La Aviación del Ejército completó más de 1.097 horas de vuelo destinadas a operaciones de riesgo contra grupos hostiles en el valle de los ríos Ene, Mantaro y Apurímac (Vraem) y en el ámbito del Comando Unificado del Putumayo y Mariscal Ramón Castilla (CUPUMA). A esas se suman otras 1.133 horas de vuelo dedicadas a labores contra la minería ilegal y a la atención de amenazas de desastres, según información castrense.
Para reforzar la flota en el contexto del fenómeno El Niño, la institución tiene previsto recibir en agosto tres helicópteros de fabricación rusa Mi que estaban en rehabilitación completa (overhaul). Además, ha programado para el próximo año el mantenimiento total de otras seis unidades.
“La Aviación del Ejército mantiene un programa permanente de sostenimiento, mantenimiento, recuperación y preservación de su flota, orientado a garantizar la disponibilidad operacional necesaria para el cumplimiento de los roles estratégicos del instituto y para responder con oportunidad ante emergencias y desastres naturales”, informaron fuentes castrenses.
Las mismas fuentes precisaron que no existen aeronaves abandonadas y expuestas al deterioro: las que no vuelan se encuentran en proceso de recuperación o sostenimiento programado, a la espera de inspección, mantenimiento y repuestos.
Como ha informado La República en diferentes reportajes de investigación, la guerra que la Federación Rusa ha emprendido contra Ucrania desde 2022 ha implicado problemas para todos los países que cuentan con helicópteros de fabricación rusa Mi, entre ellos el Perú. Las sanciones económicas de la Unión Europea y Estados Unidos han limitado las actividades comerciales de los rusos con bienes y servicios que producen, como las mencionadas aeronaves Mi y otras.
En el valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem) y en la zona del Comando Unificado del Putumayo y Mariscal Ramón Castilla (CUPUMA), la Aviación del Ejército completó 1.097 horas de vuelo en apoyo a operaciones militares contra narcoterroristas y otras organizaciones criminales. Esos vuelos, que permiten la ejecución de acciones tácticas y el sostenimiento logístico en zonas de acceso limitado, sirvieron para movilizar a 12.036 combatientes y transportar 157 toneladas de armamento, municiones y explosivos, entre otros.
Pese a las limitaciones, la institución ha logrado desplegar todo su potencial en escenarios estratégicos y de emergencia. Recientemente, completó el mantenimiento de dos helicópteros Mi-8MTV, dos Mi-171Sh-P y un helicóptero italiano Agusta 109K. En el mismo proceso se incluyeron aeronaves de ala fija como un Beechcraft B350 y un Cessna Caravan C206, y ya está programado el mantenimiento de dos aviones de transporte Antonov AN-32B de fabricación ucraniana.
Aparte de las horas destinadas a las operaciones de riesgo, se efectuaron otras 1.133 horas de vuelo de apoyo institucional. Esas misiones comprenden situaciones de emergencia por riesgo de desastre, lucha contra la minería ilegal y tráfico de combustibles o insumos químicos, entre otras. En ese marco fueron trasladados 12.610 pasajeros y 392 toneladas de carga.
Las fuentes de la Aviación del Ejército fueron enfáticas al diferenciar el mantenimiento del abandono: “una aeronave sometida a mantenimiento no debe ser confundida con una aeronave abandonada. El mantenimiento es precisamente una de las condiciones indispensables para garantizar que el medio aéreo pueda recuperar o conservar su condición operacional con seguridad”. En esa línea, precisaron que la aeronave afectada durante la última operación en el Vraem “está recibiendo trabajos de reparación y recuperación”, y que no ha sido dejada de lado, pese a las “versiones sostenidas en información falsa”.
Ese tipo de intervención, explicaron, “refleja la capacidad técnica de la Aviación del Ejército para preservar material sometido a condiciones operacionales exigentes y reducir el impacto de las restricciones logísticas externas”. Además, “el personal de mantenimiento aeronáutico posee experiencia especializada para ejecutar trabajos de inspección, reparación y recuperación que permiten reincorporar aeronaves al servicio una vez cumplidos los requisitos técnicos y de seguridad”.
El mantenimiento sostenido de las unidades es estratégico para atender emergencias como las generadas por el fenómeno de El Niño. En cuanto a la operación en el Vraem, fue el helicóptero de fabricación rusa Mi-171Sh-P el que intervino en la Operación Contraterrorista Quiñones: pese al fuego graneado del enemigo narcoterrorista, que impactó a una de las aeronaves, el personal cumplió con la extracción de miembros de los Grupos de Operadores Especiales. “La capacidad operacional no depende únicamente de disponer de aeronaves, sino de sostenerlas durante todo su ciclo de vida”, sostuvieron las fuentes.
Las cifras sobre las horas de vuelo en operaciones de combate y logísticas confirman una actividad sostenida mediante el uso de helicópteros de fabricación rusa. En esa línea, el mantenimiento mayor de las aeronaves responde a una programación técnicamente validada, que contempla la eventualidad de un fenómeno de El Niño de dimensiones catastróficas.
“El análisis debe partir de la totalidad de la capacidad operacional y no en función del registro parcial de imágenes de helicópteros que se encuentran en diferentes etapas de mantenimiento”, manifestaron las fuentes consultadas.
Los vuelos de apoyo civil para trasladar a personas que requieren atención médica inmediata son parte de las actividades cotidianas del personal de la Aviación del Ejército. Foto: difusion
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