La crisis institucional más grave que ha enfrentado la FIFA en los últimos años se desató luego de que Luis Figo, leyenda del fútbol portugués y actual asesor de la UEFA, exigiera públicamente la renuncia inmediata de Gianni Infantino, presidente del organismo. Mientras el exfutbolista lanzaba duras acusaciones, Infantino viajó de urgencia a Marruecos para sostener reuniones críticas y asegurar su permanencia en el cargo de cara a las próximas elecciones, todo tras el fracaso de su polémico plan financiero denominado FIFA Forward Enterprise - FFE.

Gianni Infantino junto a Luis Figo.

En una demoledora columna publicada en el diario británico Daily Mail y ratificada luego en sus redes sociales, Figo calificó las maniobras recientes del dirigente italo-suizo como “el comportamiento más bajo, deshonesto y cobardemente egoísta” que ha presenciado en sus décadas ligadas al deporte. La embestida del exjugador del Real Madrid resulta particularmente simbólica porque fue uno de los que apoyó la llegada de Infantino al poder en 2016, cuando se presentó como una promesa de regeneración para el fútbol mundial.

“Podría escribir 10.000 palabras de los problemas en la FIFA, pero la solución se resume en cuatro. Infantino tiene que irse”, escribió Luis Figo. “Lo que he visto en los últimos días es el comportamiento más bajo, deshonesto, cobarde e interesado que he visto. Y he estado muchos años en el fútbol. El hombre que haya hecho esto, forzar tales cambios para enriquecerse a sí mismo y a sus amigos, es algo del pasado y no debería formar parte del futuro de este deporte”, añadió.

Las declaraciones del portugués se suman a la presión que ya venía acumulando la UEFA, que en días previos había pedido la salida del presidente de la FIFA, y profundizan el aislamiento de Infantino en el organismo rector del fútbol mundial.

“Si este proyecto fuera tan bueno, ¿por qué no ser sincero sobre que te iba a dar 30 millones de dólares al año? No era una buena idea, no era una iniciativa robusta desde el momento que no es transparente. No es una buena idea desde el momento en el que no explicas que si vendes tu participación la has perdido para siempre”, cuestionó.

Rumbo a Marruecos

La rebelión de las leyendas, encabezada por Luis Figo, ha dejado en claro que el fútbol mundial reclama un cambio drástico mucho antes de los plazos electorales fijados. Mientras tanto, Gianni Infantino guarda silencio tras los muros de su cuartel general en Rabat, adonde llegó en su avión privado bajo un asedio mediático sin precedentes. La ciudad de Salé, cerca de Rabat, Marruecos, ha sido su principal aliado político durante la última década.

Según una investigación publicada simultáneamente por el periódico británico 'The Times', la estrategia de Infantino en territorio africano consistiría en asegurar los 54 votos que controla la Confederación Africana de Fútbol (CAF) para bloquear un potencial intento de destitución impulsado por la UEFA. Para amarrar esta crucial alianza política, la prensa internacional expuso que el jefe de la FIFA estaría ofreciendo otorgar la codiciada final del Mundial 2030 a Marruecos, para disputarse en el colosal e inacabado Estadio Hassan II de Casablanca, proyectado para 115.000 espectadores.

Aunque los portavoces oficiales de la FIFA desmintieron la información calificándola de "pura ficción", el movimiento ha desatado una inmensa tormenta geopolítica en los otros dos países coorganizadores, España y Portugal, que contaban con albergar el partido definitivo en el estadio Santiago Bernabéu, en Madrid. La promesa marroquí, de confirmarse, alteraría por completo los planes de la candidatura ibérica y añadiría una nueva capa de tensión a una gestión ya cuestionada por la falta de transparencia que denuncia Figo.

Leer artículo completo en larepublica.pe →