Antes de llegar al altar, hay temas que pocas parejas se atreven a tocar. La abogada de derecho de familia Rossie Penhos sostiene que la mayoría invierte meses en los preparativos de la boda, pero deja de lado conversaciones fundamentales sobre patrimonio, dinero y expectativas. Para ella, hablar de estos asuntos es clave para construir confianza, evitar discusiones y lograr una mejor convivencia.

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La especialista plantea cinco preguntas que deberían resolverse antes de dar el paso. La primera es sobre el régimen patrimonial: “No elijan entre separación de bienes y sociedad conyugal (de gananciales) porque ‘así nos dijeron’; entiendan primero qué implica cada uno”. En la separación, cada cónyuge conserva lo que consigue durante el matrimonio; en la sociedad conyugal, todo lo obtenido en la unión pertenece a ambos por partes iguales.

El manejo del dinero es otro punto inevitable: si todo lo ganado será compartido, si habrá cuentas separadas o quién pagará qué. “Lo importante es que conversen y lleguen a un acuerdo”, precisa Penhos, pues no hay una respuesta correcta. También sugiere anticipar escenarios como un despido o dejar de trabajar por hijos o enfermedad, y cómo eso impactaría el patrimonio y la dinámica familiar.

Las herencias y negocios familiares rara vez se mencionan hasta que surge un conflicto, por lo que conviene abordarlos con anticipación. Finalmente, propone hablar de cómo resolver las cosas si algún día cambian: “Hablar de esto no significa esperar un divorcio, significa entender que las decisiones importantes también merecen planeación”.

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