Un nuevo desarrollo teórico presentado por especialistas de la Universidad Nacional de Tecnología de Defensa de China (NUDT) promete alterar el equilibrio en la carrera espacial. Según el estudio divulgado en la revista High Power Laser and Particle Beams, el sistema electromagnético se basa en pulsos de microondas de 100 GW y tendría la capacidad de perturbar las comunicaciones orbitales que emplean constelaciones como Starlink, la red propiedad del magnate Elon Musk mediante SpaceX.

El hallazgo cobra valor estratégico en el contexto de la competencia global por la supremacía espacial y el resguardo de infraestructuras críticas para navegación y defensa. Aunque promete saturar los receptores de los satélites, aún enfrenta retos para operar eficientemente.

Pese a que diversas publicaciones tildan este mecanismo como un armamento diseñado para "apagar" satélites a escala planetaria, el informe original enfoca su análisis técnico en los generadores eléctricos y omite pruebas sobre algún cañón terrestre totalmente funcional. Es decir, el documento se centra en la viabilidad teórica de los sistemas de microondas de alta intensidad y energía pulsada, sin demostrar aún su implementación práctica en un escenario real de combate.

China ha presentado avances en sistemas de microondas de alta intensidad capaces de interferir con las comunicaciones de satélites como Starlink.

¿Cómo funciona la tecnología militar de China diseñada para inutilizar satélites como Starlink?

El equipo liderado por Zhang Jun, de la Universidad Nacional de Tecnología de Defensa (NUDT), diseñó un sistema electromagnético que opera con pulsos breves de microondas de alta potencia. Su propósito es saturar los receptores y dañar los circuitos de redes orbitales como la flota Starlink de Elon Musk, sin emplear proyectiles convencionales.

Estructura de salida de las microondas de alta potencia. Foto: High Power Laser Power Beam

Estructura de salida de las microondas de alta potencia. Foto: High Power Laser Power Beam

La herramienta se apoya en una arquitectura modular con componentes de estado sólido y generadores Marx. Al sincronizar sus unidades compactas, consigue cumbres energéticas de hasta 100 gigavatios en lapsos efímeros, lo que mitiga los problemas de aislamiento eléctrico típicos de las estructuras únicas.

La investigación de la NUDT aclara, no obstante, que esa cifra "no equivale a un suministro continuo ni confirma que toda esa energía pueda concentrarse con precisión sobre un objetivo". La efectividad real frente a una nave espacial choca con obstáculos severos: la dispersión atmosférica, la distancia y el blindaje electrónico del receptor.

PUEDES VER: Noruega y la histórica alianza que renovó con 3 países, incluido Perú, para frenar la deforestación de la Amazonía al 2030

lr.pe

¿Por qué las armas de microondas de China amenazan a Starlink y revolucionan la guerra espacial?

Las megaconstelaciones en órbita terrestre baja, como Starlink, sostienen servicios civiles y estratégicos a nivel global. Un artefacto capaz de alterar sus sistemas electrónicos sin colisión física se presenta como una alternativa limpia frente a los misiles antisatélite, pues evita generar nubes de detritos espaciales peligrosas para ambos bandos. Además, según un informe de Euronews, la naturaleza de estas ondas electromagnéticas complica la identificación inmediata de la fuente emisora.

El Instituto Noroccidental de Tecnología Nuclear de China acumuló casi 200.000 descargas continuas con el TPG1000Cs, un impulsor de cuatro metros y cinco toneladas que emite pulsos eléctricos de 20 gigavatios. Sobre ese generador, la publicación destaca que “el sistema ha demostrado un funcionamiento estable durante periodos continuos de un minuto”. Si bien la escala del prototipo apunta a que podría integrarse en plataformas móviles, su existencia actual no implica un uso operacional inmediato.

En paralelo, la Universidad Nacional de Tecnología de Defensa (NUDT) trabaja para llevar estas tecnologías “de prototipos de laboratorio a aplicaciones prácticas” mediante componentes de estado sólido más compactos. Aún persisten retos como la precisión del haz de energía, la miniaturización y la eficiencia térmica. El avance refleja un progreso claro en la competencia geoestratégica, pero no hay evidencia de que Beijing pueda desconectar la red satelital desde la superficie terrestre.

Leer artículo completo en larepublica.pe →