El presidente de Taiwán, Lai Ching-te, afirmó este martes que su país no aceptará los intentos de «infiltración» de China ni el «terror rojo» que promueve la ley de unidad étnica implementada el mes pasado por Pekín, y exhortó a la comunidad internacional a «oponerse con firmeza» a esa normativa.

Las declaraciones se produjeron durante el discurso de apertura del Foro Ketagalan, un encuentro sobre seguridad del Indopacífico organizado por el Gobierno taiwanés. Allí, Lai volvió a criticar con dureza la Ley para la Promoción de la Unidad y el Progreso Étnicos, que entró en vigor en China y que, según Pekín, busca reforzar la unidad nacional e impulsar el desarrollo de las regiones habitadas por minorías.

El mandatario taiwanés, a quien las autoridades chinas suelen tachar de «independentista» y «alborotador», denunció que «la ley de unidad étnica de China vulnera la soberanía de Taiwán y persigue a religiones y grupos minoritarios. Pero va más allá. Mediante formas de represión transnacional, impone la censura política en todas partes del mundo, generando un efecto amedrentador».

Una de las principales preocupaciones para Taiwán es el artículo 63 de la norma, según el cual «las organizaciones y los individuos fuera de China que cometan actos que socaven la unidad y el progreso étnicos o promuevan el separatismo étnico serán considerados responsables conforme a la ley». Esto, según académicos taiwaneses, podría exponer a los ciudadanos de la isla a riesgos políticos y legales, especialmente a quienes viajen con frecuencia al otro lado del estrecho o tengan empleos, inversiones o vínculos familiares en China.

En este contexto, Lai recalcó que «Taiwán no se apartará de su camino» y seguirá salvaguardando «los valores de la libertad y la democracia», además de prometer «no dar marcha atrás» en la protección de esos derechos «frente a las amenazas» que plantea la ley de unidad étnica de Pekín.

En un contexto de crecientes tensiones con Pekín, que considera a la isla —gobernada de forma autónoma desde 1949— una «parte inalienable» de su territorio y no descarta el uso de la fuerza, el presidente taiwanés, Lai Ching-te, advirtió que su Gobierno no se quedará «de brazos cruzados». «No aceptaremos la infiltración del ‘frente unido’ ni el ‘terror rojo’», aseveró, y adelantó que construirán «sistemas más sólidos para prevenir, contrarrestar y protegernos frente a estas amenazas».

El presidente de Taiwán, Lai Ching-te. (Foto de Yu Chen CHENG / AFP).

Ante esta situación, el líder isleño subrayó que su Ejecutivo responderá con «acciones» basadas en los principios de la «defensa colectiva» y la «responsabilidad compartida», al tiempo que se comprometió a profundizar en la modernización de las fuerzas armadas y en la «resiliencia de toda la sociedad». «Incluso frente a las amenazas autoritarias y a los desafíos globales emergentes, nos mantendremos firmes. Nos aseguraremos de que este faro de democracia siga brillando y de que los cimientos de nuestra libertad permanezcan sólidos», sentenció Lai.

Las declaraciones coinciden con el inicio, este mismo miércoles, de la fase de fuego real de las maniobras anuales Han Kuang, organizadas por las Fuerzas Armadas de Taiwán para poner a prueba el estado de preparación de las tropas frente a una eventual agresión armada de Pekín. Así, Lai dejó claro que no permitirá que China intente «extender su alcance hacia Taiwán o cualquier otra nación o región libre».

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