Un presunto ataque vinculado a la extorsión acabó con dos unidades de la empresa de transportes Vipusa en el asentamiento humano San Pedro, en Ventanilla. Los buses quedaron completamente calcinados durante la madrugada, dejando a sus propietarios sin su principal fuente de ingresos, pese a que aseguran que jamás recibieron amenazas previas.

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El fuego se desató entre las 2:30 y 2:45 de la madrugada, cuando las unidades permanecían estacionadas frente a una vivienda. Las llamas comenzaron en uno de los buses y, por la escasa distancia entre ambos, se extendieron rápidamente al segundo vehículo en cuestión de minutos.

Dos cústers estacionadas se incendiaron en el jirón Villa Los reyes en Ventanilla. Fotos: César.grados@photo.gec

Los vecinos fueron quienes dieron la alerta: al ver el fuego, corrieron a despertar a los conductores, que descansaban dentro de la vivienda. Para cuando estos salieron, el incendio ya era incontrolable y poco pudieron hacer para rescatar los vehículos.

El calor generado por las llamas provocó la explosión de las llantas del primer bus. El estallido hizo que la unidad retrocediera varios metros hasta impactar contra el segundo vehículo, lo que aceleró la propagación del fuego y terminó consumiendo ambos.

Cuatro unidades del Cuerpo General de Bomberos acudieron al lugar para controlar la emergencia. Tras varias maniobras, lograron apagar las llamas, pero los dos buses quedaron inservibles. Además, una vivienda aledaña sufrió daños en uno de sus laterales y varias lunas resultaron destrozadas. Los propietarios esperan que las investigaciones permitan identificar a los responsables del siniestro.

El propietario de los buses calcinados, visiblemente afectado, contó que ambas unidades eran de su propiedad y que esa noche permanecieron estacionadas en el lugar porque tenía previsto llevar una de ellas al taller en la mañana. “Los dos carros estaban acá estacionados. Nosotros salimos a las doce y veinte, nos avisaron”, declaró entre lágrimas, al recordar que con ese ingreso mantiene a su esposa y a sus tres hijos, quienes cursan estudios universitarios y escolares. “Con eso es lo que vivo, de mi trabajo. Trece años trabajando en esta empresa”, expresó.

Mientras tanto, los bomberos culminaban su labor y los agentes de la Comisaría de Villa Los Reyes, efectivos del Departamento de Investigación Criminal (Depincri) de Ventanilla y peritos de Criminalística iniciaron las diligencias para determinar cómo se originó el fuego. Entre las primeras hipótesis figura el uso de una presunta bomba molotov. Las autoridades también buscan acceder a las cámaras de seguridad instaladas en los alrededores, y los vecinos aseguraron haber visto a tres desconocidos tomando fotografías cerca del lugar antes del incendio, un dato que ahora forma parte de la investigación.

Una vecina afectada por el incendio relató: “A la hora que nos hemos levantado, ya prácticamente la mitad de la cúster estaba prendida. (...) Todo el lateral, las lunas (reventaron)”.

Cuando le preguntaron si alguna vez recibió amenazas, el propietario fue enfático: “No, para aquí no nos amenazaron. No nos llamaron, nada”. También señaló que desconoce si la empresa Vipusa fue objeto de intimidaciones, aunque recordó que recientemente aumentó el pago que realizan por operar en la línea. “Nos subieron cinco soles más”, comentó, sin relacionar ese incremento con posibles cobros ilegales. La pérdida representa un golpe para toda su familia, pues lleva trece años trabajando en la empresa y los buses eran el sustento de su hogar.

La violencia contra el transporte público vuelve a encender las alertas. El incendio de dos buses de Vipusa dejó a dos trabajadores sin sus herramientas de trabajo, y los investigadores ya evalúan si este ataque se suma a la cadena de atentados que la empresa sufre desde 2024. Uno de los episodios más graves ocurrió meses atrás, cuando delincuentes atacaron a balazos una unidad y una pasajera murió, mientras otros ocupantes resultaron heridos.

Por ahora, no se descarta que el fuego haya sido provocado, aunque también se deberá determinar quiénes estuvieron detrás del hecho. La empresa ha sido blanco recurrente de la delincuencia, y este nuevo ataque refuerza la preocupación por la inseguridad que enfrenta el sector. Los investigadores deberán establecer si el incendio forma parte de la misma cadena de ataques contra las empresas de transporte público o si responde a otra motivación.

El caso adquiere mayor relevancia porque Vipusa ya había sido víctima de atentados anteriores, lo que evidencia un patrón de violencia que no cesa. Mientras tanto, los trabajadores afectados quedaron sin sus unidades para laborar, en medio de un clima de temor que vuelve a poner en el centro del debate la seguridad en el servicio de transporte.

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