La renuncia “irrevocable” que presentó ayer Luis Rubio a su candidatura a la alcaldía de Lima no solo deja en carrera a la lista de Renovación Popular para los comicios de octubre, sino que también habilita una vía legal para que Rafael López-Aliaga pueda gobernar la capital sin chocar con la prohibición constitucional de reelección inmediata de alcaldes, según advirtieron especialistas electorales.
El artículo 194 de la Constitución establece que “no hay reelección inmediata para los alcaldes”, una norma que aparenta ser categórica. Sin embargo, el líder de Renovación Popular, que figura como primer regidor —es decir, teniente alcalde— en la plancha encabezada por Rubio, podría asumir la alcaldía si su agrupación obtiene el triunfo en las urnas, explicaron los expertos Silvia Guevara y Fernando Tuesta, exjefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).
En diálogo con Canal N, Guevara señaló que la dimisión de Rubio deberá ser aceptada y que ello no invalida la lista de postulantes a regidores, lo que convertiría automáticamente en alcalde al primer regidor si la lista gana. Tuesta coincidió en su cuenta de X y sentenció: “Así se cierra el círculo para darle la vuelta a la norma que prohíbe la reelección de alcalde”.
La solicitud de renuncia fue presentada ayer a las 11:00 a.m. ante el Jurado Electoral Especial (JEE) de Lima Centro, dentro del plazo que vence hoy según el cronograma del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) para la renuncia de candidatos y retiro de listas. En el documento, Rubio solo menciona que su decisión obedece a “razones estrictamente personales”.
Horas después, por la tarde, López-Aliaga emitió un comunicado en el que aseguró no tener autorización para dar detalles, aunque agregó que “circunstancias muy personales” impidieron a Rubio continuar con su postulación.
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