Mientras la discusión pública se centró en las últimas semanas en el futuro de los 16 feriados que acumula el calendario peruano, existe un desafío mayor para el nuevo Gobierno: la informalidad. Y es que, al final del día, los trabajadores en esa condición no gozan de estos días: lejos de recibir un pago triple, para la gran mayoría un día festivo significa elegir entre no trabajar y perder el ingreso del día, o salir a laborar bajo jornadas más pesadas y sin ninguna protección legal.
La polémica se encendió cuando el último jueves 6 de agosto fue feriado en el Perú, uno de los 16 que se acumulan a lo largo del año. En ese contexto de cambio de Gobierno, el primer borrador de proyecto de ley para solicitar la delegación de facultades legislativas del Ejecutivo de Keiko Fujimori contempló su revisión: “Modificar el régimen de feriados y reducir su número, con la finalidad de racionalizar su uso y fomentar la productividad”.
Tal fue el impacto del anuncio que la propia presidenta de la República salió al frente a mencionar que no se reducirían ni aumentarían los feriados, lo que fue secundado por el ministro de Trabajo y Promoción del Empleo, Juan Sheput. Y ahora, en una reciente conferencia de prensa, el titular del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), Elmer Cuba, refirió que la estrategia no va por reducir el número de días, sino en moverlos al lunes más cercano.
Según el más reciente informe del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), al cierre del primer trimestre, 17.6 millones de personas (desde los 14 años en adelante) contaban con trabajo en el país. De ese total, el nivel de informalidad alcanza el 69.8%, lo que supone que 12.3 millones de trabajadores están bajo este umbral y, en consecuencia, quedan excluidos de los beneficios de un feriado. Así, solo 5.3 millones en el Perú gozarían de estos días.
Jorge Toyama, socio en Vinatea & Toyama, recordó que “la definición propia de un feriado es la del descanso remunerado o, en su defecto, que es pagado con una sobretasa [hasta el equivalente a una triple jornada en el sector privado en algunos casos]”. Sin embargo, el análisis debe ir más allá de solo dividir a los trabajadores en formales e informales. Toyama señaló, como primer punto, que del total de personas que cuenta con un trabajo, 9.1 millones (más del 51% del total) son no asalariados.
“En este grupo están los que son independientes, es decir, dueños de empresas, emprendedores, ambulantes, entre otros. Entonces, se parte desde que el 52% de la PEA ocupada no tiene feriado. Si trabaja, por ejemplo, no cobra el triple”, mencionó el especialista.
De los 8.5 millones restantes, Toyama precisó que cuatro millones son informales, por lo que únicamente 4.5 millones permanecen en la formalidad: tres millones del sector privado y 1.5 millones del público. Este último grupo, según el especialista, no recibe el pago triple por laborar en un feriado, pues “es un régimen distinto al privado. Solo se compensa el día”. En contraste, el sector privado sí tiene la compensación de hasta un pago triple cuando las circunstancias demandan trabajar en esas fechas. Así, con esta exclusión del ámbito estatal, solo quedarían tres millones de personas que efectivamente gozan del feriado o reciben una retribución económica por trabajar. En consecuencia, más de 13 millones de trabajadores quedarían realmente excluidos del beneficio de un feriado. “A los trabajadores en el Estado no se les paga triple, pues es un régimen distinto al privado. Solo se compensa el día. Entonces, solo te quedaría tres millones de personas que gozan del feriado o les pagan por trabajar”, mencionó Toyama.
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