La ‘Dinastía de Tocorón’ planificó cada paso del asalto a una armería de Santiago de Surco. El 28 de mayo, a las 12:53 p. m., cuatro integrantes ingresaron al local del Centro Comercial La Alborada El Trigal, pero la secuencia delictiva había empezado siete minutos antes: a las 12:46 de la tarde, cuatro motocicletas y un automóvil ya se desplazaban por las avenidas del distrito.
La escena simuló ser una operación comercial. Una pareja entró fingiendo ser clienta, mientras otros dos sujetos llegaron por separado con mochilas. Dentro del local, sacaron armas y amenazaron a la trabajadora. Uno de ellos usó un alicate para cortar los cables y precintos de los exhibidores, y los cómplices retiraron las armas para colocarlas en mochilas y bolsas. En aproximadamente cuatro minutos, los delincuentes ya tenían el botín: 31 armas de fuego.
Tras reducir a los trabajadores, el grupo escapó en las motocicletas. Las cámaras de videovigilancia permitieron a los investigadores seguir cada movimiento y reconstruir el recorrido que usaron para sacar el armamento de Surco. La fuga tuvo un segundo capítulo: a la altura del puente Unamarca, en plena Panamericana Sur, las motos encontraron un automóvil Chevrolet de color plomo estacionado a un lado de la vía.
EL TRASBORDO EN PLENA PANAMERICANA SUR
Allí cambiaron de vehículo y llevaron el arsenal hasta un fundo campestre de Pachacámac. La organización no dejó nada al azar: cada movimiento, desde la simulación de clientes hasta el trasbordo, fue parte de una ruta diseñada para evadir el control policial.
Durante dos meses, agentes de la Brigada de Robos de la DIRINCRI y de la Dirección de Inteligencia rastrearon a los sospechosos desde el aire. Las cámaras, las placas, los vehículos y los desplazamientos permitieron identificar a varios integrantes de la estructura. En ese seguimiento apareció Rafael Leonardo Rodríguez Soto, alias ‘Ruso’, señalado como uno de los operadores que participó en el traslado. En su teléfono celular, los investigadores hallaron videos donde exhibía y promocionaba las armas robadas. El punto clave del operativo fue el trasbordo: los delincuentes sacaron las armas de las mochilas y las colocaron directamente en la maletera de un vehículo, que luego continuó su recorrido escoltado por una de las motocicletas. Las cámaras siguieron el desplazamiento hasta Pachacámac, donde el automóvil ingresó a un fundo campestre que, según las investigaciones, habría servido como escondite del arsenal. En ese lugar, los miembros de la organización también realizaban reuniones y fiestas mientras mantenían oculto el material bélico. Para la Policía, las 31 armas no habrían sido sustraídas únicamente para cometer nuevos asaltos. El coronel PNP Roger Cano señaló que la organización buscaba abastecerse de armamento para delitos de sangre, robos agravados y también para comercializarlo en el mercado ilegal. La investigación incluso detectó que las armas habrían sido ofrecidas a organizaciones delictivas de Ecuador. Un grupo privado creado en redes sociales era utilizado, según los investigadores, para exhibir y negociar el armamento a cambio de miles de soles.
LOS RASTREARON DESDE EL AIRE
El general PNP Víctor Revoredo advirtió sobre el peligro que representaba el arsenal sustraído durante las diligencias: “Miren esta capacidad para nuestra ciudadanía peruana”. La advertencia llegó en medio del operativo que terminó con siete detenidos y el allanamiento de cuatro inmuebles, en los que los agentes recuperaron cuatro fusiles y dos pistolas. Entre las armas halladas figuraban un fusil R15 marca Akadas y una retrocarga marca Rossi.
Las pesquisas también apuntaron hacia César Antonio Riera Machi, alias ‘César’ o ‘La Locura’, señalado como una pieza clave de la ‘Dinastía de Tocorón’. Su presunto centro de operaciones fue ubicado en un edificio de cuatro pisos en San Martín de Porres. Cuando llegó el operativo, algunos sospechosos intentaron escapar por los techos, pero la Policía desplegó drones equipados con cámaras térmicas y logró detectar el rastro de calor de uno de ellos mientras trataba de esconderse en medio de la oscuridad.
En la investigación también apareció Evany Ruiz Carpio, alias ‘Flaca’, quien según los agentes ingresó a la armería simulando ser clienta y luego permaneció en los exteriores, donde habría cumplido funciones de vigilancia y coordinación. Además, fue identificado Edgar del Valle Rodríguez, alias ‘Chamo’, quien habría conducido el Chevrolet utilizado durante el traslado del arsenal, y Junior Reyes Guevara, alias ‘Tuerto’, señalado como conductor de apoyo durante la fuga.
Sin embargo, todavía quedan 20 pistolas por ubicar, según la información proporcionada. La Policía mantiene abiertas las investigaciones para determinar dónde terminaron las armas restantes y evitar que continúen circulando en el mercado criminal.
Para los investigadores, la historia aún no está cerrada: parte del armamento robado continúa desaparecido. La operación, sin embargo, permitió reconstruir toda la cadena delictiva que comenzó cuando una pareja simuló ser cliente en una armería de Surco. Tras el robo, los sospechosos huyeron en motocicletas y luego hicieron un trasbordo en plena Panamericana Sur, hasta que finalmente se logró ubicar el escondite en Pachacámac. De esa manera, las autoridades pudieron seguir el rastro de las 31 armas desde el establecimiento comercial hasta el lugar donde la banda las almacenaba. El hallazgo en el distrito sureño fue clave para desarticular a la organización conocida como la ‘Dinastía de Tocorón’, aunque todavía queda pendiente recuperar el armamento que no ha sido localizado. La investigación continúa en curso mientras los agentes intentan determinar el destino final de las armas que aún faltan por aparecer.
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