Las fuerzas del orden confirmaron este sábado las dinámicas cambiantes del mundo criminal en Madre de Dios, el Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem), Ucayali y el Putumayo. En la región amazónica, el hallazgo de cinco laboratorios de elaboración de cocaína en el sector de Miraflores, distrito y provincia de Tahuamanu, evidenció que la producción de esta droga, así como su distribución, se está filtrando por esta zona del país.

Los complejos descubiertos por las fuerzas antinarcóticos no parecían ser de gran escala, pero el hecho de que estuvieran convirtiendo pasta básica en clorhidrato de cocaína revela un nivel de conocimiento y equipo sofisticado. La ubicación también es digna de mención: Tahuamanu es una provincia en la selva nororiental de Madre de Dios, cuya capital es la ciudad de Iberia, y destaca por su gran riqueza natural, cruzada por la carretera Interoceánica y el río del mismo nombre.

Este año se destruyeron complejos que han puesto en evidencia las nuevas estructuras de producción de droga en el Vraem, Huallaga y Putumayo, al estilo colombiano. Los narcos han tenido que diseñar laboratorios más pequeños, que llamen menos la atención y sean más difíciles de detectar. Mafiosos usan hasta 120 métodos para ocultar droga.

Este año fueron halladas 25 narcopistas en la Amazonía.

La propagación del narcotráfico en Madre de Dios ocurre en un contexto donde la minería ilegal de oro no solo destruye miles de hectáreas de bosques y contamina ríos con mercurio, sino que fomenta bandas criminales, trata de personas y opera incluso en zonas protegidas como la Reserva Nacional Tambopata.

Lo que no está claro es quién está controlando el narcotráfico en esta región selvática. El país ha sido durante mucho tiempo refugio para narcotraficantes colombianos y mexicanos, pero hay indicios de que criminales peruanos y brasileños están tomando un papel más prominente, conforme los últimos reportes antinarcóticos.

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El general PNP Leiby Huamán Daza, jefe de la Dirección Antidrogas (Dirandro), detalló que en Tahuamanu se hallaron más de siete toneladas de hoja de coca en proceso de maceración, 630 kilos de hoja seca, 3.339 kilos de gasolina, 150 kilos de cal, dos kilos de soda cáustica y 467 kilos de cemento, además de armamento, maquinaria, fumigadoras y celulares. La operación helitransportada también permitió ubicar 10 pozas de maceración tipo cubitanque, de modelo colombiano, y dos campamentos.

Según agentes de inteligencia de la Dirandro, el incremento de operativos de las fuerzas armadas y la Policía Nacional en el Vraem, Huallaga y Putumayo ha empujado a las organizaciones mafiosas a diseñar nuevas estrategias para evadir los controles. En lo que va del año, las fuerzas antinarcóticos han destruido más de 366 laboratorios de procesamiento de cocaína, infraestructuras que van desde complejos fijos hasta los móviles.

El primero de agosto fue detectado un laboratorio en el centro poblado Bartolomé Herrera, distrito Castillo Grande, provincia de Leoncio Prado (Huánuco). Ese mismo día, en el sector Amarillo, distrito José Crespo y Castillo, de la misma provincia, se encontraron otros dos laboratorios y cuatro centros de acopio. En el mismo periodo fueron inutilizadas 25 pistas de aterrizaje clandestinas y se decomisaron 8,42 millones de kilogramos de insumos químicos fiscalizados.

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“Hasta junio desarticulamos 65 organizaciones criminales e impedimos el tráfico de más de mil millones de dólares o tres mil millones de soles. Las más de 62 toneladas decomisadas en el primer semestre son solo droga procesada, es decir, lista para su comercialización y consumo”, afirmó el general Huamán.

A pesar de que Devida reporta una reducción de los cultivos de hoja de coca por tercer año consecutivo, Perú se mantiene como el segundo productor mundial de cocaína, pese a las operaciones intensificadas contra el narcotráfico.

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La producción anual de cocaína en el país bordearía las 400 toneladas métricas, aunque el exministro del Interior Rubén Vargas estima que la cifra real podría trepar hasta las 1.000 toneladas. Este fenómeno, heredado del narcotráfico colombiano, es hoy imitado por las organizaciones criminales peruanas, que han dejado atrás los grandes centros de producción de pasta básica de cocaína que ocupaban extensas áreas geográficas.

Un oficial de inteligencia de la Dirandro explicó que el negocio cambió de lógica: ya no se trata de producir droga en grandes volúmenes, sino que ahora los narcotraficantes priorizan la calidad del producto. A ello se suma que los avances en inteligencia, potenciados por la tecnología y la inteligencia artificial, obligan a diseñar laboratorios más pequeños, que pasen desapercibidos y resulten más difíciles de detectar.

A diferencia de los carteles de los años 90 y de la primera década del 2000, las bandas actuales no cuentan con laboratorios propios. En su lugar, contratan especialistas para construir estructuras de madera y plástico, reúnen grandes cantidades de PBC, la convierten en clorhidrato y luego desmantelan todo para trasladarlo a otro punto. Son laboratorios itinerantes, utilizados por cortos periodos de tiempo.

Este estilo operativo de origen colombiano —que combina 'caletas' de alta ingeniería, laboratorios móviles en selvas densas y el perfil de los llamados 'narcos invisibles'— se ha convertido en la franquicia criminal más copiada en el país.

Los operativos recientes dan cuenta de esa modalidad. El 3 de agosto, en el distrito de Pichanaki, Chanchamayo (Junín), fue intervenido el vehículo AVG-442, que llevaba 44 paquetes de cocaína ocultos en la parte posterior del tablero.

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Uno de los hallazgos más sorprendentes se produjo en la comunidad nativa Potsoteni, distrito de Pangoa, provincia de Satipo (Junín), donde se intervino una embarcación fluvial (peque peque) que escondía 210 ladrillos de cocaína. La mafia que embarcó la mercancía perdió más de S/1.000.000.

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Y este 9 de agosto, en el distrito ayacuchano de Andrés Avelino Cáceres, cayó la ambulancia EQE-944, perteneciente al hospital de Kimbiri, con un cargamento de más de 50 ladrillos de cocaína escondidos en el compartimento donde iba una paciente. Fueron detenidos Rubén Sáenz Vega (38) y Johans León Gutiérrez (40), presuntos integrantes de la banda criminal La Cruz Blanca.

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Según el cruce de información de la Dirandro, el Gobierno Regional de Ucayali, la Fiscalía Especializada en Medio Ambiente y la plataforma Open Street Map, Ucayali se ha convertido en una de las zonas clave para los narcotraficantes, sobre todo por sus múltiples pistas clandestinas y la cercanía con la frontera con Brasil. En esa región, así como en los bosques de Loreto, Huánuco, Madre de Dios, Pasco y Cusco, se habilitan pistas de aterrizaje próximas al curso de los ríos, a trochas o vías e incluso en medio de territorios protegidos.

Las autoridades han rastreado casi 130 pistas de aterrizaje ilegales en esas seis regiones. De ese total, 76 fueron confirmadas tras entrevistas con líderes indígenas, comuneros y fiscales; de ellas, 45 están en Ucayali y fueron habilitadas para servir al narcotráfico. En paralelo, los agentes de la Dirandro advierten que las 'caletas' (compartimentos ocultos) han evolucionado de simples dobles fondos a complejas obras de ingeniería mecánica, electrónica y naval. Las organizaciones criminales modifican constantemente autos y embarcaciones para burlar los rigurosos controles de la Policía, y el transporte por carreteras y por la vía fluvial ya cuenta con más de 120 modalidades de ocultamiento, indicaron fuentes antinarcóticos.

En cuanto a los golpes al narcotráfico, este año la PNP decomisó 377 bienes vinculados al tráfico ilícito de drogas, entre ellos seis inmuebles, 248 vehículos terrestres, acuáticos y aéreos, más de S/3.000.000 en efectivo y 123 armas de fuego. Además, en julio las fuerzas del orden abatieron en el Vraem a Jhonny Curo Rojas, “camarada Richard”, mando militar del “Militarizado Partido Comunista del Perú” (MPCP), remanente narcoterrorista senderista.

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