El gato 'esfinge' no nació en Egipto: su origen real está en una mutación ocurrida en Canadá en 1966 <<>

La confusión sobre el origen del gato Sphynx tiene una explicación clara: su nombre alude a la semejanza de estos felinos con la Gran Esfinge de Guiza, pero la denominación no implica un origen egipcio. De hecho, la propia Cat Fanciers' Association (CFA) sitúa el desarrollo de la raza en Canadá, y no en el país africano.

La historia de las principales razas sin pelo conocidas hoy comienza mucho más recientemente de lo que muchos creen. En 1966, en Toronto, Canadá, una gata doméstica dio a luz a un cachorro sin pelo producto de una mutación genética espontánea y natural, asociada a la ausencia de pelo. Ese animal, llamado Prune, se convirtió en el punto de partida de los programas de crianza que posteriormente dieron forma al Sphynx moderno, la variedad más reconocida entre los llamados gatos pelados.

Según la CFA, el nacimiento de Prune no fue resultado de una selección realizada durante miles de años ni de un proceso de domesticación prolongado. Los criadores comenzaron a trabajar con estos animales y a cruzarlos con gatos de pelo normal para ampliar la diversidad genética de su linaje. Así, las características de Prune fueron ampliadas mediante crías con gatos de pelo normal, lo que reivindica la diversidad genética en el desarrollo de la raza.

La raza Sphynx, entonces, no tiene un único origen geográfico ni es descendiente directa de los felinos representados en el antiguo Egipto. Se trata de una mutación ocurrida en América, específicamente en territorio canadiense, que dio lugar a una de las razas más particulares del mundo felino.

Otros gatos como Epidermis y Dermis también contribuyeron a su linaje. Foto: Wamiz.

La conexión entre el Sphynx y Egipto es más cultural y estética que un origen documentado. Los antiguos egipcios sí mantuvieron una relación estrecha con los gatos y los plasmaron en su arte y religión, pero no hay evidencia de que los Sphynx actuales desciendan directamente de aquellos animales. Por eso, calificarlos como gatos egipcios resulta engañoso.

El linaje moderno de la raza, en realidad, se consolidó en América. En 1975, en Minnesota, aparecieron Epidermis y Dermis, dos gatos sin pelo que fueron incorporados a programas de cría junto con ejemplares American Shorthair y Devon Rex, aportando al desarrollo genético del Sphynx actual. Antes, la historia había comenzado con Prune, en Canadá.

Un estudio publicado en Mammalian Genome, con participación de investigadores de la University of California, Davis, halló mutaciones en el gen KRT71 asociadas a las características del pelaje tanto en Sphynx como en Devon Rex.

La falta de pelo tampoco implica bajo mantenimiento. Al no tener una capa normal que lo proteja, su piel exige cuidados específicos y resguardo frente a factores ambientales. Además, la Cornell University College of Veterinary Medicine ubica al Sphynx entre las razas con mayor predisposición a la miocardiopatía hipertrófica (HCM), enfermedad que produce el engrosamiento del músculo cardíaco. Cornell precisa que la genética influye en esta afección y que su prevalencia es mayor en ciertas razas, incluida esta.

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