La actriz y comediante Patricia Alquinta confirmó en el programa ‘Eso Háblalo’ la muerte de Víctor Angobaldo, conocido personaje de la farándula peruana y expareja de Shirley Cherres. "Hoy día la farándula está de luto... Quería informarles que ha fallecido Víctor Angobaldo, para muchos 'El chocolatito'. No sé cómo le decía Magaly (Medina) también. Magaly decía: ‘Yo creé ese monstruo’. Acaba de fallecer. Mis condolencias a la familia, a todas las personas que lo conocemos, pero sobre todo a Javier Soriano, que es como su hermano y me imagino cómo está en este momento. Ya te veremos más tardecito para acompañarte junto a Angobaldo. Besos hasta el cielo, ‘Angobaldito’", declaró la exintegrante de ‘Risas y Salsa’.

El deceso se produjo este miércoles 5 de agosto de 2026, a los 63 años, tras un accidente de tránsito en Cañete. Según el medio Buenos Días Cañete, el vehículo en el que viajaba junto a otras personas dio varias vueltas de campana a la altura del kilómetro 128 de la Panamericana Sur, en el distrito de Cerro Azul. El portal Callao Chalaco, por su parte, indicó que Angobaldo llegó sin vida al Hospital Regional Rezzola, mientras que el conductor de la unidad resultó gravemente herido.

Víctor Angobaldo falleció a los 63 años.

La partida del empresario, recordado por su paso en la farándula nacional, ha generado pesar en el mundo del espectáculo. Alquinta, conmovida, destacó el hecho como un golpe para el medio artístico local y envió sus condolencias a los allegados del fallecido, en especial a Javier Soriano, a quien describió como "su hermano".

Su carisma y espontaneidad lo volvieron un personaje pintoresco de la farándula, protagonista de episodios como su propuesta de matrimonio en vivo a Shirley Cherres y ‘enfrentamientos’ con figuras como Efraín Aguilar y Melcochita. El apodo de ‘El Chocolatito’ le nació en 2009, cuando el programa de Magaly Medina expuso su ampay con Shirley Cherres tras ser descubierto por Ney Guerrero durante una visita a un penal, adonde el empresario llevaba comida para los internos y compartía con ellos. Fuera de los reflectores, Angobaldo se presentaba como empresario y promotor de espectáculos, dueño de una discoteca y encargado de relaciones públicas en una fábrica de yogur.

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