El último grupo familiar de nutria gigante documentado en Argentina data de 1986, según Rewilding Argentina. Ahora, tras casi cuatro décadas, la especie Pteronura brasiliensis volvió a los Esteros del Iberá, en Corrientes, en un hecho que marca un precedente histórico: es el primer intento de reintroducir al animal en un ecosistema donde sufrió una erradicación local.
El regreso fue posible gracias a una colaboración internacional y ocho años de preparación. Coco, Nima y sus crías ya exploran su nuevo hábitat como grupo familiar adaptado, en un esfuerzo conjunto entre Argentina, Brasil, Europa y Estados Unidos que incluyó ejemplares criados en cautiverio y preparados para su adaptación.
Aunque la especie sobrevive en otras regiones bajo la categoría de amenaza, su reaparición en el Gran Parque Iberá procura devolver el equilibrio ecológico al humedal y demuestra la efectividad de las alianzas internacionales para revertir pérdidas biológicas. “Nuestra tarea más urgente es ayudar a la naturaleza a sanar”, declaró Kristine Tompkins, presidenta de Tompkins Conservation.
La vuelta de la nutria gigante a los esteros sudamericanos fue posible gracias a una alianza internacional que reunió a Argentina, Brasil, Europa y Estados Unidos. El grupo pionero lo integran Nima, procedente del Zoo Aquarium de Madrid; Coco, del zoológico de Givskud en Dinamarca; y sus crías Pirú y Kyra, que nacieron localmente en noviembre de 2024. La Asociación Europea de Zoos y Acuarios supervisó la selección de los ejemplares para asegurar su compatibilidad reproductiva.
El proyecto demandó ocho años de preparación previa, que comenzaron en 2017. Como no existían ejemplares autóctonos ni en cautiverio ni en estado silvestre, los biólogos redactaron normativas de bioseguridad, adaptaron unidades de traslado y construyeron recintos de presuelta. Durante la estancia en semicautiverio se verificó la adaptación social de los animales, su dominio espacial y su desempeño con las crías antes de la liberación definitiva.
El mayor desafío fue enseñarles a cazar presas vivas, además del uso de arneses de rastreo satelital para el monitoreo posterior. Guillermo Díaz Cornejo, integrante del directorio de la Administración de Parques Nacionales, calificó la iniciativa como “única a nivel mundial” y afirmó que ubica al país “a la vanguardia global” del restablecimiento faunístico.

¿Cómo avanza la reintroducción de la nutria gigante en el Gran Parque Iberá, en Argentina?
El Proyecto Iberá impulsa la restauración ecológica y el desarrollo local en un área protegida de cerca de 758.000 hectáreas entre jurisdicciones provincial y nacional. La iniciativa contempla el retorno del yaguareté y el guacamayo rojo, y promueve el turismo de observación de fauna. Rewilding Argentina prepara nuevas familias para este humedal y el Chaco, con la meta de conectar poblaciones aisladas en el corazón sudamericano.
En los esteros, Coco, Nima, Pirú y Kyra se mueven como un grupo familiar plenamente adaptado, supervisados por especialistas mediante dispositivos de rastreo y ADN ambiental que permiten evaluar la ocupación territorial. Esta especie diurna, monógama y sociable alcanza hasta 1,8 metros y 33 kilos, y cumple un rol clave como principal depredador acuático al regular las cadenas tróficas locales. “Su presencia aporta significativamente a mantener los ecosistemas saludables”, señaló a Xinhua Sebastián Di Martino, director de Conservación de Rewilding Argentina.
Nima, nacida en Madrid en marzo de 2020, se distingue por su comportamiento tímido y distante hacia las personas, algo que la reserva natural refuerza para que no busque contacto con seres humanos ni dependa de cuidadores. Antes de la liberación, la hembra convivió más de dos años con Coco dentro del recinto de presuelta, donde fortalecieron destrezas de caza, defensa espacial y crianza de cachorros.
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