Tiroteo en escuela de Tailandia: adolescente mató a sus abuelos y a 4 personas más antes de suicidarse <<>

El primer ministro de Tailandia, Anutin Charnvirakul, confirmó desde el lugar de los hechos que el ataque contra la escuela Debsirin Nonthaburi fue "planificado con cuidado" y que el responsable fue un adolescente de 14 años. Según las primeras averiguaciones, el menor actuó tras un periodo de fuerte presión académica y utilizó una pistola registrada legalmente a nombre de su abuelo, a quien asesinó junto a su abuela en su vivienda antes de dirigirse al centro educativo.

El joven abrió fuego contra profesores y personal de la escuela, dejando un saldo de siete fallecidos, incluido el propio agresor, y más de 30 heridos, nueve de ellos en estado grave, según las autoridades. El tirador se quitó la vida cuando aún disponía de decenas de municiones. "Es un incidente terrible que nunca debió haber ocurrido", declaró el jefe del Gobierno.

El ataque sembró el pánico entre cientos de estudiantes que huyeron mientras escuchaban los disparos. Testigos relataron escenas de desesperación y miedo, en una tragedia que vuelve a colocar la seguridad en los centros educativos de Tailandia en el debate nacional.

Tras la tragedia, se reabre el debate sobre la legislación de armas en Tailandia, país con alta tasa de armamento

Este episodio se convierte en uno de los más graves de violencia escolar en el país asiático, que registra una alta tasa de armamento entre su población. El hecho reabre el debate sobre la legislación de armas en Tailandia.

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El historial de búsquedas y la obsesión por las armas

La investigación policial se ha volcado al entorno digital del adolescente para determinar el origen del ataque. Luego de hallar que días previos a la masacre el estudiante había indagado en internet sobre un tiroteo escolar ocurrido en Estados Unidos, los agentes analizan su computadora. También revisan si los videojuegos violentos o esos contenidos influyeron en lo ocurrido, aunque las autoridades aclararon que, por ahora, no existe evidencia que permita establecer esa relación.

El interés del menor por las armas era conocido entre sus compañeros. Purin Khumchoo, un joven de 17 años, dijo a la AFP que "era un chico trastornado" y señaló que varios alumnos comentaban su fascinación por el FBI y el armamento. Cuando el atacante le apuntó con la pistola, Khumchoo sintió que estaba frente a alguien "muy profesional, como si llevara mucho tiempo entrenándose".

Las pesquisas también revelaron que el adolescente vivía con sus abuelos desde pequeño, tras la separación de sus padres. Familiares consultados por la prensa lo describieron como una persona reservada que pasaba gran parte del tiempo en casa, sin mostrar señales evidentes de conflictos familiares.

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Testigos narran el pánico durante la masacre

En el colegio de Nonthaburi, al norte de Bangkok, el ataque generó escenas de desesperación. La estudiante Pawarisa Maylissa contó que escuchó numerosos disparos provenientes del piso superior y que incluso se oía el sonido de los casquillos al caer. "Tenía miedo de morir y de no poder perseguir mis sueños", declaró.

El nuevo asalto armado volvió a poner sobre la mesa el debate sobre el control de armas en Tailandia. El viceprimer ministro Anutin Charnvirakul indicó que una de las tareas pendientes del Gobierno es impulsar una nueva ley, que el Ministerio del Interior ya está elaborando, para reforzar los controles sobre la posesión de armamento.

Mientras tanto, otro estudiante relató que el agresor disparó en repetidas ocasiones dentro del recinto, en medio de la desesperación de miles de alumnos que abandonaron el edificio a toda prisa. Un conductor de mototaxi que trabaja frente al colegio desde hace dos décadas contó que vio salir a muchos menores sin zapatos y calificó como "realmente triste" la escena tras observar a una de las víctimas.

Tailandia registra una de las mayores tasas de armas de fuego de la región y ha sufrido varios episodios similares en los últimos años. En febrero, un hombre armado atacó otra escuela en el sur del país y mató a la directora. En 2022, un expolicía asesinó a decenas de personas, entre ellas 22 niños, en una guardería del norte; esa tragedia marcó a la sociedad tailandesa y volvió a colocar el control del armamento en el centro del debate público.

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