Este viernes, la presidenta Keiko Fujimori regresó a la provincia de Chupaca, en Junín, para constatar los daños de la secuencia sísmica que afecta la zona desde el 18 de julio. La visita ocurrió apenas horas después de que un nuevo temblor de magnitud 5,0 remeciera el valle del Canipaco. Durante el recorrido, la mandataria supervisó la atención a los damnificados, entregó módulos educativos temporales y anunció la construcción de nuevas viviendas para las familias perjudicadas.
El contraste, sin embargo, marcó la jornada. Mientras la comitiva oficial cumplía con el protocolo, los comuneros denunciaban que la ayuda no llega. "Solo nos han entregado las carpas. En mi familia somos diez personas y esas carpas son para cuatro o cinco. Queremos que la presidenta nos escuche. Nadie nos apoya", reclamó una vecina de Chongos Bajo, visiblemente afectada por el frío y la falta de maquinaria para retirar los escombros de sus viviendas.
Al ser consultado por esos testimonios, el ministro de Trabajo, Juan Sheput, calificó de "perversa y malintencionada" la pregunta de La República. Quien sí respondió fue el ministro de Vivienda, Mauricio Arnillas González, tras concluir la ceremonia: "Estamos trabajando. Vamos a entregar ahora 1.236 viviendas del programa Sitio Propio. Ya hemos firmado un convenio con la comunidad de Pumpunya y seguiremos trabajando a tiempo completo. Somos un gobierno de acción", afirmó.
Los ministros aseguraron durante el acto que la atención a los afectados es inmediata y total, pero los comuneros sostienen que siguen expuestos al intenso frío y sin maquinaria para remover los escombros.
La situación en Junín dista de ser uniforme. Apenas a diez minutos del lugar donde estuvo la presidenta, en la comunidad de Ánimas, el panorama cambia drásticamente: todavía se observan viviendas colapsadas, muros inclinados y familias que continúan viviendo entre escombros y carpas. Estas carpas, que debieron ser trasladadas a Junín para atender la emergencia sísmica, estaban destinadas originalmente a los damnificados del próximo fenómeno de El Niño. Los pobladores se alimentan gracias a las ollas comunes que conformaron.
Luis Romero Salazar, uno de los vecinos afectados, intentó acercarse a la presidenta durante su visita, pero no lo logró. "Nadie me hizo caso. Quise conversar con la presidenta y la Policía me sacó", cuenta. Según su relato, ni el Gobierno Regional de Junín ni la Municipalidad de Chupaca se preocupan por ellos. Mientras tanto, personal de comunicaciones del Ministerio de Educación le pedía que grabara un mensaje de agradecimiento por los módulos educativos instalados en la zona, pero su preocupación era otra.
"Solo les pedimos que traigan maquinaria para retirar los escombros. Déjenlo limpio y nosotros veremos cómo reconstruimos nuestras casas. Aunque sea, sacaremos préstamos. Las carpas las hemos tenido que exigir, casi pedir a la fuerza. No sabemos hasta cuándo viviremos así", reclama Romero.
Consultado por La República sobre los reclamos de familias que afirman no haber recibido ayuda y aseguraban que las comunidades más alejadas seguían esperando atención, el gobierno respondió a través de la mandataria, quien señaló que ella misma acababa de recorrer la zona. "Estoy viniendo de ahí. Hemos firmado un convenio con el presidente de la comunidad y estamos trabajando en el epicentro", insistió.
En medio de la emergencia. Los pobladores de Ánimas preparan sus alimentos en una olla común mientras viven en carpas. | Foto: Adrián Sarria Muñoz / La República
La respuesta oficial llegó mientras los reclamos se multiplicaban. La República consultó al ministro de Trabajo, Juan Sheput, quien inspeccionaba los daños en la iglesia de Chongos Bajo, sobre las quejas de los vecinos que denunciaban que la ayuda no alcanzaba a varias comunidades. "Están equivocados", respondió: "Desde el primer día la presidenta ha estado presente. Ya hay avances en vivienda, educación, salud y programas sociales. Quien dice eso es malintencionado o tiene una posición perversa”. Los testimonios de los damnificados contrastaban con el mensaje que minutos antes habían dado los ministros.
En la zona, la señora Juana duerme en una carpa junto a tres hijos y un nieto tras el colapso de su vivienda. "Mis hijos se están enfermando por el frío. Ya no tenemos cómo sobrevivir. En el primer sismo se escaparon mis cuyes y otros murieron entre los escombros”, señala. Su vecina, María Gaspar Ríos, de 70 años, observa el lugar donde vivió durante cuatro décadas y se pregunta: "¿A dónde más voy a ir?". Entre los escombros aún permanecen las gallinas y los cuyes que cría para sostener su economía familiar. "Nadie nos apoya ni nos ha dicho nada. En la noche hay heladas. Hace mucho frío”, declara.
La situación también alcanza a la familia Navarra Castañeda. "No podemos dormir. El otro día quisieron entrar a robar mi criadero de cuyes. Tuvimos que salir todos de la comunidad. Esa es nuestra única forma de sobrevivir", relata Soledad. Sus hijos asistirán ahora a clases en los módulos temporales. "No sé si serán suficientes. Han traído seis domos para unos doscientos estudiantes”, indica.
El ministro Sheput calificó de “malintencionados” y “perversos” a quienes cuestionaban la atención a los damnificados. | Foto: Adrián Sarria Muñoz / La República
Ante la precisión de que las críticas provenían de los propios afectados y la consulta sobre si también los consideraba "equivocados", el ministro respondió mirando al periodista: "Usted”. Luego se retiró con su equipo de seguridad.
En la comitiva iba el alcalde provincial de Chupaca, Luis Bastidas Vásquez, quien aceptó dialogar y pidió paciencia: la respuesta del Estado aún está en proceso. “Prometo visitar todos los lugares. Primero vino la emergencia y se entregaron carpas, camas, colchones y frazadas. Ahora corresponde la reconstrucción”, explicó. La meta es atender cerca de mil viviendas afectadas. “No se puede hacer en una semana. Yo calculo que durante este mes se debe llegar al cien por ciento. Se han traído módulos educativos y viviendas temporales. El compromiso es atender a toda la población. Si no se cumple, yo seré el primero en reclamar”, manifestó.
No obstante, el compromiso carece de respaldo documental: "No hay documentos firmados, son acuerdos que se han tenido, son compromisos que se están cumpliendo. No puedo decir lo contrario".
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