Con la ciudad de Cali blindada por 11.000 militares y un sistema antidrones, Abelardo de la Espriella juró este viernes como nuevo presidente de Colombia en una ceremonia que se realizó lejos del tradicional Capitolio bogotano. El mandatario de ultraderecha, de 48 años, llega al poder con la promesa de una “nueva era” y la determinación de combatir con mano dura a los actores del conflicto.
En su alocución más reciente antes de asumir el cargo, De la Espriella afirmó: "Vamos a recuperar la soberanía y a proteger a los ciudadanos de la delincuencia y el narcoterrorismo". El nuevo jefe de Estado también anunció más operaciones militares, bombardeos contra campamentos guerrilleros y una mayor presencia de las fuerzas de seguridad en las zonas más afectadas.
La investidura contó con la presencia de una decena de jefes de Estado, el rey Felipe VI de España y el fiscal general de EE. UU.. Gustavo Petro, el primer presidente de izquierda en la historia del país, no asistió a la ceremonia. Horas antes abandonó la Casa de Nariño y se despidió con un escueto mensaje: "Espero que nos recuerden. Hasta siempre, libertad y vida". Sus aliados convocaron manifestaciones en las principales ciudades porque desconocen la elección, que se definió por el margen más estrecho del que se tenga registro.
El nuevo mandatario llega al poder con el respaldo explícito de Donald Trump, a quien le aseguró que Colombia se relacionará con la Casa Blanca "como nunca antes". Ese acercamiento se refleja en la promesa de intensificar los bombardeos contra campamentos guerrilleros con apoyo de Israel y Estados Unidos, así como en la construcción de megacárceles similares a las de El Salvador. La estrategia revive la cooperación militar entre Bogotá y Estados Unidos de comienzos de siglo, un modelo que regresa con fuerza renovada.
Antes de la ceremonia, De la Espriella sostuvo reuniones con mandatarios afines como Javier Milei, José Antonio Kast y Daniel Noboa, con quienes abordó cooperación en seguridad y comercio. El giro en la política exterior también incluye el anuncio de ruptura de relaciones diplomáticas con Nicaragua y Cuba, dos países que actuaron de garantes en los diálogos de paz con las guerrillas.
De la Espriella asume con la intención de enterrar la paz total, la política bandera de Petro que buscaba negociar con todos los grupos armados. El nuevo jefe de Estado, abogado de profesión, plantea así un viraje radical frente a la estrategia de su antecesor y promete mano dura contra las organizaciones criminales.
La oposición de Cepeda desconoce al mandatario
Mientras la élite internacional se reunía en Cali, Iván Cepeda encabezó en Barranquilla una concentración que definió como un acto de desobediencia civil. El excandidato presidencial, que lidera la bancada más numerosa del Congreso, aseguró que no reconoce la legitimidad del nuevo gobierno y advirtió que ante cualquier acción que vulnere los derechos de la población "vamos a responder de manera pacífica, pero enérgica". "Abelardo de la Espriella pasa de ser un extorsionista de narcotraficantes a ser un extorsionado de los Estados Unidos", declaró el senador ante miles de simpatizantes reunidos cerca del estadio Metropolitano.
Cepeda justificó su ausencia en la investidura argumentando que la doble nacionalidad del sucesor de Petro lo obliga a priorizar los intereses norteamericanos. "Somos la principal fuerza política del país, tenemos la bancada más numerosa del Congreso y somos la mitad del electorado", agregó, y llamó a sostener la movilización de cara a los comicios locales de octubre de 2027.
Un showman que cambió los tribunales por la política
El nuevo mandatario, apodado 'El Tigre', forjó su trayectoria como abogado defensor de paramilitares, narcotraficantes y políticos corruptos. Cantante de ópera aficionado y creador de la marca de ropa De la Espriella Style, llegó a la campaña como un 'outsider' sin partido, con actos que incluían fuegos artificiales y discursos tras un cristal blindado.
El abogado que vivía la “dolce vita” en Florencia ahora enfrenta el desafío de gobernar un país con más de 25.000 personas en armas y una economía dependiente de la mayor producción mundial de cocaína. Con un gabinete colmado de figuras de la derecha tradicional, asume la presidencia. "No soy un mercader de ilusiones, soy un empresario de realidades", dijo a la AFP durante la contienda electoral.
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