La noche del miércoles 22 de julio, Raiza Martínez Ccopa salió de su vivienda en Surquillo tras avisar a sus familiares que regresaría más tarde. Para sus allegados, esa salida no resultaba extraña, pero esta vez algo fue diferente: pasaron las horas y la joven de 34 años, conocida en redes como ‘La Chocolatita’, no volvió. Hoy, sus publicaciones —donde mostraba una personalidad espontánea ligada al modelaje, el baile, el ejercicio y la creación de contenido, y donde llamaba cariñosamente “chocolatitos” a sus miles de seguidores— son parte del recuerdo de una mujer cuya muerte todavía espera respuestas.
Según la información recogida durante las pesquisas, cerca de las 3:30 de la madrugada del jueves, Raiza se dirigió hasta una vivienda de La Planicie, en La Molina, donde se encontraba Óscar Raúl Arias Muñoz, administrador logístico de 36 años. De acuerdo con la versión del investigado, ambos se conocían desde hacía aproximadamente un año y habían establecido contacto por redes sociales: primero por Instagram y luego por Telegram, donde ella le habría ofrecido “packs”.
“Siempre por redes, por WhatsApp. O sea, primero por Instagram. O no recuerdo si fue Facebook. Me pasó su Telegram, me ofreció los packs. Y le pregunté si hacía el servicio”, aseguró Arias a la Policía. El administrador declaró que le envió 40 soles mediante Yape para cubrir el traslado en taxi. “Yo le he pasado el Yape a las tres a.m. Los cuarenta soles que le pasé por su taxi”, manifestó ante los agentes. Según su versión, Raiza llegó después de más de una hora y ambos permanecieron dentro de la vivienda consumiendo bebidas alcohólicas.
LAS HORAS QUE TERMINARON EN TRAGEDIA
El testimonio de Arias Muñoz sostiene que la joven había llegado bajo los efectos de sustancias y que incluso le habría pedido conseguir ‘tusi’. “Ella vino así (drogada), igual que la vez pasada. La primera vez también vino así, no tanto, pero se notaba y me pidió que le consiga tusi, que quería más tusi, y yo solo tenía coca”, señaló. Ese episodio, ocurrido dentro de aquella habitación, es ahora reconstruido por los detectives.
La necropsia practicada al cuerpo de Raiza Martínez determinó que falleció por asfixia mecánica por estrangulamiento, un resultado que reforzó la investigación por homicidio y abrió nuevas preguntas sobre lo ocurrido dentro de la habitación. Fue precisamente ese dictamen el que llevó a los investigadores a confrontar a Óscar Arias con la posibilidad de que hubiera usado una toalla, y fue entonces cuando el detenido empezó a dar coherencia a su propio relato.
“Me decía ‘tápame la boca’. Y de broma le digo: ‘ahí hay cinta’, pero no me acuerdo de utilizar una toalla. He estado tan pasado de droga que no me acuerdo. Ayer la doctora me dijo que no hay moretones, así que no es estrangulación manual. Me dijo: ‘puedes haber usado una toalla’. Y ahorita que me mencionan la toalla, todo tiene congruencia. Efectivamente, la he jalado con la toalla. Se me ha pasado la mano”, manifestó durante su interrogatorio, según las fuentes del caso.
En esa misma declaración, Arias también se refirió a la cinta adhesiva hallada sobre la boca de la víctima. Dijo que ella hacía mucho ruido y que, de acuerdo con su versión, habría sido él quien la colocó. Luego vino la toalla: reconoció que la utilizó para rodear el cuello de la joven y que terminó jalándola sin medir las consecuencias. “Todo ha sido parado y todo ha sido con la de espalda. Efectivamente, la he jalado con la toalla. Se me ha pasado la mano”, declaró, aunque esa versión ahora es materia de verificación por parte de los investigadores, mientras las pericias buscan establecer con precisión cómo se produjo la muerte.
Horas antes de esa confesión, la familia de Raiza intentaba desesperadamente encontrarla. Sus dos teléfonos celulares permanecían sin respuesta y sus familiares recorrieron hospitales y comisarías sin recibir información sobre su paradero. La preocupación creció hasta convertirse en desesperación.
EL HALLAZGO QUE CAMBIÓ LA BÚSQUEDA
El giro ocurrió cerca de las 2:20 de la tarde del jueves, cuando la madre de Óscar Arias ingresó a la habitación de su hijo y encontró a Raiza Martínez sin vida. La mujer comunicó lo sucedido a la Policía Nacional, y esa escena marcó el inicio de las diligencias que llevaron a los investigadores hasta el inmueble de La Planicie. Después del hallazgo, la madre se comunicó con su hijo y le pidió que regresara y se entregara a las autoridades. Arias finalmente acudió y quedó detenido mientras brindaba su versión de los hechos, testimonio que pasó a formar parte de la investigación policial.
El paradero de los dos celulares de Raiza sigue siendo uno de los grandes misterios del caso. Según sus familiares, uno de los equipos fue ubicado mediante el sistema GPS de los iPhone que usaba la joven, lo que les permitió llegar hasta el inmueble de La Planicie alrededor de las 6:30 de la tarde. Pero lo que encontraron fue todavía más doloroso: para entonces, el cuerpo de Raiza ya había sido trasladado a la morgue. Los equipos no estaban entre las evidencias recuperadas en la vivienda, y uno de ellos incluso habría continuado emitiendo ubicación cuando Arias ya se encontraba detenido. Algunos mensajes enviados a los teléfonos fueron recibidos, aunque nadie respondió.
“¿Dónde están los dos teléfonos celulares, que hasta hoy nadie da razón?”, cuestionó su hermano en declaraciones recogidas durante la cobertura del caso. Esa pregunta se suma a otras que los detectives deberán responder: cómo se desarrollaron exactamente las horas que Raiza permaneció en la vivienda, qué ocurrió dentro de la habitación y si alguien más tuvo participación. La familia tampoco descarta que puedan existir otros elementos o personas por esclarecer, y considera que la presencia de la cinta sobre la boca y el resultado de la necropsia son indicios que deben examinarse junto con cada una de las pruebas recogidas en la escena.
La investigación también revisa los antecedentes de Óscar Arias Muñoz, quien registra denuncias previas por violencia contra una expareja y por maltrato sin lesión en agravio de su madre, además de una investigación relacionada con conducir presuntamente en estado de ebriedad.
Raiza, mientras tanto, dejó atrás una historia construida entre las redes sociales, el modelaje y la televisión. Su popularidad creció después de ser vinculada con personajes de la farándula, entre ellos el futbolista Pedro Aquino. También fue relacionada con el actor argentino Julián Zucchi y compartió amistad y actividades con figuras como Xoana González.
La investigación por la muerte de Raiza Martínez continúa mientras Óscar Raúl Arias Muñoz permanece detenido e investigado por el presunto delito de homicidio. La Fiscalía ha solicitado 18 meses de prisión preventiva en su contra y el proceso judicial sigue su curso. Serán las pericias, las diligencias y las autoridades competentes las que establezcan las responsabilidades correspondientes.
Detrás de la exposición mediática estaba la mujer que hablaba directamente con sus seguidores, que bailaba frente a una cámara y que llamaba “chocolatitos” a quienes seguían sus publicaciones. Uno de sus saludos, “Hola, mis amores, los quiero mucho, su chocolatita”, hoy tiene otro significado para quienes la conocieron.
Raiza salió aquella madrugada de su casa pensando en regresar más tarde. No volvió. La familia pasó de buscarla por hospitales y comisarías a esperar respuestas frente a una investigación por su muerte. Mientras sus seres queridos preparan el último adiós, los detectives continúan reconstruyendo las últimas horas de la modelo y reuniendo pruebas para determinar qué ocurrió realmente en aquella habitación de La Planicie.
Hoy, además del dolor de una familia que perdió a una hija, hermana y sobrina, quedan dos teléfonos que nadie encuentra, una versión que todavía debe ser contrastada y una habitación donde ocurrió una muerte que la Policía intenta reconstruir pieza por pieza.
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