Un aerogel de nanofibrillas de proteínas obtenidas del suero de leche, un desecho de la industria alimentaria, es la base del método que desarrollaron investigadores de ETH Zúrich para recuperar oro de los residuos electrónicos. El hallazgo fue publicado en la revista Advanced Materials.
La técnica aprovecha dos tipos de desechos a la vez: los que genera la industria alimentaria y los aparatos electrónicos en desuso. Estos últimos contienen pequeñas cantidades de metales valiosos, como el oro, que los convierten en una fuente secundaria de materias primas. No obstante, recuperarlos no es sencillo y algunos métodos convencionales emplean sustancias químicas que pueden generar problemas ambientales.
El material desarrollado funciona como una especie de esponja que atrapa de forma selectiva el oro presente en una solución obtenida después de procesar los residuos electrónicos. Así, lo que a simple vista puede parecer chatarra podría resultar mucho más valioso de lo que se cree.
El resultado es especialmente llamativo porque los residuos electrónicos esconden una cantidad de materiales que pueden volver a utilizarse, entre ellos metales preciosos como el oro, y este método permite extraerlo de manera más limpia y eficiente que las alternativas tradicionales.
El método desarrollado por los investigadores de ETH Zúrich parte de un subproducto de la industria alimentaria: las proteínas del suero de leche. Estas fueron transformadas mediante un proceso específico en nanofibrillas de amiloide, con las que luego fabricaron un aerogel poroso capaz de adsorber los iones de oro presentes en la solución resultante del procesamiento de residuos electrónicos, concentrándolos en el material.
En las pruebas de laboratorio, el aerogel registró una capacidad máxima de adsorción de aproximadamente 166,7 miligramos de oro por cada gramo de material, además de una elevada selectividad hacia este metal frente a otros elementos de la solución. Para validar el sistema con desechos reales, los científicos emplearon 20 placas base de computadoras, de las cuales obtuvieron alrededor de 450 miligramos de oro tras procesarlas y aplicar el método de recuperación.
El metal extraído alcanzó una pureza de cerca de 90,8% en peso, lo que equivale a aproximadamente 22 quilates. Cabe precisar que esa pureza corresponde al oro recuperado mediante el proceso, y no implica que las placas base contengan directamente oro de ese nivel.
Una de las particularidades más atractivas de esta técnica es que no solo permite recuperar un metal valioso: al combinar un residuo de la industria alimentaria con residuos electrónicos, convierte ambos materiales en recursos aprovechables, dándole al oro de los desechos electrónicos una posible segunda vida.
El equipo también evaluó el procedimiento desde el punto de vista económico y ambiental, y sus resultados revelan que el valor del oro recuperado puede superar con creces los costes de los materiales y la energía empleados. Tras capturar el metal, los investigadores aplicaron un tratamiento térmico que permitió concentrarlo hasta obtener un pequeño lingote.
Sin embargo, esto no significa que cualquier persona pueda extraer oro de un teléfono o una computadora en casa. Se trata de una investigación experimental que propone una posible vía para desarrollar sistemas de recuperación de metales más eficientes y sostenibles a escala industrial. La investigación demuestra que los residuos electrónicos pueden ser mucho más que basura: en lugar de terminar descartados, algunos de sus componentes podrían convertirse en una fuente de materias primas, mientras que materiales considerados residuos, como las proteínas del suero de leche, pueden cumplir un papel inesperado en su recuperación.
Comentarios 1
Súmate a la conversación
Tu comentario es anónimo, pero para evitar bots necesitamos que te registres. Es gratis y toma 30 segundos.
Crear cuenta para comentar Ya tengo cuenta