Con 17 años, Yirko Sivirich llegó a Lima desde Ica con un objetivo claro: ser diseñador de modas. Sus creaciones ya desfilaron en Nueva York y París, vistió a artistas internacionales y hace poco cumplió un sueño al diseñar para la presidenta Keiko Fujimori. Pero el camino no fue sencillo: para costear sus estudios trabajó en una reconocida empresa de sastrería, donde conoció el rubro de punta a punta, y luego lanzó su propio emprendimiento haciendo polos con una inversión mínima.

Muchos jóvenes te ven como un referente. ¿Qué consejo les darías a quienes recién empiezan?

“Les diría que tengan paciencia. Cuando uno recién empieza cree que todo llegará de inmediato, pero el éxito toma tiempo. En mi caso, recién vi los primeros frutos después de un año de trabajo constante”, responde Sivirich. Esa constancia, dice, fue clave para superar los inicios difíciles.

¿Qué fue lo más duro de esos primeros años?

“Estar lejos de mi familia. Llegué a Lima con 17 años y pasé algunas Navidades solo. Esas experiencias me hicieron más fuerte. Siempre traté de convertir los momentos difíciles en aprendizajes”, recuerda el diseñador, quien convirtió la distancia en impulso.

LA CUALIDAD QUE DEBE TENER EL DISEÑADOR PERUANO

Más allá del talento, Sivirich sostiene que el diseñador peruano debe identificar su verdadera fortaleza y especializarse, ya sea en ropa masculina, femenina o un estilo puntual. “Cuando encuentras tu fortaleza, debes enfocarte al máximo en ella”, afirma.

¿Y qué les diría a los jóvenes que salen de las escuelas y quieren su propio negocio?

“Que empiecen de a pocos. Yo trabajé primero en una gran marca de sastrería, aprendí el negocio y luego empecé confeccionando polos con una inversión pequeña. Incluso si hubiera tenido mucho dinero, no habría empezado con algo enorme. Lo importante es crecer paso a paso y disfrutar el proceso”, sentencia.

El diseñador peruano Yirko Sivirich reconoce que la vitrina internacional de su carrera se amplió tras vestir a la presidenta Keiko Fujimori, a quien conoció personalmente. “Fue muy amable y considero que esta experiencia representa una vitrina importante para mi carrera. Además, valoro que apueste por marcas y emprendimientos peruanos”, señala. Aclara que no se considera “fujimorista ni antifujimorista”; para él, vestir a un jefe de Estado era una meta profesional que soñaba desde que empezó a hacer trajes.

Su marca, sin embargo, tiene un público principal bien definido: el peruano que vive en el extranjero y extraña su país. Ese segmento representa aproximadamente el 70% de sus ventas, ya que cada vez que regresan al Perú o cuando sus familiares viajan, buscan llevarse sus prendas. En cuanto a la mirada extranjera sobre la moda nacional, Sivirich sostiene que ya nos conocen por la calidad de los materiales como el algodón peruano, la baby alpaca y la mano de obra local, pero ahora también están descubriendo el producto terminado y el talento de los diseñadores peruanos. “Cada vez tenemos más presencia internacional y eso es motivo de orgullo”, afirma.

Yirko tiene una línea inspirada en Perú y también hace uniformes para empresas, vestidos de novias, entre otras prendas. Foto: Mario Zapata.

Más allá de los polos inspirados en el Perú que lo hicieron conocido, su oferta incluye uniformes corporativos y deportivos. De hecho, diseñó más de 20 mil prendas para la delegación peruana en los Juegos Panamericanos de Santiago. También mantiene su línea de pasarela, que funciona como una carta de presentación, además de una línea comercial inspirada en el Perú, trajes a medida y vestidos de novia.

Consultado sobre si es un buen negocio ser diseñador en el Perú, responde que sí, “siempre que te organices y hagas las cosas con orden. Como cualquier empresa, si le pones alma, corazón y disciplina, puedes tener buenos resultados”.

En la entrevista, el diseñador también reveló que vistió a Luis Fonsi, para quien creó una casaca de jean con cuero inspirada en Puerto Rico, usada durante la gira de Despacito, además de Antonio Banderas y varios artistas nacionales. Sobre el fracaso, Sivirich sostiene que este ocurre cuando se trabaja únicamente por dinero y no por una verdadera pasión: si haces lo que amas, seas remunerado con un sol o con un millón, ya eres una persona exitosa.

Ante una colección que no tiene la acogida esperada, el diseñador opta por producciones pequeñas. Si una prenda gusta, fabrica más unidades, reduciendo así riesgos y respondiendo mejor a la demanda. En cuanto al flujo de caja, recomienda identificar los productos más vendidos y ofrecer distintas opciones sobre esa misma línea. También destaca la importancia de invertir en publicidad y adaptarse a las redes sociales, pues hoy son la mejor vitrina para mostrar el trabajo.

En la sección "Cortita", el creador peruano compartió estas claves de su gestión empresarial y su filosofía creativa, marcada por el equilibrio entre el arte y el mercado. Su trayectoria lo llevó de vender polos en Lima a conquistar pasarelas en Nueva York y París, consolidando una marca que ahora viste a figuras internacionales.

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