Alrededor de las 11:30 de la mañana del jueves 6 de agosto, el empresario automotriz Jorge Luis Avendaño Ontaneda, conocido como ‘Coco’, fue secuestrado a balazos en el centro poblado de Mallaritos, en Marcavelica, Sullana. Horas después, su cuerpo apareció en una trocha del sector Curumuy, en Piura, con cuatro impactos de bala y señales de tortura.

El comerciante viajaba en su camioneta blanca, de placa D4V-805, por la carretera que conduce hacia Sullana cuando los delincuentes le cerraron el paso. Las imágenes captadas por un transeúnte muestran parte de la maniobra: una motocicleta bloqueó el paso de camiones y vehículos pesados, mientras un automóvil oscuro realizó un giro en U. Los sujetos efectuaron disparos al aire y obligaron al conductor a bajar de su unidad.

Según la información policial, al menos cuatro individuos habrían participado en la operación, llegando en motocicletas y un automóvil negro. La coordinación utilizada para bloquear la vía y ejecutar el rapto es uno de los elementos que ahora revisan los investigadores. Después de hacerlo subir al carro negro, los captores escaparon y exigieron S/100 mil a los familiares de la víctima. Además, incendiaron uno de los vehículos utilizados en el rapto.

UNA LLAMADA ANTES DEL RAPTO

Antes de salir de su vivienda, Avendaño Ontaneda recibió una llamada telefónica que ahora es una de las piezas centrales de las pesquisas. Minutos después tomó su camioneta y se dirigió hacia Sullana. Los dos celulares que llevaba quedaron dentro del vehículo y fueron recogidos por los agentes.

Los equipos serán analizados para determinar con quién se comunicó el joven antes de abandonar su casa y establecer si esa llamada estuvo relacionada con el secuestro que terminó con su vida.

La llamada llegó desde un número con código de Colombia. Del otro lado, una voz exigió S/100 mil a cambio de la libertad de ‘Coco’. Los familiares pidieron una prueba de vida, pero los supuestos captores se negaron a enviarla. La Policía, incluso, investiga si esa comunicación provino realmente de los responsables o si alguien intentó aprovecharse de la desesperación de los deudos. Horas antes, alrededor de las 4 de la tarde, los allegados habían acudido a la División de Investigación Criminal de Sullana para denunciar la desaparición del empresario.

Mientras los familiares buscaban reunir el dinero, los agentes activaron el Plan Cerco. Sin embargo, los delincuentes habían conseguido mantener en incertidumbre el paradero del joven. Las primeras imágenes hicieron pensar que el automóvil negro había tomado rumbo hacia Talara, por lo que los investigadores orientaron parte del operativo hacia esa provincia, ubicada aproximadamente a una hora y veinte minutos del lugar donde ocurrió el rapto. Pero el vehículo nunca salió del área de Piura: los secuestradores mantuvieron cautivo a Avendaño Ontaneda dentro de la ciudad y, mientras las autoridades seguían otra pista, llevaron a la víctima hasta una zona apartada de Curumuy.

Empresario fue torturado y asesinado. Captura: América Noticias

Pasadas las nueve de la noche, un agricultor alertó a la Policía después de escuchar tres disparos en un sector desolado. Poco después, los agentes encontraron el cuerpo de ‘Coco’ en una trocha carrozable. La escena reveló la violencia sufrida por el comerciante: tenía las manos sujetas con cintillos de plástico y presentaba lesiones previas a los disparos. Uno de los proyectiles había impactado en su pierna izquierda y sobre esa herida le colocaron un torniquete.

Para los investigadores, aquello habría servido para mantenerlo con vida mientras sus captores intentaban obtener información sobre dinero o bienes. Sin embargo, la operación terminó de la peor manera: Avendaño recibió cuatro impactos de bala en diferentes partes del cuerpo.

Los dos teléfonos hallados en la camioneta serán sometidos a análisis para reconstruir los contactos recientes del fallecido, así como la llamada que recibió antes de salir de su vivienda y la comunicación posterior desde Colombia. Mientras tanto, el cuerpo de Jorge Luis Avendaño permanecía en la morgue de Piura, donde sus familiares aguardaban para realizar el reconocimiento formal y trasladarlo luego a Mallaritos. Los deudos estuvieron presentes durante las diligencias, pero evitaron declarar ante los medios.

El general PNP Daniel Jares, jefe de la Región Policial Piura, señaló que entre las hipótesis figura un posible ajuste de cuentas relacionado con dinero o drogas. “Al parecer estaría metido en hechos, ajuste de cuentas por cierre de dinero o drogas”, informó. Los investigadores también revisan la actividad comercial de Avendaño Ontaneda y su relación con las zonas fronterizas de Perú y Ecuador, pues su desplazamiento frecuente por rutas del norte es considerado un elemento clave para determinar si los responsables conocían sus movimientos.

Casi al mismo tiempo, agentes del Serenazgo de Veintiséis de Octubre localizaron un automóvil completamente calcinado en el último paradero de Guadalupe, al final de la avenida Grau. La unidad, de placa A3F-35, pertenece a una ciudadana residente en Lima y no figuraba como robada. La Policía considera que la quema fue deliberada para eliminar evidencias, y ahora el origen del vehículo, su propietaria y cómo terminó en Piura forman parte de las diligencias para reconstruir la cadena del secuestro.

Las pesquisas contemplan además una posible participación de redes criminales de alcance internacional. Inteligencia de Piura, Sullana y Tumbes activó acciones en la frontera norte ante la posibilidad de que los implicados intenten escapar hacia Ecuador.

La conmoción por el crimen de ‘Coco’ se ha extendido entre los vecinos de Sullana y Piura, mientras la investigación avanza bajo estricta reserva. Un grupo especial de la Policía, en coordinación con la Fiscalía, conduce las diligencias para esclarecer los hechos.

Entre las interrogantes que deberán resolverse figuran quién ordenó el secuestro, quién filtró información sobre los movimientos de la víctima, quiénes participaron en la retención y ejecución, y qué vinculación tuvo el vehículo calcinado con el crimen. La búsqueda del empresario terminó en una trocha de Curumuy, donde quedaron las huellas de un secuestro que acabó en muerte y una investigación con varias preguntas pendientes.

Antes de ese desenlace, la familia recibió una llamada en la que se ofrecía devolver con vida a ‘Coco’ a cambio de dinero. Horas después, el hallazgo en Curumuy confirmó el peor escenario: el empresario había sido asesinado tras pedir S/100 mil de rescate. Las autoridades mantienen en reserva los avances de la pesquisa mientras intentan reconstruir la cadena de responsabilidades detrás del plagio y el asesinato que ha estremecido a la región.

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