Por primera vez, la ciencia cuenta con pruebas moleculares que confirman el impacto de la viruela en América tras la llegada de los europeos. Se trata de los genomas de Variola virus más antiguos hallados hasta hoy en el continente, recuperados del ADN de dos indígenas vinculados al Imperio inca. El estudio, publicado en la revista Science, transforma los relatos históricos sobre la colonización española en evidencia genética contundente sobre la importación del patógeno.

Los restos hallados en Camarones 9, Chile, datan entre 1492 y 1631 y presentan genomas del Variola virus con un 99.9% de similitud, conectando migraciones históricas y la colonización española.

Los restos analizados provienen del sitio arqueológico Camarones 9, en el norte de Chile. La extrema aridez del desierto de Atacama permitió la preservación excepcional del material genético de individuos que habitaron la región durante los albores del periodo colonial. Así, el hallazgo confirma biológicamente la devastación provocada por las epidemias originadas en el Viejo Mundo y corrobora los registros históricos sobre el impacto de las epidemias tras la colonización en Sudamérica.

¿Cómo confirma el genoma de dos momias incas la llegada de la viruela a América con los europeos?

La evidencia biológica más antigua de la viruela en Sudamérica apareció donde menos se esperaba: en fragmentos de fémur del sitio arqueológico Camarones 9. Allí, un análisis inesperado detectó secuencias del Variola virus con un 99,9% de similitud entre una mujer de 30 a 35 años y un joven de 18 a 20. El estudio de ascendencia confirmó que ambos pertenecían a poblaciones indígenas americanas, sin rastro genético europeo, lo que demuestra que la enfermedad ya circulaba de forma local en la comunidad andina.

El análisis filogenético situó la variante ancestral entre linajes europeos de la Edad Media y ramas posteriores del virus, descartando un origen autóctono en el continente. De hecho, la rama hallada pertenece a un linaje actualmente extinto que se separó de la línea principal entre los años 1124 y 1460. Esa rama tomó un camino evolutivo independiente, por lo que ninguna cepa del siglo XX desciende de ella. A pesar de su desaparición, la enfermedad no se extinguió en ese momento; otros linajes continuaron circulando globalmente hasta su erradicación definitiva en 1980.

La datación por radiocarbono y el reloj molecular ubican los restos óseos entre 1492 y 1631, periodo coincidente con el contacto transatlántico. Aunque los registros históricos documentan el azote del patógeno en el Caribe hacia 1518 y en México en 1520, este descubrimiento ofrece la primera evidencia biológica directa de una cepa introducida durante la colonización española en Sudamérica. Al respecto, la antropóloga biológica Constanza de la Fuente Castro destacó el impacto del acontecimiento: "Está literalmente escrito en la evidencia biológica que todavía podemos recuperar y leer hoy".

El análisis genético de las muestras descubiertas en Chile confirma que la variante encontrada pertenece a ese linaje extinto, cuyo origen se remonta a la Edad Media europea y no a mutaciones locales.

La investigación publicada en la revista Science aporta "evidencia molecular directa" sobre la introducción del patógeno a través del contacto colonial, resolviendo así una incógnita que las crónicas de la época no podían despejar: los registros históricos documentaban los brotes, pero resultaban insuficientes para determinar el parentesco biológico de los microorganismos causantes. La controversia histórica no cuestionaba la existencia de epidemias tras la colonización europea, sino la falta de genomas antiguos capaces de identificar a los patógenos.

La relación entre los genomas sudamericanos y las variantes del Viejo Mundo conecta los registros históricos de la catástrofe demográfica indígena con la evolución biológica real del virus. Si bien los datos genéticos no precisan qué expedición o individuo introdujo esta cepa específica, sí descartan que el patógeno hubiera evolucionado de forma aislada en el continente antes de la llegada de los exploradores europeos.

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