaciones. Ese cálculo considera que el territorio peruano cuenta con 11.2 millones de hectáreas agrícolas, según la última actualización del Midagri al 2025, lo que implica que el 88.39% de esa superficie podría estar en peligro antes que concluya la actual campaña agrícola. La cifra supone un aumento frente al anterior mapa de riesgos por lluvias intensas hasta abril, cuando se previó que unas 7.3 millones de hectáreas destinadas a la agricultura podrían verse afectadas.

Por movimientos en masa, los departamentos con riesgo alto son, por citar solo cinco, San Martín (448,216), Cajamarca (445,634), Huánuco (316,774), Puno (308,087) y Ucayali (184,830).

Solo por la previsión de ocurrencia de huaycos las zonas agrícolas en riesgo suman más de 7 millones de hectáreas. Fotos\Herson Alcantara.

¿Qué principales cultivos se podrían afectar?

El Senamhi elaboró pronósticos de riesgo agroclimático para los principales cultivos de la campaña agrícola entre marzo y mayo del 2026, como arroz, papa, maíz, café y cacao, advirtiendo que las condiciones climáticas sobre lo normal podrían tener diversos efectos adversos en esos sembríos.

El arroz, el cultivo más sembrado de la campaña, concentrará el mayor riesgo en los valles de la costa norte y la selva norte. El Senamhi prevé que entre marzo y abril las precipitaciones superiores a lo normal eleven el nivel de riesgo agroclimático entre alto y muy alto por posibles impactos físicos en el cultivo, sin descartar que las áreas ribereñas sufran desbordes e inundaciones. “Esta perspectiva climática propiciaría condiciones muy favorables para el incremento de problemas fitosanitarios (plagas y enfermedades), posibles afectaciones de áreas arroceras por desbordes de ríos e inundaciones, además de afectar la calidad de los granos por las lluvias frecuentes que retrasarían el secado adecuado de los granos y aumentaría el porcentaje de granos quebrados”, detalla la entidad.

Inundación por desborde del río Mayo arrasa cultivos de arroz. (Foto: Andina)

Los vientos inusuales que persisten en la tropósfera sobre el Perú, conocidos como Vientos de San Andrés, se combinarán con El Fenómeno El Niño y traerán días con mayor sensación de calor intercalados con días fríos, según Ulises Osorio, experto en temas agroclimáticos, quien conversó con Gestión. El efecto combinado de ambos fenómenos puede agravar el estrés abiótico que ya golpeaba a los cultivos de consumo interno y también a productos estrella de la agroexportación como los arándanos, uva, paltas y mangos, además de propiciar mayor presencia de plagas y afectar la calidad de los frutos.

En la sierra sur y el altiplano, el Senamhi advierte niveles de riesgo alto para la papa. Este mes no descarta la presencia de polilla de papa, la rancha, alternaria y otros problemas asociados a la variabilidad térmica, así como daños por granizadas, heladas y otros eventos extremos para las siembras que aún no se encuentran en crecimiento vegetativo y floración.

El impacto del fenómeno climático en la agricultura peruana podría agravarse por un factor externo: el alza en los costos de los fertilizantes nitrogenados y de los pesticidas importados, ambos derivados de la petroquímica y el gas natural, que se ven afectados por el conflicto en Medio Oriente, advierte Osorio. El Perú importa unas 900 mil toneladas de fertilizantes nitrogenados al año, incluyendo la urea, cuyos precios ya subieron más del 20% por el encarecimiento del petróleo, los combustibles y los fletes marítimos, según la Asociación de Gremios Productores Agrarios del Perú (AGAP).

Para Juan Carlos León, experto en comercio exterior, las alzas en los costos de importación de fertilizantes responden, por un lado, al recargo por el incremento del precio del petróleo y, por el otro, a las mayores limitaciones para tráficos marítimos en el Canal de Suez y el Estrecho de Ormuz. El conflicto en Medio Oriente, que afecta a la petroquímica y al gas natural, incide directamente en estos insumos clave para el agro. La combinación de la amenaza climática sobre más del 80% de las hectáreas agrícolas y el encarecimiento de los insumos importados pone en jaque a las regiones productoras del país.

Leer artículo completo en gestion.pe →