Cuatro obreros naturales de Piura fueron asesinados a balazos en Trujillo después de participar en una pichanga. El ataque ocurrió la tarde del sábado 8 de agosto en el sector Alto Salaverry, provincia de Trujillo, cuando las víctimas se encontraban reunidas tomando cervezas en un local tras haber jugado fútbol.
Las víctimas fueron identificadas como César Sandoval Ramos, Cristian Gálvez García, Gustavo Calva Carrión y Antony Domínguez Gálvez. Según sus familiares, habían llegado desde Piura a La Libertad para realizar labores de construcción, buscando ganarse el sustento y enviar dinero a sus hogares.
Una cámara de seguridad captó los instantes previos y posteriores a la incursión de los sicarios, quienes actuaron con el rostro parcialmente cubierto. Las imágenes muestran a los cuatro obreros sentados alrededor de una mesa, conversando en un momento que parecía ser de descanso después de una jornada de trabajo.
De pronto, uno de los atacantes apareció y comenzó a dispararles a corta distancia. Después irrumpió un segundo sujeto, también con gorra, que se acercó al grupo y volvió a disparar contra los trabajadores que permanecían sentados. Según la información difundida sobre el caso, fueron más de veinte los proyectiles utilizados durante el ataque.
Tres de los obreros murieron en el lugar. El cuarto, Antony Domínguez Gálvez, quedó gravemente herido y fue trasladado al Hospital Belén de Trujillo con varias heridas de bala en el abdomen y su estado era delicado. Pese a los esfuerzos médicos, Domínguez no sobrevivió: falleció durante la madrugada luego de ser sometido a una intervención quirúrgica. Con su muerte, el número de víctimas mortales se elevó a cuatro.
Una de las principales interrogantes que rodean el caso apunta al motivo del ataque. Los familiares señalaron que las víctimas no habían sido extorsionadas, aunque no descartaron que la empresa constructora para la que trabajaban pudiera haber recibido amenazas relacionadas con el cobro de cupos. Hasta el momento, la Policía Nacional no ha brindado detalles oficiales que confirmen esa hipótesis, por lo que las investigaciones deberán establecer si el ataque estuvo vinculado con las actividades laborales de los fallecidos o si existió otro móvil.
La tragedia golpeó especialmente a sus familias porque, según lo señalado por sus allegados, los obreros recién habían llegado a Trujillo para trabajar. Era, de acuerdo con la información proporcionada, la primera vez que llegaban a la ciudad con ese propósito. Tras enterarse del crimen, los allegados viajaron desde Piura y en la morgue de Trujillo realizaron las gestiones necesarias para recuperar los cuerpos y trasladarlos hacia su tierra natal, donde serían sepultados.
DOS SICARIOS Y UNA FUGA
Los registros de las cámaras de seguridad se convirtieron en una de las principales piezas para identificar a los responsables. En las imágenes aparecen los dos sujetos que llegaron al lugar y dispararon contra los trabajadores antes de retirarse. Sin embargo, los familiares de los fallecidos cuestionaron que, pese a la existencia de esas grabaciones, todavía no se haya informado quiénes serían los responsables, pues sus identidades aún no han sido establecidas.
El ataque también dejó a otras personas heridas, entre ellas un trabajador de una empresa distribuidora de cerveza que se encontraba circunstancialmente en el establecimiento. Según la información proporcionada, los lesionados se encuentran fuera de peligro.
Tras el ataque, los cuerpos de los cuatro obreros fueron trasladados a Piura, donde sus familiares y conocidos les darán sepultura, lejos de la ciudad a la que llegaron buscando una oportunidad laboral. Mientras tanto, la Policía continúa con las diligencias para determinar el móvil del crimen e identificar a los autores, y una de las líneas que se mantiene sobre la mesa está relacionada con posibles amenazas a empresas de construcción por el cobro de cupos.
Los trabajadores habían terminado su jornada y se reunieron para compartir unas cervezas después de jugar fútbol cuando fueron sorprendidos por dos hombres armados. Una cámara registró la violencia del ataque, y esas imágenes ahora forman parte de la investigación que busca responder quién ordenó el crimen y por qué. Las diligencias siguen su curso mientras los investigadores analizan las grabaciones y recogen testimonios para esclarecer lo ocurrido en Trujillo.
El caso ha generado conmoción entre los compañeros de las víctimas, quienes aún no salen del asombro por la brutalidad del hecho. Los cuatro obreros piuranos habían llegado a la ciudad con la esperanza de conseguir trabajo en el rubro de la construcción, pero su vida terminó de manera violenta tras una pichanga que nunca imaginaron que sería la última. La comunidad exige respuestas y las autoridades han señalado que no descansarán hasta dar con los responsables del doble crimen múltiple.
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