El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) plantea que el aumento de la Remuneración Mínima Vital (RMV) no sea inmediato, sino gradual. El titular del sector, Elmer Cuba, adelantó que el primer incremento se daría entre octubre y noviembre de este año, y el segundo recién en abril de 2027, según lo expuesto en una entrevista con Latina.

Bajo ese esquema, la RMV pasaría de los actuales S/1.130 a S/1.230 con el primer tramo y recién alcanzaría los S/1.300 en abril de 2027. El fraccionamiento supone que los trabajadores que hoy perciben el sueldo mínimo no recibirían los S/170 adicionales de una sola vez: el primer desembolso sería de S/100 y el resto llegaría varios meses después. El ministro explicó que la decisión de dividir el aumento busca reducir el impacto que tendría sobre las empresas y el mercado laboral, aunque reconoció que las fechas son tentativas y deberán ser definidas por el Ejecutivo.

El debate trasciende el monto del ingreso y pone sobre la mesa los desafíos de productividad, informalidad y contratación que enfrenta el mercado laboral peruano.

Mientras algunos especialistas consideran que el monto propuesto aún sería insuficiente frente a la evolución de los precios y la productividad de la economía, otros análisis advierten que el aumento podría elevar los costos de contratación y afectar la formalidad.

El salario mínimo ya está rezagado

El exviceministro de Promoción del Empleo Fernando Cuadros precisó que la política de remuneración mínima no es competencia del MEF, sino del Ministerio de Trabajo. “La política de salario mínimo, que incluye sus incrementos, es de competencia exclusiva del Ministerio de Trabajo, no del MEF”, señaló, al recordar lo establecido en la Ley de Organización y Funciones del sector.

Para el economista y decano de la facultad de Economía de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas, Carlos Adrianzén, la decisión de elevar la Remuneración Mínima Vital (RMV) es negativa. Aunque reconoció que aplicar el incremento en dos etapas podría reducir el impacto inmediato sobre las empresas, calificó el cronograma planteado por el ministro de Economía como una “pésima idea”. A su juicio, dividir el aumento hace que la medida sea “menos dañina”, pero no elimina sus posibles efectos sobre el mercado laboral.

Adrianzén explicó que el alza puede generar dificultades para aquellos trabajadores cuya productividad no alcanza para cubrir el costo de un puesto formal. “El costo formal del puesto va a ir en informalidad o va a quebrar. Tan simple como eso”, señaló al referirse particularmente a las pequeñas empresas. También cuestionó el argumento de que el impacto sería reducido porque solo una proporción pequeña de la fuerza laboral recibe directamente la RMV. “Es menos del 3% de la fuerza laboral, eso es cierto, pero a ese poquito le hace daño. El 3% de 20 millones es un montón de gente”, afirmó. Según su explicación, el problema no radicaría únicamente en cuántas personas perciben hoy el sueldo mínimo, sino en el efecto que un mayor piso salarial puede tener sobre los trabajadores de baja productividad que buscan ingresar o permanecer en el mercado formal.

En contraste, el otro economista consultado discrepó con la idea de postergar el incremento. Indicó que, si se aplicaran los criterios técnicos de inflación y productividad del Consejo Nacional de Trabajo, el salario mínimo ya debería ser mayor. “En enero de 2026 el salario mínimo ya debería haber alcanzado los S/1.371”, afirmó, precisando que existe un desfase respecto a la propuesta del Gobierno. Incluso sostuvo que el monto de S/1.300 “se quedaría corto” frente a la evolución de la economía. Según sus estimaciones, considerando inflación y productividad, el salario mínimo podría acercarse a S/1.500 hacia 2027.

Debate sobre impacto en mypes: posiciones opuestas

El punto de mayor controversia alrededor del alza del sueldo mínimo es su efecto en las micro y pequeñas empresas. Mientras el premier Adrianzén advierte que estas compañías enfrentarán serias dificultades para absorber el incremento, el economista Cuadros considera que el impacto no sería significativo. En esa línea, Cuadros recordó que “en las MYPES formales, el salario promedio está por encima de los S/1.700 en microempresas y S/2.800 en pequeñas empresas”, por lo que una subida a S/1.300 no generaría un golpe negativo relevante.

Adrianzén, en cambio, sostuvo que muchas mypes carecen de estructuras administrativas que les permitan compensar el mayor costo laboral con mejoras de productividad. “Siempre hay estrategias en las cuales tú puedes sustituir un factor por otro. Pero lo usual es que las mypes no tengan una gran gerencia, salvo las excepcionales”, afirmó.

Para Cuadros, el problema de la informalidad no se resuelve manteniendo congelado el salario mínimo, sino con políticas estructurales. “No tiene que ver con el salario mínimo. El problema es la estructura productiva del país”, enfatizó. En ese sentido, planteó medidas como acceso a financiamiento formal, capacitación laboral, simplificación administrativa, fortalecimiento de la inspección laboral y promoción de sectores intensivos en mano de obra como textiles, agroindustria, turismo y manufactura. “El problema no va por mantener el salario mínimo congelado, sino por generar empleo formal en sectores productivos”, agregó.

Asimismo, el economista señaló que el Estado debe apuntar a que el salario mínimo cubra la canasta básica familiar, que actualmente supera los S/1.800, en línea con el mandato constitucional. De esta manera, la discusión sobre el incremento del sueldo mínimo enfrenta dos visiones: una que prioriza la protección de las mypes y otra que apuesta por políticas de productividad y formalización como vía para mejorar los ingresos de los trabajadores.

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¿Por qué abril de 2027?

El segundo tramo del aumento se ha previsto para abril del próximo año, luego del verano y de los posibles efectos del Fenómeno El Niño, con el fin de que el alza completa no coincida con un escenario de mayor incertidumbre climática y económica, según explicó Cuba. De este modo, el cronograma tentativo del MEF contempla dos momentos: S/100 hacia noviembre de 2026 y S/70 en abril de 2027.

La RMV vigente de S/1.130 data de 2025. Si se elevara a S/1.300, el incremento acumulado sería de S/170, aproximadamente 15% más que el monto actual. Sin embargo, mientras el Ejecutivo no publique la norma correspondiente, ambas fechas deben tomarse como una previsión y no como un calendario definitivo.

El aumento no alcanza a todos los trabajadores

El alcance real de la medida será otro punto central del debate. El alza de la RMV beneficia directamente a quienes están en empleos formales sujetos a este piso salarial, pero no implica un aumento automático para los informales. Mientras Adrianzén advierte que podría afectar la contratación de trabajadores de baja productividad, Cuadros sostiene que el impacto en las mypes formales sería limitado y que el problema de fondo es estructural.

Así, el cronograma del MEF abre una discusión más amplia: si el incremento del salario mínimo mejora efectivamente los ingresos sin perjudicar la formalización laboral o si, por el contrario, exige reformas productivas complementarias para evitar efectos adversos en el empleo.

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