El virus se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y causa fiebre hemorrágica grave, vómitos, diarrea y hemorragias internas. El brote de ébola declarado el pasado 15 de mayo en el este de la República Democrática del Congo (RDC) ya deja 1 916 muertos y 4 209 casos confirmados, según elevó este domingo el Gobierno congoleño. La cifra convierte a esta epidemia, desde el viernes pasado, en la segunda con más contagios registrados en la historia del país y en la mayor en cuanto a infecciones dentro de la RDC, superando al brote ocurrido también en el este entre 2018 y 2020, que causó 2 299 muertes y 3 481 casos. El último boletín del Ministerio de Comunicación congoleño, con datos recopilados hasta el 7 de agosto, sitúa la tasa de letalidad en el 45,5 %. Además, 595 pacientes se encuentran en "aislamiento u hospitalizados" y 828 personas han logrado recuperarse de la enfermedad, mientras la tasa de rastreo de contactos se encuentra en el 83,4 %. Hasta el momento, cinco provincias congoleñas se han visto afectadas: Ituri (epicentro del brote), Kivu del Norte, Kivu del Sur y Haut-Uélé (este), así como Tshopo (centro-norte). “La epidemia sigue concentrada en 53 zonas de salud en cinco provincias, con Ituri como principal epicentro (86,5 % de los casos acumulados)”, señaló el Ministerio. Se trata de la decimoséptima epidemia que afecta a la RDC y es la que tiene un crecimiento más rápido de contagios en comparación con cualquier otro brote desde su declaración, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, aún está lejos de la peor epidemia de ébola de la historia, que tuvo lugar en África Occidental entre 2014 y 2016 y que causó unos 11 000 muertos y 28 000 contagios. El virus se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y causa fiebre hemorrágica grave, vómitos, diarrea y hemorragias internas.

La epidemia corresponde a la cepa de Bundibugyo, cuya tasa de letalidad oscila entre el 30 % y el 50 %, y para la que no existe vacuna autorizada ni tratamiento específico, según la OMS. Esta cepa fue la que motivó la declaración del brote el pasado 15 de mayo en Ituri, provincia fronteriza con Sudán del Sur y Uganda. Dicha provincia fue declarada "libre de ébola" el 28 de julio, después de registrar 20 contagios confirmados, incluidos 15 casos considerados importados de la RDC, entre los que hubo dos fallecimientos.

El virus del Ébola se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y causa fiebre hemorrágica grave, vómitos, diarrea y hemorragias internas. La propagación de la enfermedad en la región centroafricana mantiene en alerta a las autoridades sanitarias internacionales, que monitorean la evolución de los contagios y la capacidad de respuesta local ante un posible incremento de casos.

La situación en la República Democrática del Congo ha generado preocupación por la posible subestimación de la magnitud real del brote, así como por las dificultades logísticas para contener el avance del virus en zonas de difícil acceso. La comunidad médica internacional sigue de cerca el desarrollo de los acontecimientos mientras se evalúan estrategias para frenar la transmisión y proteger a la población más vulnerable de la región.

El brote de ébola en la República Democrática del Congo continúa siendo una emergencia sanitaria de gran magnitud, con más de 1 900 fallecidos y al menos 4 200 casos confirmados de contagio. Las autoridades sanitarias locales, en coordinación con organismos internacionales, han intensificado los esfuerzos para contener la propagación del virus, que ha golpeado con particular dureza a las provincias orientales del país. La respuesta humanitaria se ha visto obstaculizada por la inseguridad en la región y la desconfianza de algunas comunidades hacia los equipos médicos, lo que ha dificultado el rastreo de contactos y la vacunación de la población en riesgo. A pesar de los avances en la inmunización, los expertos advierten que la transmisión comunitaria persiste y que se requieren recursos adicionales para evitar que la crisis se extienda a las zonas urbanas y a los países vecinos. La comunidad internacional ha prometido apoyo, pero la urgencia de la situación exige una acción inmediata y sostenida.

Leer artículo completo en rpp.pe →