La preocupación por el uso de la IA generativa como asesor de inversiones crece entre los especialistas en finanzas, pues las respuestas de los algoritmos suelen ser interpretadas como recomendaciones profesionales y eso podría poner en riesgo el patrimonio de los usuarios. Así lo advierten expertos del sector ante una tendencia regional que gana terreno: el 49% de los millennials y el 40% de la generación X prefiere el asesoramiento digital al presencial, y cerca de la mitad confía en los algoritmos para recibir orientación financiera.

En el Perú, el 71% de los asesores considera que los inversionistas asumen riesgos innecesarios al recurrir a un agente de IA para tomar decisiones, según Natixis IM. La razón principal: la tecnología carece de inteligencia emocional. José Luis León, country manager para Perú y Colombia de Natixis IM, sostiene que la inteligencia artificial “no puede mirar a los ojos a un inversionista, comprender sus inquietudes más profundas ni cumplir con un deber fiduciario”.

El ejecutivo añade que la principal preocupación es la calidad de los prompts que las personas introducen en los sistemas de IA, así como la propensión de la herramienta a generar resultados erróneos. A ello se suma el contexto actual: el 90% de los asesores peruanos reporta que los clientes están inquietos por la incertidumbre del mercado y desean tener más dinero en efectivo. Las narrativas y especulaciones los llevan a tomar decisiones apresuradas a un clic de distancia.

Inversionistas corren riesgos al depender de la IA para decisiones financieras en tiempos de incertidumbre. Foto: Andina

El principal riesgo de confiar en la inteligencia artificial para invertir radica en equiparar confianza con precisión. Jose Bueno, CCO en Inversiones.io Gestión Patrimonial, precisa que la IA generativa, pese a ofrecer análisis persuasivos, puede arrastrar data incompleta o desactualizada y carece de un análisis integral a nivel de cartera. Esto eleva el peligro de concentración, exposición cambiaria, duración o correlación sectorial en una cartera existente.

“La IA recomienda inversiones basándose en rentabilidades históricas atractivas o métricas de valoración, sin observar la liquidez, calidad de gobernanzas, riesgos legales, implicaciones fiscales o riesgo de ejecución”, sintetiza el especialista.

En contraste, los asesores humanos aportan mayor valor en periodos de incertidumbre y cambios estructurales: fusiones y adquisiciones, inversiones en dificultad financiera, reformas regulatorias, transiciones políticas, sucesión familiar y transacciones en el mercado privado. “Si bien los algoritmos pueden procesar datos a la velocidad del rayo, carecen por completo de la inteligencia emocional necesaria para guiar a un cliente en medio de la volatilidad del mercado”, advierte.

“Los asesores experimentados también reconocen los sesgos conductuales. Pueden identificar cuándo los clientes toman decisiones impulsadas por las emociones durante períodos de optimismo excesivo o pánico en el mercado”, enfatiza a Gestión. Esa capacidad de lectura emocional es justamente lo que la tecnología no puede replicar cuando los mercados se tornan erráticos.

“Al integrar estas herramientas en su práctica diaria de pronóstico y análisis, los asesores de Perú y el resto de la región están mejorando activamente sus capacidades para satisfacer las exigencias de un mercado en constante cambio”, sostiene León, quien además recuerda que el 79% de los asesores financieros cree que la IA tiene un largo camino por recorrer para consolidarse. Eso, dice, demuestra que estamos “en los inicios de la transformación”.

Pese a no cumplir con los criterios esenciales al tacto humano, la IA no quedará marginada del negocio de asesores. Según Natixis IM, hacia el 2030 el 38% de los asesores peruanos prevé que las herramientas mejoradas para inversionistas autónomos serán su mayor competencia, y un 28% cree que lo dejará fuera del negocio.

De momento, el uso de la tecnología ya se reparte en varias tareas: el 39% de los profesionales la emplea para análisis de carteras y de riesgo; el 41%, para portales de clientes y herramientas de planificación; y el 17%, para pronósticos como la planificación de vida de un cliente.

Expertos recuerdan que la inteligencia artificial es una herramienta útil para el análisis financiero, pero no reemplaza la experiencia humana en momentos de alta volatilidad o cambios estructurales del mercado. Foto: difusión Fernando Cuadros Concha

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