La fortuna de este prodigio informático, derivada en su mayoría de su participación del 28% en Cambricon Technologies, se ha más que duplicado hasta alcanzar los US$ 22,500 millones desde comienzos del año, según el índice Bloomberg Billionaires. El productor de aceleradores de IA con sede en Pekín, del que es fundador, ha visto dispararse sus acciones más de 765% en los últimos 24 meses.

El ascenso meteórico de Chen no habría sido posible sin una serie de oportunos sucesos. Su mayor cliente, Huawei Technologies Co., había dejado abruptamente de hacer negocios con él para desarrollar sus propios semiconductores. Hasta entonces, Huawei representaba más del 95% de los ingresos de la compañía.

Pero luego tuvo un golpe de suerte desde una fuente inesperada. La decisión de Estados Unidos de cortar el acceso de China a chips de última generación, junto con la determinación de Pekín de fomentar la tecnología nacional, crearon un halo de patrocinio estatal y un vasto mercado protegido para su empresa. Así, mientras las prohibiciones de exportación de Washington estrangulaban el acceso de China a chips avanzados, Cambricon emergió como campeona nacional, protegida por mandatos políticos y el entusiasmo de los inversionistas: símbolo de un nuevo orden industrial en el que el favor político, más que la libertad de mercado, define a los ganadores.

Fortuna del fundador de Cambricon | Ha crecido en US$ 13,000 millones desde agosto

El sólido apoyo de China a su industria nacional de inteligencia artificial está generando una nueva clase de élites tecnológicas alineadas con el Estado, apenas unos años después de que el gobierno reprimiera a los titanes del sector privado. No obstante, las dudas sobre cuánto del auge de Cambricon se debe al apoyo estatal y no a la competitividad real de sus chips han dividido a los observadores respecto a la duración de su éxito.

Según el índice, Chen ya figura como la tercera persona más rica del mundo con 40 años o menos, solo detrás de Lukas Walton y Mark Mateschitz, herederos de las fortunas de Walmart y Red Bull, respectivamente. Aunque su fortuna aún está lejos de la de Jensen Huang, fundador de Nvidia, el salto de sus acciones ocurrió en agosto, cuando Pekín instó a las empresas locales a evitar el uso de los procesadores H20 de Nvidia Corp., especialmente para fines vinculados al gobierno.

La propia compañía intentó enfriar la fiebre por sus acciones: en un comunicado a la bolsa de Shanghái advirtió que sigue afectada por las sanciones de Estados Unidos, destacó las dificultades de escalar en la jerarquía tecnológica y desmintió rumores sobre productos inexistentes en desarrollo. En ese momento, informes de analistas apuntaban a su próximo chip Siyuan 690, aunque se cree que aún está al menos unos años detrás del producto equivalente de Nvidia.

Es demasiado pronto para decir si Cambricon o Huawei, los principales diseñadores de chips de IA en China, llegarán a ser la Nvidia china, ya que el ecosistema completo de Nvidia, incluido CUDA, es extremadamente difícil de replicar rápidamente”, dijo Sunny Cheung, investigador del centro de estudios Jamestown Foundation, con sede en Washington, refiriéndose al lenguaje de programación propietario que acompaña el hardware del gigante de la IA.

El explosivo crecimiento de ingresos de Cambricon se debe principalmente a un punto de partida muy bajo, y su valoración actual podría estar inflada si no se mantiene el respaldo de las políticas públicas”, dijo por su parte Shen Meng, director del banco de inversión Chanson & Co., con sede en Pekín.

Cambricon no respondió a las solicitudes de comentarios de Bloomberg. Pese a las dudas sobre su valoración, el camino de Chen hacia el éxito se ha convertido en un caso de estudio sobre la red académica estatal de China, la misma que impulsó el sorprendente avance de la startup de IA DeepSeek y su fundador Liang Wenfeng.

El camino de Chen hacia la industria de semiconductores comenzó en Nanchang, una ciudad sureña donde nació en 1985, hijo de un ingeniero eléctrico y una profesora de historia. Su talento fue detectado precozmente: junto a su hermano mayor, Chen Yunji, ingresó al programa para estudiantes superdotados de la Universidad de Ciencia y Tecnología de China, en Hefei, donde completó su doctorado en informática en 2010. Tras graduarse, ambos hermanos se incorporaron como investigadores al Instituto de Computación de la Academia China de Ciencias, financiado con fondos estatales y considerado el centro de las ambiciones científicas del país.

Fue en ese instituto donde ganaron proyección internacional: en 2014 publicaron artículos académicos sobre su acelerador DianNao, y un año después presentaron su primer chip, un procesador inspirado en el cerebro para aprendizaje profundo. Lo bautizaron Cambricon, aludiendo a la explosión del Cámbrico, para simbolizarlo como un punto de partida evolutivo para la inteligencia artificial. En 2016, el proyecto se escindió y se constituyó como empresa, con la Academia entre sus primeros inversionistas.

El primer gran salto llegó en 2017, cuando Huawei incorporó la tecnología de procesadores de IA de Cambricon para potenciar la fotografía y los videojuegos de su teléfono Mate 10. Esa alianza se rompió en 2019, cuando Huawei optó por desarrollar tecnología similar de manera interna. Desde entonces, Cambricon se ha concentrado progresivamente en el diseño y la venta de chips de IA para servidores en la nube y dispositivos periféricos.

La compañía debutó en 2020 en el mercado tecnológico STAR de Shanghái, aunque arrastró pérdidas constantes hasta que, en los tres meses previos a diciembre de 2024, reportó beneficios trimestrales por primera vez en su historia. Un año antes, en 2022, había sufrido un revés significativo: el Departamento de Comercio de EE.UU. la incluyó en la llamada lista de entidades por intentar “adquirir productos de origen estadounidense en apoyo a la modernización militar de China”, una medida que restringió su acceso a tecnologías avanzadas occidentales.

La demanda por estos procesadores se disparó: los ingresos de Cambricon crecieron más de 500% en los últimos 12 meses, aun compitiendo con Huawei y otras startups chinas. La orden de Pekín de “comprar local” obligó a las empresas tecnológicas nacionales a adquirir al menos parte de sus chips a fabricantes locales, respuesta directa al vacío de oferta que dejó Washington al ampliar los controles de exportación que impedían a Nvidia y AMD vender sus procesadores de alto rendimiento en China.

Cambricon se vuelve rentable | Informó su primera ganancia neta en el 4T 2024

Pese a que Cambricon sigue siendo una de las principales apuestas domésticas en IA, los inversionistas ya podrían estar mirando a otros rivales nacionales. Moore Threads y MetaX se acercan a salir a bolsa en China, mientras que los fabricantes de chips de IA Biren Technology e Iluvatar CoreX preparan sus propias ofertas públicas iniciales en Hong Kong. Las restricciones estadounidenses, entonces, hicieron poco por frenar las perspectivas del sector.

El auge de estas empresas se debe directamente a la necesidad urgente de los países de asegurar infraestructura de hardware”, dijo Shuman Ghosemajumder, cofundador y director ejecutivo de Reken, una startup de IA con sede en San Francisco. “Al igual que Nvidia, probablemente experimenten gran volatilidad en sus acciones, a medida que el mercado decida cuánta infraestructura es realmente necesaria para modelos de IA generativa útiles y cuánto de esa expectativa está sobredimensionada”.

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