Un estudio publicado en la revista Antiquity podría haber puesto fin a décadas de incógnitas sobre la Llanura de las Jarras en Laos. Los investigadores hallaron restos óseos de al menos 37 personas dentro de una enorme vasija de piedra, lo que permitió comprender el verdadero propósito de estas estructuras monumentales que por años fueron consideradas un enigma arqueológico de Asia.

Miles de estas jarras de piedra, algunas de hasta tres metros de altura y varias toneladas de peso, permanecen dispersas por la provincia de Xieng Khouang, decorando el paisaje que dio nombre al sitio. Lejos de ser simples elementos decorativos o depósitos de almacenamiento, los contenedores formaban parte de un complejo sistema funerario utilizado durante generaciones, según detallaron los arqueólogos.

El misterio de la Llanura de las Jarras en Laos ha desconcertado durante años a los investigadores. Foto: iStock

El análisis de los restos descarta que se trate de víctimas de una catástrofe o de una fosa común improvisada. Todo apunta a una práctica conocida como enterramiento secundario, un ritual funerario en el que los cuerpos eran dejados primero al aire libre hasta descomponerse de manera natural antes de ser depositados en las vasijas.

El hallazgo, que se suma a las estructuras de piedra que formaban parte de la decoración del paisaje, resuelve ahora su verdadero propósito y abre nuevas preguntas sobre las civilizaciones que habitaron la región.

Vista aérea de una

Vista aérea de una "urna funeraria" con restos humanos en pleno proceso de excavación. Foto: Nicholas Skopal

Las dataciones realizadas sobre los huesos indican que pertenecen a personas que vivieron entre los siglos IX y XIII, mientras que las monumentales vasijas serían muchísimo más antiguas. Esta diferencia de antigüedad entre las jarras y los restos hallados en su interior es uno de los aspectos más sorprendentes de la investigación. Las comunidades medievales no construyeron las jarras, sino que heredaron un conjunto megalítico ya existente y decidieron reutilizarlo para sus propios rituales funerarios.

Tras el proceso de descomposición, los huesos eran trasladados cuidadosamente al interior de las gigantescas jarras de piedra. Los expertos creen que las vasijas eran reabiertas de forma reiterada para incorporar nuevos restos humanos, funcionando como una especie de mausoleo familiar o comunitario. La presencia de decenas de individuos en una sola jarra demuestra que estas estructuras tuvieron un uso prolongado durante siglos y que desempeñaban un papel central dentro de las ceremonias funerarias de las antiguas comunidades de Laos.

Los arqueólogos consideran que este reciclaje ritual explica por qué la Llanura de las Jarras mantuvo su importancia durante tanto tiempo y cómo diferentes culturas resignificaron uno de los paisajes más misteriosos de Asia.

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