El nombre de Hugo Crespo Sánchez está ligado a la histórica preparación de la pachamanca más grande del mundo y a las gestiones que impulsaron el reconocimiento de este plato tradicional como Patrimonio Cultural de la Nación. Sin embargo, no todo es sabor y éxito: Hugo enfrenta ahora un reto aún mayor, convivir con una insuficiencia renal crónica que requiere un trasplante de riñón, pero sin dejar de inspirar a quienes lo rodean.
En 1999, el promotor ayacuchano logró un récord Guinness al preparar la pachamanca más grande del mundo en Campo de Marte, utilizando un horno de más de tres metros de largo, toneladas de alimentos y piedras, además de una compleja logística que hizo posible la hazaña. Años después impulsó también el reconocimiento de la pachamanca como Patrimonio Cultural de la Nación y la instauración del Día Nacional de la Pachamanca.
Hoy, Crespo mantiene viva su esperanza para un trasplante y acude tres veces a la semana para su hemodiálisis en el Seguro Social de Salud. Don Hugo recibe tratamiento de hemodiálisis en el Centro Nacional de Salud Renal de EsSalud, lo que le permite mantener una vida activa y continuar compartiendo su experiencia, mientras permanece en evaluación para un futuro trasplante de este órgano vital.
Su historia es un ejemplo de perseverancia. A pesar de la enfermedad, el creador de la pachamanca más grande del mundo sigue inspirando a quienes lo rodean, demostrando que la fortaleza y la pasión por sus raíces culturales no se detienen ante la adversidad.
El jefe del Departamento de Diálisis del Centro Nacional de Salud Renal de EsSalud, Dr. Carlos Tapia, señaló que Hugo presenta enfermedad renal crónica en estadio 5 y recibe hemodiálisis de manera regular, lo que le permite mantenerse estable y conservar sus actividades cotidianas. “Gracias al tratamiento, el paciente puede reintegrarse a su vida familiar, social e incluso laboral. En el caso de Hugo, se encuentra clínicamente estable y mantiene una actitud positiva, un aspecto que contribuye favorablemente a su evolución”, indicó el especialista.
Con el paso del tiempo, la diabetes afectó la función renal de Hugo y cambió por completo su vida. Pese al impacto inicial del diagnóstico, él decidió afrontar la enfermedad con optimismo y disciplina. “Al comienzo me chocó un poco, pero la psicóloga me ayudó bastante, me ayudó mucho el personal de EsSalud y hoy sigo con esperanza. Excelente atención. Me atienden muy bien y siempre estaré agradecido con todo el personal de EsSalud. Ojalá algún día encuentre un riñón para el trasplante, Dios quiera”, expresó.
La historia de Hugo, a sus 76 años, evidencia que un diagnóstico de enfermedad renal no implica frenar los proyectos de vida. Con tratamiento oportuno, seguimiento especializado y el acompañamiento permanente de EsSalud, miles de pacientes pueden continuar con sus actividades y mantener la esperanza de acceder a un trasplante que les permita escribir un nuevo capítulo. En ese sentido, el Dr. Tapia precisó que quienes padecen enfermedad renal crónica en estadio 5 pueden ser evaluados para un trasplante con un donante fallecido o con un donante vivo compatible, una alternativa que representa una oportunidad para mejorar notablemente su calidad de vida.
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