Impuesto a los ultrarricos: la propuesta del ITO para frenar la regresividad fiscal en América Latina <<>

En Latinoamérica, donde la carga tributaria apenas alcanza el 21,3 % del producto interior bruto (PIB) frente al 34,1 % promedio de la OCDE, el Observatorio Fiscal Internacional (ITO) propone un impuesto del 2 % sobre el patrimonio de quienes poseen más de 100 millones de dólares. La medida busca corregir la regresividad fiscal que beneficia a los ultrarricos, cuya fortuna crece a un ritmo mucho mayor que la del resto de la población.

El informe del ITO, publicado este martes y coordinado por Vicente Silva, responde a un encargo realizado el año pasado por la presidencia brasileña de la PTLAC, la plataforma de cooperación tributaria de América Latina. Según Silva, “la manera más efectiva de enfrentar la regresividad en la cima es un impuesto” a la riqueza de los ultrarricos.

El coordinador del estudio subraya que, cada vez que se analiza la contribución por capas sociales al pago de impuestos, “tenemos el mismo patrón”: en la cúspide de la distribución, “cuanto más rico eres, menos impuestos pagas”. Esta situación resulta particularmente crítica en la región, donde el margen para invertir en sanidad, educación, adaptación al cambio climático o infraestructura es estrecho, agravado por los problemas de financiación de la deuda.

El análisis abarca siete países de la región —Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay— y revela que el 1% más rico concentra el 25% de la riqueza total. En el extremo superior, las 3,210 personas con patrimonios que superan los 100 millones de dólares, justamente el grupo al que apuntaría el tributo del ITO, reúnen cerca de 1.27 billones de dólares, una cifra mayor que el producto interior bruto (PIB) de Colombia, Chile y Perú combinados.

El patrimonio de los que tienen al menos 1,000 millones de dólares se ha multiplicado por seis en lo que va de siglo, al pasar de 117,000 millones en 2000 a cerca de 700,000 millones en 2026. Foto:  EFE/Sebastiao Moreira

Los autores del estudio inciden en una “paradoja”: los multimillonarios terminan pagando proporcionalmente menos impuestos por sus ingresos que la media de la población, en los casos analizados menos de la mitad. Brasil es el ejemplo más elocuente: allí la tasa impositiva efectiva promedio es de 42.5%, pero el 0.001% de los más ricos únicamente abona el 19.7%. En Chile, el 0.01% de los más afortunados paga un 11.7%, frente al 24% de promedio en el conjunto de la población.

Latinoamérica, según el informe, es la segunda región del mundo con mayores desigualdades: el 10% más rico acumula el 60% de los ingresos, mientras que el 50% más pobre solo recibe el 7%. En paralelo, el patrimonio de quienes tienen al menos 1,000 millones de dólares se ha multiplicado por seis en lo que va de siglo, al pasar de 117,000 millones en 2000 a cerca de 700,000 millones en 2026.

El ITO considera que solo una tasa mínima a la riqueza —el tipo sugerido es el 2%— permite corregir la regresividad en la cima de la escala, pues como base imponible es más difícil de manipular que los ingresos. No se trata de un impuesto al patrimonio tradicional, ya que toma en cuenta los otros tributos que se abonan y que se descuentan para que la suma total no supere ese 2%.

La aparente paradoja de que los ultrarricos generen pocos ingresos gravables se explica por dos razones principales: solo se paga por las plusvalías de acciones cuando se ejecutan, y se recurre a sociedades holdings para tributar con las exenciones empresariales y evitar el impuesto sobre la renta. Frente a ello, los autores del estudio calcularon que, en los siete países analizados, ese impuesto permitiría recaudar cerca de 24,000 millones de dólares anuales, equivalentes al 0.6% del PIB y a alrededor del 3% de los ingresos fiscales totales.

Elaborado con información de EFE

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