Después de la exitosa visita de Lucy Cabrera por el Café con la Chevez, un nuevo invitado promete remecer los estudios de Trome. Se trata de Ariel Bracamonte Fefer, hijo de Myriam Fefer, la empresaria asesinada en su casa en 2006, un caso que se volvió mediático porque involucró a sus dos únicos hijos.
Ariel, como prefiere que lo llamen ahora, llega con 36 años, casado y viviendo en Estados Unidos, lejos de los reflectores. En esta entrevista, abre su corazón y adelanta los detalles de su nuevo podcast, ‘¿Quién mató a mi madre?’, una investigación que promete revelar datos no conocidos del crimen. En la conversación, Ariel profundiza en la relación con su madre, con su hermana Eva Bracamonte y también se refiere a la pareja de esta última, Liliana Castro Mannarelli, quien también fue investigada por el asesinato. Asimismo, toca brevemente la figura de su padre, la vida de Myriam Fefer antes de su muerte, su abuelo conservador y al sicario, hoy preso, que le quitó la vida a su mamá. Póngase cómodo que el café está servido...
Ariel te veo y me remonto al joven de 2006 y te veo con tu rostro entre sereno pero también con algo de angustia, de pesar
Es el bótox, la angusta es el bótox, el resto es verdad
Cómo estás Ariel...
Bastante bien, gracias a Dios, con un sentimiento completamente distinto al que tenía antes. Tenía que irme, a veces uno tiene que irse del país que adora para poder retomar fuerzas, sanar heridas, para poder incluso poder perdonarse a sí mismo de algunas cosas que, tendrías que perdonarte o no, y para poder recibir la ayuda necesaria para poder seguir adelante y volver...
En 2006, tu mami es asesinada por este delincuente Ospina, alias Payaso, y tú tendrías 17 años...
Sí, yo crecí en esto, en los medios, crecí con periodistas fuera de mi casa preguntando cómo mi madre había fallecido y luego, qué opinaba de mi hermana que había sido acusada por la Fiscalía, incluso por la corte. Crecí con cámaras mostrando una realidad que no necesariamente era verdad, o a veces era verdad pero era algo tan íntimo que era dolía mucho verlo en cámaras.
¿Cómo era esa realidad en tu casa? La relación mamá-hijo, hija-mamá. ¿Era cordial? ¿Tranquila?
Mi mamá era una mamá gallina, la mamá peruana que cuida mucho a sus hijos, que los sobreprotege. Nosotros teníamos nuestras libertades, podíamos salir a bailar, podíamos tener una vida, pero siempre y cuando estudiáramos y hiciéramos lo que teníamos que hacer, ser buenos alumnos. Yo era muy buen alumno y mi madre veía eso con ojos de admiración, porque ella no era una buena alumna en el colegio, tenía la libreta llena de rojos y cuando ve a su hijo compitiendo por la medalla de oro, la admiración, el respeto hacia su hijo cambió, porque ya me comenzó a ver más como adulto que va hacer algo que ella no pudo. Yo recuerdo eso con mucho cariño porque ella fallece en agosto y en agosto le prometo que voy a conseguir la medalla de oro. Imagínate, tu mamá es asesinada el 15 de agosto, en diciembre te ibas a graduar y tienes que seguir peleándola porque le has prometido a tu mamá que lo vas a conseguir. Y lo conseguí.
MYRIAM FEFER Y CÓMO CONOCIÓ A LILIANA CASTRO MANNARELLI
Habían sus libertades... ¿tu mamá sabía de sus gustos sexuales?
Mi mamá sabía de mi orientación sexual, no sabía plenamente de la orientación sexual de mi hermana, tampoco que mi hermana ya tenía una persona con la que salía, que era Liliana Castro. Liliana Castro una vez aparece en la casa, tocó el timbre y mi mamá ingresaba a la casa y le dice a mi hermana, perdóname por el término, ‘quién es esta machona’... Esa era la impresión que mi mamá tenía de Liliana y no le gustó que Liliana sea parte de la vida de mi hermana
¿Eso fue un poco lo que abrió una brecha entre tu mamá y tu hermana?
Yo creo que mi hermana quería vivir su homosexualidad de una manera más libre, pero lo que me sorprendió es que no sea honesta cuando yo ya había sido honesto con mi mamá y ella no lo tomó como una buena noticia pero tampoco lo tomó como el fin del mundo y con el tiempo lo comenzó a aceptar bastante bien. Me duele porque se usa la orientación sexual como motivo de crimen, como si ser gay justificara el hecho, cosa que no es verdad. Lamentablemente vivimos en un país que es muy homofóbico y este podcast va mostrarle a la gente todo lo que se dijo en los medios, detrás de cámaras, lo que hacían algunos periodistas con esa versión de que él es gay, quería vivir su vida libre, pero la mamá no lo deja y entonces podría ser asesino. Es un ángulo muy interesante y ojalá este podcast revele toda esa información para que incluso alumnos de periodismo puedan analizar este hecho y aprendan lo que no se hace con algo tan privado como la orientación sexual
Cuando tu mamá descubre a Liliana, ¿se pone tensa la relación?
Yo creo que como toda relación entre madre e hija o hijo adolescente, hay momentos de tensión. No era una relación perfecta, pero ninguna relación honesta es perfecta. Si tú te casas en EE.UU. y tu relación es perfecta, no te dan documentos. Si tú dices, como me pasó a mí, sí nos hemos peleado, te dan tu tarjeta verde para que ingreses porque así son las relaciones humanas. Mi madre tenía un carácter muy fuerte y ni mi hermana ni yo podíamos ir sobre la palabra de mi madre y eso lo sabíamos. Ahora, si alguien hizo algo para poder vivir con libertad, no necesariamente era por la orientación sexual, sería por un conjunto de hechos.
ARIEL FEFER Y SU PADRE
¿Y no tener a papá en casa hizo que la relación sea más difícil?
Ay no, si mi padre hubiera estado en casa hubiera sido un infierno. Nosotros veníamos de un hogar donde mi madre era padre y madre como muchos hogares en este país, y por lo general son los hogares más felices, porque no tienes al padre abusivo, alcohólico, drogadicto, no digo que mi padre haya sido eso, pero no tienes esa presencia tóxica y salen adelante y aprenden lo que es trabajar duro para sacar adelante a los hijos y eso fue mi mamá, creo que mi mamá cumplió muy bien ambos roles y por eso salí gay jajaja.
ARIEL FEFER VISITÓ LA TUMBA DE SU MADRE 20 AÑOS DESPUÉS
Pero mamá siempre lo sabe...
Las mamás siempre lo saben... tu crees que te estás mintiendo, que te hicieron el hickey y tú lo vas a ocultar con maquillaje y la mamá ya lo vio a tres cuadras. Uno le cuenta el cuentazo y la mamá... ‘tú crees que he nacido ayer’. Y lo del hicky pasó, ella ya sabía pero una cosa es saberlo y otra sentirlo como que ya es veraz. Por ejemplo el domingo después que llegué de vuelta fui al cementerio después de muchísimos años. Yo salí del Perú cuando mi mamá no tenía lápida, la dejé pagada, pero ya me tenía que ir, no podía seguir con el dolor de seguir viviendo aquí. Llego al cementerio, no encontraba la lápida y llego después de que alguien me dice dónde está y la veo a distancia, reconozco la piedra que yo diseñé y no podía caminar hasta allí, abrazo a mi amigo por detrás, ocultándome para no ver, porque ver la lápida con su nombre por primera vez era como aceptar que estaba muerta de nuevo, una cosa es saber que falleció y está allí enterrada y otra cosa es ver su nombre escrito en el mármol. Lloré como lloré como el día que murió, le decía a mi amigo ‘no puedo ir, no hay forma que camine’. Fue un sentimiento parecido, no de la misma magnitud, a lo que mi madre sintió con mi homosexualidad, mi mamá sabía, pero una cosa es saberlo y otra cosa es verlo. Yo creo que de este viaje, ese es uno de los momentos más fuertes que he vivido porque tuve que aceptar que ahí está y ahí está su nombre. Dolió mucho. Yo vine con mucha paz, pero me di cuenta que no vine solo a contar una historia, vine a investigar. Porque yo vine acá a contar a través de mi podcast, todo lo que pasó, todas las injusticias, pero luego me doy cuenta que el peruano que vivió esta historia a través de las pantallas, tiene la necesidad de que se sepa quién mató a mi madre. No me voy a volver abanderado, no me interesa la política, me interesa más el hecho de que el peruano siente que no se hizo justicia y si no se hizo justicia con una mujer con dinero, qué le queda al resto. Me escriben cosas maravillosas que antes no me escribían, la verdad que ha cambiado mucho
Eso te impulsa a seguir adelante
Yo iba volver a Miami, al mar, a la playa, pero luego me di cuenta que me tenía que quedar, extendí mi viaje una vez, la presión de la gente es tan grande por que encuentre justicia que agendé mi segundo viaje para fines de agosto y me voy a quedar otras dos semanas y así volveré a seguir investigando
MYRIAM FEFER TENÍA QUE FIRMAR DOCUMENTOS LA MISMA SEMANA DE SU MUERTE
Cómo fueron los días previos al asesinato de tu madre
Son momentos tan normales que dan un poco de miedo. No había nada que nos pudiera decir que algo de esa magnitud iba pasar en nuestra casa, pero había un documento que mi mamá iba firmar esa semana, que tenía que ver con la repartición de los bienes, de la herencia, y otro documento que mi hermana tenía que firmar para pasarle todo ese tercio de libre disposición que recibió de la herencia de mi abuelo a nombre de mi madre. Dos documentos de tal magnitud que la Policía pensó que por ahí podía estar el móvil del asesinato, porque no la dejaron firmar. La herencia tardó como un año y medio en terminarse en dividir porque yo era menor de edad y ya no era Mirian Fefer, ahora era Eva Bracamonte Fefer.
¿No hubo ninguna discusión, ningún problema entre ustedes tres?
No esa semana. Mi mamá no era la mujer rica, famosa empresaria que la gente habla, a mi mamá la etiquetaron después de haber sido asesinada como una mujer judía, adinerada y empresaria. No, mi mamá era mucho más, mi mamá se iba a bailar, le encantaba la salsa, esa era mi mamá. La foto que sale de sus cincuenta años, con ese vestido tan pipirisnais, no, mi mamá probablmente se sintió tan... no ella con ese vestido, pero es bonito para la foto. Pero mi mamá era más lectora de Trome que de El Comercio. Ella era más de pueblo. Se iba con sus jeans, con su polo blanco, a trabajar a Chorrillos los sábados por la mañana. Me decía que tenía que aprender a construir una pared de ladrillo con cemento, con hilo, para que esté bien parejito. Cuando la pintan de esta manera, la reducen. Se dijo tanto de ella para defender partes, una teoría en los medios, que mi mamá ya no es mi mamá, mi mamá es una muerta en el piso que su hijo la descubrió.
ARIEL BRACAMONTE Y LILIANA CASTRO
Nada hacía presagiar un momento tan doloroso y triste... ¿cómo era la relación con tu hermana?
Yo con mi hermana tenía incluso más confianza que con mi madre. El crimen ocurre y uno se da cuenta, leyendo las declaraciones a la Policía, luego a la Fiscalía, que lo que yo sabía no necesariamente coincidía con la verdad. Mi testimonio no coincidía con el testimonio de Liliana Castro cuando ella le explica a la Fiscalía quién es ella y cómo llega a la casa. Yo decía que ellas ya salían antes de la muerte de mi mamá, pero se empieza a tejer otra historia, como que era más amiga mía y que había llegado a la casa y luego empezó a salir con mi hermana. Ahora yo me pongo a pensar, acá hay algo raro, por qué mentir en cómo llegaste a la casa, por qué decir que eras más mi amiga cuando yo no era la que se metía al cuarto a hacer el chuculún.
Cuando leo esos documentos para el podcast, sobre el supuesto hackeo a mis cuentas, uno dice ‘wow, me trataron de sembrar la prueba falsa en los medios y los medios pisaron el palito’. Yo estaba en mi casa, abrí la puerta media hora antes que a mi mamá la mataran y tenía un hombre metido en la casa. Nada de eso era verdad. Yo era un chico bien chancón, me levantaba a las 5:30 de la mañana a estudiar y a ver la Pequeña Lulú, ese era yo, que había tenido ya experiencias sexuales, sí, tres veces en mi vida, pero nunca abrí la puerta para que el asesino entrara, nunca metí a un hombre la noche que mataron a mi madre, nunca bajé al primer piso mientras a mi madre la mataban, no escuché nada y no sabía qué pasaba.
Sí, yo no era parte al comienzo, nunca, y cuando ves las declaraciones, todos coinciden, pero ellas no. En ese entonces yo no salía en los medios a acusar a nadie, nadie sabía nada, pero ya se manejaba una historia distinta a lo que era la realidad. Justo hoy escribí el capítulo sobre el hacker, el famoso Anonimus Perú, uno lee esos correos bamba, porque nosotros los peruanos para crear cosas bamba, somos especialistas. Yo estaba teniendo sexo con Julio Moscol, acorde a unos mensajes bamba y correos electrónicos que sacaron años después.
EL PADRE DE MYRIAM FEFER
Mi mamá era una mujer que consiguió su libertad personal, de poder hacer lo que quisiera, de tener dinero, manejar una empresa, a los 48, en el 2003 y ella fallece en el 2006. Mi abuelo fallece, pero antes no le permitía ni estudiar en la universidad ni trabajar, él era un judío conservador, que decía que la mujer tenía que estar en la casa cuidando a los hijos. Lo que más me molesta, me da angustia, es que a mi madre la matan cuando finalmente experimentaba lo que era ser libre como mujer.
ARIEL BRACAMONTE EXPLOTA CONTRA JULY NATTERS
En todas partes el titular era ‘nuevas pruebas contra Ariel Bracamonte’, no supuestas pruebas. Luego aparecía July Natters diciendo ‘han sido verificadas’, o sea la mujer que creo un producto tan bueno con Pataclaun y que la gente estima, nos dio felicidad, yo recuerdo de chiquito mirando Pataclaun y riéndome a carcajadas. Mi madre me decía ‘no, eso no es bueno para ti’, ella ya sabía que años después esta mujer me iba fabricar pruebas falsas con mi padre y me iba acusar de asesinato o de estar involucrado en el asesinato. Tenía la cara dura de decir ‘han sido corroboradas por organismos’, nunca dijo qué organismos, qué entidades, qué empresas. Luego mi hermana mandó un escrito al Poder Judicial a través de sus abogados, diciendo que estaba mandando las pruebas que me incriminaban, entonces ella era inocente porque yo podía ser culpable. Lo quiere meter como prueba al Poder Judicial. Ya no solo era un tema mediático, era un tema legal. Quería verme preso, muy fuerte...
Como buen periodista he tratado de comunicarme con ellos, no he recibido ninguna respuesta. Me encantaría preguntarles por qué, cuál era la motivación detrás de todo esto, por qué no mostrar la fuente, pero no, nunca me han respondido. Traté de entrevistar a Viviana Melsi, que en su momento trató de producir el documental del caso Fefer, tenían hasta página web, y no me ha respondido. Voy a estar aquí, espero que respondan, me encantaría tener una conversación y que me expliquen por qué.
EL TESTIMONIO DE TRUJILLO OSPINA
Uno siempre quiere saber quién lo contrató y haciendo mi investigación, uno empieza a darse cuenta que lo más probable es que la persona que lo contrató ni siquiera conocía a Trujillo Ospina. Lo más probable es que este sujeto pertenecía a una organización de sicarios y a este lo llaman y le dicen, ‘tengo dos encargos’. Hay una muy interesante que he descubierto al leer el expediente, el pez por la boca muere, él habla mucho, le encanta hablar, el tipo dice ‘esa me tocó’, a qué se refiere, a la víctima, a la casa, no se robó nada, o a qué. Quién le dijo, ‘esa te toca’. Mi hipótesis es, este pertenece a esta organización criminal y le dicen, hazte este trabajito y él no conoce a mi hermana, si es que mi hermana lo contrató, o a la persona que lo contrató. Si le preguntan si conoce a... dice no, y lo más probable es que sea verdad, pero conocen al intermediario. Quién le manda hoy plata a Trujillo Ospina en prisión, quién lo visita, quién le pagó al abogado que es bastante mediático y defiende también a Joran Vander Slot, hay bastante ángulos que estoy investigando, que tardará tiempo, porque en este país el INPE se demora bastante en responder y el Poder Judicial peor.
Yo creo que necesito el documento, no lo puedo soltar a los medios sin tener el documento oficial. Pero en su momento se habló de que el abogado de mi hermana visitaba a Trujillo Ospina en prisión, el documento existe, pero ellos dijeron que estaba visitando a otro preso. Ojalá el INPE mande todos esos reportes porque acá hay mucho que descubrir. La Policía hizo un buen trabajo, respeto al Departamento de Homicidios de este país, descubrieron bastante cochinada, nos investigaron a todos. Cuando a mí me preguntan sobre mi madre, no tienen pena, no tienen compasión por el niño... bueno o malo, están ahí para investigar e investigaron.
En el 2009, con apenas 20 años, Ariel Bracamonte viajó a Buenos Aires para rogar por la extradición de Ospina, el hombre que confesó haber asesinado a su madre. “Ahí tenías a un chico jovencito hablando con Judith de La Mata, quien me trató extraordinariamente bien y me dijo, Ariel vamos hacer todo lo posible para que este sujeto pague”, recuerda. Lo consiguieron y, según sus palabras, “te juro por mi madre que me da mucha paz que el tipo esté preso, va salir a los 70, así que de cierta forma, hice lo que prometí”. Frente a quienes lo señalan como sospechoso, Ariel responde: “Y quién metió a ese hombre a prisión, la Policía, el Poder Judicial y yo. Cuando la gente dice que yo la maté o que yo era sospechoso, no recuerdan que quien fue a Argentina a rogar por la extradición de este hombre, fui yo”.
Ese mismo año, el contacto con su hermana Eva se limitaba a “cartas notariales y cartas al juzgado, en donde se me acusaba para investigarme por asesinato”. Desde entonces, no ha vuelto a tener comunicación con ella. Ariel es cauto al hablar del tema: “Primero, ha sido absuelta, al igual que Liliana Castro, incluso antes Liliana. Segundo, aún se me quiere hacer una investigación sobre ese asesinato. No porque absuelven a alguien, ya sabemos quién mató, aún se requiere una investigación por ese asesinato. La absuelven en base a esa investigación, pero qué pasa si hay una nueva prueba”.
Sobre la presión social que siente por el lazo sanguíneo, reflexiona: “La gente es muy defensora del lazo sanguíneo en este país, me dicen ‘es tu hermana, ya déjala vivir en paz’, sí, pero también en el hipotético que tu hermana mata a tu madre, cómo te sentirías... yo estoy en el medio, honro a mi madre y defiendo su memoria o le digo a mi hermana, ‘pobrecita, te entiendo, pasaste algo difícil’. Fue algo muy difícil de vivir. Hoy en día no acuso, investigo y si mi investigación lleva a algo que acuse a alguien, la gente va salir a decir algo, no yo”.
Su objetivo es claro: “Quiero que se reabra el caso, quiero que la persona que mató a mi madre pague o que al menos se sepa, porque prescribe este año, en agosto 15”.
Ariel también cuestiona la actitud de su hermana frente a la herencia: “si tú heredas de tu madre dinero, ya estás adulto, no inviertes ese dinero en tratar de descubrir quién mató a tu madre, era su dinero, no era tuyo, tú no trabajaste en ese dinero, inviértelo pues, una parte al menos, y si te duele mucho hablar del tema, contrata al mejor abogado”. Y lanza un pedido directo: “No le estoy pidiendo a mi hermana que la luche conmigo, le estoy pidiendo ‘Eva, si no tienes nada que temer, ayúdame’, porque esta batalla no la puedo hacer solo, hay mucha corrupción en este país, hay sicarios, una organización que podría estar envuelta en este caso y estoy yo solito defendiendo este caso”.
Le sorprende que Eva haya construido una vida lejos de esta lucha: “tienes plata, te vas a España, vives en una bonita casa, tienes tu marido, tu hija, tu novia, haz hecho una vida, te sientes realizada, tienes tiempo para hacer tu bailecito en TikTok, por qué no sales a decir ‘mi hermano tiene razón, quiero saber quién la mató también’”. Aclara que no se trata de revivir heridas: “No es un tema de pasar la página, de que te sigas hiriendo, porque yo vivo con una paz enorme. Tengo mi marido que adoro, tengo mi gato, mi perro, vivo cerca al mar, feliz. Pero invierto lo que mi mamá me dejó en hacer esta lucha, porque se lo merece”.
Al recordar el juicio oral junto a su hermana, Ariel siente vergüenza: “Esas imágenes en que los dos nos estamos acusando, de una manera irrespetuosa para todos y para los jueces y para mi madre... La forma en la que nosotros hablamos, creo que mi madre hubiera deseado mucho más, un tratamiento mucho más sobrio y respetuoso de la situación, pero era tan difícil que me acusaran de matar a mi mamá delante de todos, por ser homosexual, cuando mi madre había hecho todo lo posible para tratar de entenderme y aceptarme”.
Una diferencia marcaba la relación de Myriam Fefer con sus hijos: mientras Ariel le contó su orientación sexual y ella lo aceptó, Eva nunca lo hizo. “No, porque ella sabía sobre mí, yo se lo conté, pero mi hermana nunca”, responde al ser consultado sobre si su madre aceptaba a Eva de la misma manera.
Sobre las “cochinadas” que menciona, Ariel se refiere a “movimientos de dinero que nunca se sacaron a la luz, conversaciones que pintan bastante bien la relación de ciertas personas con mi madre, que en televisión se decía una cosa, pero el resto de declaraciones no coincidían con lo que esa persona decía. Movimientos de dinero de la empresa hacia otras personas, cuando estaban en el mismo lugar donde estaba el sicario detenido en Argentina. Tantas pistas que no necesariamente salían en los medios”.
La repartición de la herencia es otro punto que queda en el aire, sin respuesta clara hasta el momento.
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