El Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet) recibió 1.662 petitorios para acceder a las 1.176 concesiones mineras que el Estado liberó después de que se extinguieran los derechos de sus anteriores titulares. Las áreas solicitadas se concentran en regiones con potencial para cobre, oro, hierro, plata y molibdeno, y el interés por ellas responde, según especialistas, al contexto internacional y a la creciente demanda global de metales.
Sin embargo, que haya miles de solicitudes no significa que todas esas zonas terminen convertidas en proyectos mineros. Cada petitorio inicia un proceso técnico, económico y geológico que puede tomar varios años antes de confirmar si un depósito es viable para su explotación. El exministro de Energía y Minas, Carlos Herrera Descalzi, lo explica con claridad: "La exploración no se hace en cualquier terreno. Se hace en un terreno que ha sido ubicado, que ha sido evaluado y en el cual hay indicios favorables de que se pueden encontrar minerales", dijo durante una entrevista. Esos indicios, agregó, pueden surgir de afloramientos, estudios geológicos o análisis superficiales que ayudan a identificar zonas con mayor probabilidad de contener recursos minerales.
El renovado interés por la exploración minera en el Perú vuelve a reflejarse así en las cifras oficiales, luego de que el Estado pusiera a disposición estos terrenos que habían quedado libres. Las nuevas áreas disponibles abren oportunidades de evaluación geológica en distintas regiones del país, aunque todavía requieren estudios técnicos antes de una eventual explotación.
En un contexto de elevados precios internacionales del cobre y el oro, el número de solicitudes para acceder a nuevas concesiones viene en aumento. Según la información difundida por Ingemmet, la entidad proyecta que este año el país superará los 11.000 petitorios mineros, impulsados principalmente por la demanda de estos metales en los mercados internacionales.
Para el ex titular del Minem, este comportamiento responde principalmente a un cambio estructural de la economía mundial más que a una coyuntura local. "Es un buen indicador, pero más que un indicador del Perú es un indicador de la época", sostuvo al explicar que el mundo atraviesa un proceso de sustitución de los combustibles fósiles por tecnologías basadas en energías renovables, vehículos eléctricos y nuevos sistemas de almacenamiento energético.
El especialista remarca que el verdadero objetivo de la exploración no es comprobar si existe algún mineral, sino determinar si este se encuentra en una concentración y volumen suficientes para justificar una inversión de gran escala. Esa evaluación incluye estudios geológicos, perforaciones, análisis de laboratorio y estimaciones económicas.
Este escenario ayuda a entender por qué el incremento de los petitorios no garantiza un aumento inmediato de la producción minera. Obtener una concesión otorga el derecho exclusivo para explorar un área, pero todavía es necesario demostrar que el recurso existe en condiciones que hagan viable su explotación.
De acuerdo con el exministro, el riesgo inherente a esta etapa es elevado. "De cada diez proyectos que se escoge para exploración, uno pasa a la siguiente etapa", indicó. Incluso recordó que un gran yacimiento en operación puede ser el resultado de cientos o miles de exploraciones previas que nunca llegaron a desarrollarse comercialmente.
Para el especialista en temas mineros, el país no solo destaca por su riqueza geológica, sino también por su trayectoria en el rubro. “El Perú es favorable en cuanto a geología. El Perú tiene buenos antecedentes, es un país muy rico en minerales, pero también tiene una tradición minera”, expresó. A ello se suma la disponibilidad de mano de obra especializada, proveedores y servicios vinculados al sector, factores que las empresas evalúan al momento de decidir dónde desarrollar nuevos proyectos.
Esa ventaja comparativa se ve reforzada por la información previa que el Estado pone a disposición de los inversionistas. Las áreas liberadas cuentan con estudios elaborados por Ingemmet, lo que ofrece una referencia inicial sobre el potencial mineral existente antes de que se decida presentar un petitorio.
El interés por nuevas exploraciones también responde a la evolución de la calidad de los yacimientos. El exfuncionario sostiene que los depósitos de mayor ley mineral fueron explotados en décadas anteriores, por lo que hoy las empresas enfrentan proyectos con menores concentraciones de metal y costos de producción más elevados. Esto obliga a incorporar tecnologías que reduzcan los costos operativos y mejoren la eficiencia de los procesos, aunque cada proyecto debe evaluar además la infraestructura disponible, el acceso al agua y la energía, el transporte, los costos ambientales, las obligaciones tributarias y las condiciones sociales antes de iniciar una eventual explotación.
En paralelo, la transformación tecnológica está ampliando la demanda por una gama cada vez mayor de minerales. Mientras hace algunas décadas la industria dependía principalmente del hierro, el cobre o el aluminio, hoy la fabricación de equipos electrónicos, baterías, infraestructura energética y tecnologías de punta requiere una variedad mucho más amplia de elementos minerales. “La transición energética es el gran consumidor de minerales”, afirmó el exministro al explicar que este proceso está modificando las decisiones de inversión de las compañías mineras en distintas partes del mundo.
Herrera Descalzi resume que las inversiones en exploración responden a una visión de largo plazo y sus efectos solo se materializan después de varios años de evaluación y desarrollo. En esa línea, el exministro recordó que la posición del Perú en los rankings internacionales de atractivo para la inversión minera ha mostrado variaciones durante la última década, y aclaró que la caída registrada en algunos años no respondió a una menor disponibilidad de recursos minerales, sino a factores vinculados con gobernabilidad, estabilidad institucional y seguridad, variables que suelen considerar las compañías al definir sus inversiones. Mientras tanto, el crecimiento de los petitorios refleja que el interés por identificar nuevos yacimientos continúa vigente en un escenario internacional marcado por la creciente demanda de minerales estratégicos. No obstante, entre la presentación de una solicitud de concesión y el inicio de una operación minera existe un largo camino de estudios, permisos e inversiones, por lo que los resultados de las decisiones que hoy adoptan las empresas recién podrían observarse hacia el final de la próxima década. Así, el auge actual de solicitudes anticipa un impacto que se verá recién en el largo plazo.
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