Perros robot vigilarán la estación lunar de China: la nueva estrategia de la Academia de Tecnología Espacial <<>

La Academia de Tecnología Espacial, principal desarrolladora de naves espaciales de China, propuso una estrategia en la que robots cuadrúpedos patrullarán la superficie lunar para proteger la futura estación de investigación del país en el satélite. El concepto, recogido por SCMP, contempla que estos dispositivos detecten peligros, inspeccionen el terreno y ayuden a localizar rocas de interés científico.

El plan prevé una tripulación de tres astronautas trabajando junto a las máquinas. Mientras uno de los exploradores dirige a dos perros robot sobre el terreno, otro se encarga de recolectar muestras y realizar labores científicas. El tercer integrante permanece en un vehículo presurizado del tamaño de una furgoneta, desde donde coordina la misión y toma el control de otras máquinas cuando resulta necesario.

Las funciones de los robots superarían la simple exploración. Su diseño permitiría revisar zonas antes de que los astronautas ingresen, identificar obstáculos y respaldar las tareas científicas en el suelo lunar. Esta capacidad sería clave en un entorno donde un error puede comprometer toda la misión y donde las condiciones difieren enormemente de las terrestres.

La iniciativa forma parte de los esfuerzos del país asiático por desarrollar robots que asistan a los humanos en la exploración de las zonas más difíciles del satélite natural.

La estación de investigación lunar de China podría estar custodiada por robots vigilantes. Foto: CCTV

El polo sur lunar concentra especial interés por la posible existencia de depósitos de hielo en regiones que permanecen en sombra. Por eso, China tiene prevista para agosto de 2026 la misión no tripulada Chang’e-7, cuyo objetivo incluye estudiar esa zona y buscar indicios de agua. El hallazgo de este recurso sería clave para futuras expediciones, ya que podría servir como materia prima para sostener actividades humanas en la Luna. En ese contexto, la propuesta concede a las máquinas un papel esencial en la búsqueda y aprovechamiento de recursos lunares: entre sus posibles tareas aparece la localización de hielo de agua, además de la exploración de minerales y otros materiales que podrían resultar útiles para una futura presencia humana.

Los investigadores plantean que las futuras expediciones dependerán de la combinación entre decisiones tomadas por los astronautas y máquinas capaces de ejecutar tareas de forma autónoma. Los robots también podrían asumir labores rutinarias dentro de una instalación, como inspecciones, limpieza, control del aire y la temperatura, cuidado de plantas e incluso preparación de alimentos. El proyecto contempla además sistemas capaces de conversar con la tripulación y ofrecer compañía durante periodos prolongados de aislamiento, lo que resultaría fundamental para el bienestar psicológico de los equipos que permanezcan largas temporadas en la base.

Antes de que ese escenario se concrete, las máquinas deberán sortear obstáculos significativos. A diferencia de los sistemas terrestres, los robots contarán con escasos ejemplos reales para entrenar su inteligencia artificial. La superficie lunar tampoco dispone de la infraestructura digital que existe en la Tierra, por lo que las futuras expediciones tendrán que desarrollar sus propios mecanismos de comunicación y navegación. El proyecto de estos robots se enmarca en los planes de China para edificar la Estación Internacional de Investigación Lunar, una instalación científica de largo plazo desarrollada junto con Rusia y otros socios internacionales. Pekín busca enviar astronautas a la Luna antes de 2030 y proyecta una primera fase de la estación hacia 2035. Según la planificación de los investigadores, esa instalación podría expandir sus capacidades hasta transformarse en un complejo mucho mayor hacia 2045, incluyendo una estación en la órbita lunar.

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