Un modelo tridimensional del subsuelo permitió a los geólogos observar por primera vez, con detalle, la estructura profunda de una falla activa que permanece oculta bajo el Mar de Mármara en Turquía. La nueva imagen 3D muestra cómo cambian la resistencia y la debilidad de las rocas a kilómetros de profundidad, un factor clave en la generación de terremotos de gran magnitud.
El estudio revela variaciones eléctricas en las rocas que ayudarán a identificar zonas donde podrían iniciarse futuros sismos. La región se sitúa en el punto de encuentro de varias placas tectónicas y acumula un historial de eventos devastadores. Comprender mejor dónde se concentra la tensión y en qué sectores podrían comenzar futuras rupturas es un paso esencial para mejorar la evaluación del peligro.
Un tramo de preocupación sísmica
El segmento que atraviesa el Mar de Mármara es el que llama la atención de los científicos. Desde el terremoto de Erzincan de 1939, que causó más de 30.000 muertes, los expertos observaron que los grandes sismos avanzaron de este a oeste a lo largo de la Falla de Anatolia del Norte. Esa porción no registró un movimiento fuerte desde hace más de 250 años, un lapso prolongado que sugiere acumulación de esfuerzo tectónico.
Representación gráfica del Mar de Mármara con la falla principal al sur y suroeste de Estambul. Foto: GFZ
Durante décadas, la falta de información detallada de la geometría profunda dificultó la identificación de los sectores más vulnerables. Sin ese conocimiento, las estimaciones sobre el origen de un futuro seísmo permanecían incompletas, pese a la cercanía de una de las áreas urbanas más pobladas del país.
Un mapa 3D que permite observar la estructura
El modelo tridimensional desarrollado por el geofísico japonés Yasuo Ogawa y la investigadora turca Tülay Kaya-Eken reveló un mosaico complejo de áreas con resistividad alta y baja. Las zonas más conductoras indican rocas saturadas y con menor solidez, mientras que los tramos más rígidos y bloqueados corresponden a materiales compactos. Según Ogawa, estas anomalías señalan regiones donde la tensión se acumula, una pista directa sobre los procesos que gobiernan la mecánica de la falla.
Para construir este primer mapa tridimensional del subsuelo en la región, el equipo se basó en datos de más de veinte estaciones magnetotelúricas instaladas, que registraron variaciones naturales de los campos eléctricos y magnéticos de la Tierra. Con esa información, los investigadores reconstruyeron la resistividad eléctrica hasta profundidades de varios kilómetros, un parámetro clave porque revela diferencias en el tipo de roca, su grado de deformación y la presencia de fluidos. El estudio fue publicado en la revista científica Geology.
El mar de Mármara es un estrecho mar que conecta el mar Negro con el mar Egeo y separa la parte europea y asiática de Turquía. Foto: Wikimedia
¿Dónde se iniciarían las rupturas?
El análisis sugiere que los grandes terremotos podrían comenzar en los límites entre sectores débiles y segmentos firmes, o en los bordes de alta resistencia. Esta información no permite anticipar fechas, pero sí mejora la identificación de los lugares con mayor probabilidad de ruptura, un dato valioso para la planificación y la reducción del riesgo.
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