Con 53 años y sin dominar el español, Regina cruzó el océano desde Estocolmo hasta Sudamérica con una misión personal: hallar a su familia biológica. Había sido adoptada por una pareja sueca cuando era infante y vivió más de medio siglo en Suecia, lejos de sus raíces peruanas y del idioma que nunca llegó a aprender. Pese a esas barreras, la necesidad de reconstruir su origen fue más fuerte. "Toda la vida he tenido la necesidad de encontrarlos", confesó al explicar qué la empujó a emprender la búsqueda.
El viaje terminó en Lima, Perú, donde una exhaustiva investigación, el respaldo de una traductora y un examen de ADN le permitieron dar con su madre y sus hermanos. El reencuentro, tras más de cinco décadas de separación, estuvo cargado de emociones profundas. Aunque Regina no llegó a conocer a su madre en persona durante su infancia, su memoria estuvo presente en ese momento. "Ahora siento que ya he encontrado esa parte faltante", declaró después del ansiado encuentro.
Nacida en Perú y criada en Suecia, Regina pasó prácticamente toda su vida sin ver cara a cara a sus padres biológicos ni a sus hermanos. El deseo de conocer sus orígenes la llevó a recorrer miles de kilómetros, enfrentando no solo la distancia geográfica sino también el desconocimiento del idioma. Esa travesía, que comenzó como una necesidad interna, concluyó con un emotivo reencuentro familiar en la capital peruana.
La historia de Regina es la de una mujer que, pese a haber crecido en otro país y otra cultura, mantuvo viva la inquietud por sus raíces. Su llegada a Perú no solo le devolvió un apellido y un pasado, sino que cerró un círculo que había estado abierto durante toda su vida.
Tras más de cinco décadas, la mujer llegó hasta Nocheto, en el distrito limeño de Santa Anita, donde vivían sus allegados. Allí, un examen de ADN confirmó el parentesco, y el primer encuentro estuvo marcado por abrazos y una intensa carga emocional. Uno de los familiares admitió que desconocía por completo su existencia: "Yo nunca supe de ella, pero estoy emocionado de verla". Para ella, recorrer el barrio implicó también dimensionar cómo habría sido su infancia y reflexionar sobre las circunstancias económicas que rodearon la adopción.
Sin embargo, había un vacío que el retorno no podía llenar: su madre biológica había fallecido años atrás, y nunca pudieron conocerse cara a cara. Dentro de la vivienda, una gigantografía con su rostro, colocada como homenaje, provocó uno de los momentos más sensibles del reencuentro y ayudó a completar un relato que solo conocía en parte. Tras recorrer el sector, les expresó a sus parientes: "Entiendo la pobreza que me hubiese tocado vivir", antes de manifestar su felicidad por haberlos encontrado.
El hallazgo no habría sido posible sin la intervención de David Nostas Antezana, periodista e investigador peruano reconocido por su labor humanitaria. La mujer llegó a Lima acompañada de una intérprete para contactarlo, y el especialista, valiéndose de su experiencia en el rastreo de personas separadas de sus hogares, logró ubicar a los hermanos de la protagonista en Santa Anita.
El legado de Nostas, el denominado 'Buscapersonas' arequipeño que falleció el 11 de enero de 2023 tras 25 años de trayectoria, quedó grabado en este cruce transatlántico como testimonio imborrable de su trabajo reuniendo familias. Medios locales resaltaron que resolvió unos 46.000 casos internacionales. En este caso, un examen genético confirmó el parentesco biológico y transformó el viaje en un emotivo reencuentro tras más de cinco décadas. Al recorrer la vivienda y observar antiguas fotografías, Regina reconoció sus raíces e integró aquella "parte faltante" de su vida. "Estoy contenta de haber dado este paso", confesó.
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