La Tercera Fiscalía Transitoria Corporativa Especializada en Violencia contra las Mujeres e Integrantes del Grupo Familiar abrió una investigación preliminar contra Pamela Almenara Loayza, bachiller en psicología, por el presunto delito de agresión física y psicológica en agravio de un niño de 11 años con Trastorno del Espectro Autista severo y epilepsia. El caso, que ocurrió en un centro psicológico, motivó que la exdecana del Colegio de Psicólogos del Perú, Mabel Burga, explicara los procedimientos éticos que deben aplicarse en estos escenarios.

En su defensa, la investigada justificó haber dado palmadas en las manos del menor y haberle arrojado humo, argumentando que actuó en "defensa propia" y aplicó una técnica firme para interrumpir una crisis. Sin embargo, Burga fue enfática: un paciente con autismo grado 3, que carece de lenguaje y sufre convulsiones, no agrede de manera consciente ni con intención.

"¿Cómo decir yo que me está agrediendo? La agresión es con consciencia", explicó la especialista en Encendidos de RPP. Según detalló, las reacciones físicas del menor, como la autoagresión o los movimientos bruscos, responden a la frustración o a alteraciones originadas por problemas sensoriales, tales como gritos, olores fuertes o alteraciones en su entorno.

Contención y ética profesional

El manejo de estas situaciones requiere técnicas de contención especiales que no cualquier persona puede ejecutar, y que incluso se deben enseñar a los padres. Burga señaló que el profesional debe utilizar palabras precisas para guiar al paciente y enseñarle a regularse, sin recurrir a la violencia. La exdecana del Colegio de Psicólogos del Perú refirió así cómo debe ser el abordaje clínico en estas situaciones, marcando una distancia clara con la conducta atribuida a la bachiller denunciada.

El Código de Ética también establece que los problemas personales del terapeuta no deben trasladarse a su labor profesional. Por ello, minutos antes de cada sesión, el psicólogo debe practicar un "centramiento": una preparación mental que implica conocer a fondo el caso y respetar los horarios asignados.

En cuanto a los requisitos para ejercer, Mabel Burga fue enfática: un bachiller no puede desempeñarse como psicólogo ni asumir roles de salud en acompañamiento terapéutico. Quien atienda clínicamente a un paciente debe estar titulado, colegiado, habilitado y sin antecedentes penales. Antes de obtener la titulación, los estudiantes de psicología pasan por una psicoterapia personal obligatoria, con el fin de verificar que estén preparados para lidiar con las cargas emocionales de sus pacientes.

La especialista también alertó sobre el ejercicio ilegal de la profesión, un riesgo latente cuando no se cumplen estas exigencias.

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