Científicos chilenos reconstruyen por primera vez el genoma completo del clavelito antártico, una de las dos únicas plantas nativas del continente helado <<>

Un equipo internacional liderado por investigadores chilenos logró un hito para la ciencia polar: obtener el genoma de referencia a escala cromosómica del clavelito antártico (Colobanthus quitensis), una de las dos únicas plantas vasculares nativas del continente helado. El hallazgo, publicado el 15 de julio de 2026 en la revista Genome Biology and Evolution, revela cómo esta especie es capaz de soportar sequías y temperaturas congelantes en uno de los ambientes más extremos del planeta.

El trabajo científico, dirigido por Eduardo Castro-Nallar y Claudio Meneses, empleó las herramientas PacBio HiFi y Hi-C para ensamblar el ADN de la especie. Ese avance dio origen a POLARIX, una reconstrucción con 887,1 millones de pares de bases distribuidos en 40 estructuras de escala cromosómica. La planta presenta una condición tetraploide, con 80 cromosomas en total (2n=80).

La trascendencia de esta flora radica en su uso constante como organismo modelo durante el estudio del estrés ambiental y el impacto del cambio climático global. El descubrimiento abre una ventana inédita para descifrar la adaptación vegetal al frío, la estructura de su material genético y los procesos evolutivos en latitudes polares, lo que proporciona información clave para desarrollar cultivos más resistentes al cambio climático y fortalecer la seguridad alimentaria global.

Investigadores chilenos lideran un estudio que revela el genoma de referencia del clavelito antártico, una especie clave en la adaptación vegetal al frío.

¿Cómo los expertos lograron secuenciar el genoma de la planta antártica?

El equipo científico utilizó tecnología de punta para ensamblar el material genético de esta especie única, que protagonizó un avance trascendental en un ambiente extremo del planeta.

El primer ensamblaje a escala cromosómica de una angiosperma antártica, logrado sobre el genoma del clavelito antártico (Colobanthus quitensis), abre la puerta a estudiar su evolución biológica en condiciones extremas. Según los investigadores, “ofrece una oportunidad excepcional para investigar qué cambios evolutivos permiten que una planta con flores tolere condiciones polares”. La abundancia de duplicaciones génicas hallada sugiere además una ancestral poliploidía tetraploide, un aspecto clave para comprender la adaptación genómica de esta especie endémica a los climas helados.

El mapa genético supera con creces los recursos biológicos previos: alcanza una precisión del 99% en genes conservados según BUSCO y una completitud del 98,4% mediante k-mers. Los expertos identificaron 40.762 genes codificantes de proteínas, asignando función conocida al 95% de ellos, y descifraron la secuencia cloroplástica íntegra —de 151.314 pares de bases y 113 genes— junto con un borrador mitocondrial. El 69,9% del material genético corresponde a elementos repetitivos, en especial retrotransposones LTR.

Sobre la calidad del trabajo, el coautor Cristóbal Galbán señaló que equivale a “completar un rompecabezas del que anteriormente solo se conocían piezas dispersas”, lo que ofrece una base de referencia disponible en repositorios científicos abiertos.

La plataforma POLARIX marca un hito de continuidad en el ADN nuclear, pese a que existían secuenciaciones previas del cloroplasto y análisis transcriptómicos fragmentados. Gracias a esta herramienta de alta precisión, la comunidad científica podrá evaluar la diversidad poblacional y comparar linajes adaptativos de la especie. Así, la biología vegetal finalmente explicará cómo una de las contadas vasculares nativas logró colonizar con éxito los ecosistemas terrestres más hostiles del planeta.

Ese mapa genético completo facilitará el análisis minucioso de las respuestas celulares frente al estrés abiótico y las bajas temperaturas. Los descubrimientos trascienden la botánica polar, pues el recurso puede apoyar estudios aplicados orientados al desarrollo de cultivos más resistentes a gran escala. En consecuencia, descifrar las rutas metabólicas de supervivencia aportará soluciones biotecnológicas fundamentales para fortalecer la seguridad alimentaria mundial ante la variabilidad climática actual.

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