Miguel Harth-Bedoya. Foto: MH-B.

El director de orquesta peruano Miguel Harth-Bedoya, uno de los más reputados a nivel mundial, regresa a Lima para ofrecer un concierto este viernes 7 de agosto en el Gran Teatro Nacional, donde estará al frente de la Orquesta Sinfónica Nacional. Todo lo recaudado en la presentación será destinado a la asociación MAGIA, que brinda apoyo a niños con cáncer de escasos recursos económicos.

El retorno del maestro se produce luego de haber hecho historia en el Metropolitan Opera (MET) en 2024 con Ainadamar, de Osvaldo Golijov. Sobre esa experiencia y su vínculo con el país, Harth-Bedoya señaló: "Para mí, volver al Perú siempre es especial. En Lima crecí e hice toda mi secundaria. Hay otras ciudades en donde también me siento muy cómodo, como Cusco. Pero siempre he vuelto a Lima por asuntos familiares. Por otra parte, por asuntos profesionales he venido cuando he sido invitado. Por eso estoy muy agradecido con Magia y la Orquesta Sinfónica Nacional. Este es un trabajo gratuito que tiene un fin, que es ayudar. Eso es lo que hace especial también este concierto para mí".

Consultado sobre la naturaleza benéfica del evento, el músico explicó: "Uno que es padre de familia entiende que cualquier cosa que podamos hacer por la salud de los niños nunca es suficiente. En estos momentos estoy en MAGIA y debo decir que la labor es encomiable. Aquí se ayuda a niños con cáncer. Y yo contribuyo con mi granito de arena, con la música. Espero que al concierto pueda ir mucha gente. Esa es una manera en que podemos ayudar a lo que se hace en Magia".

El reconocimiento de Harth-Bedoya trasciende fronteras, y este concierto en particular tiene un valor añadido para él por su propósito solidario, pues se trata de una presentación gratuita con un fin altruista.

Para Harth-Bedoya, el término “música clásica” quedó en el pasado. “Es un término que ya no uso. Yo prefiero llamarla música orquestal”, explica, y destaca que “la versatilidad de la música orquestal te permite tocar cualquier género de cualquier época”. El director compara la experiencia de escucharla en vivo con “ver un partido de fútbol en vivo. O sea, tú no puedes detener el momento, ni pausarlo, ni retroceder”. Esa inmediatez, subraya, es lo que la hace única: “la música solo sucede en el momento, no es una cosa en teoría”.

Para ilustrar esa idea, recurre a una anécdota con Mario Vargas Llosa. “A mí, Mario Vargas Llosa me dijo una vez que estábamos en su casa en España: ¿ves lo que hay ahí? Mario me señalaba su estante de libros. Y le dije son libros. No, me dice, no son libros. Cuando alguien lo lee, dijo, comienza a darle vida a lo que está dentro”. Y traza el paralelo: “la música es un poco eso”. Pero marca la diferencia: “A diferencia de la lectura, que es entre lector y libro, la música orquestal depende de un compositor, los músicos, un conductor que está en medio y pasar todo eso a un público en vivo”.

Antes de consagrarse como batuta internacional, el músico peruano confiesa que su primer impulso fue otro. “Yo tenía la intención de dedicarme a la crítica literaria. Pero sacando cuentas, tal vez yo hubiera sido gestor cultural, un gestor artístico o musical”. La literatura, asegura, siempre fue su puerta de entrada a otros mundos. “Yo soy un lector ávido, siempre estoy leyendo, especialmente temas que no sé. Cuando leo, no busco ser un experto; lo que busco es ampliar mi punto de vista”. Esa pasión, dice, lo acompaña desde joven: “La lectura es una pasión que la tengo desde muy joven y siempre me va a acompañar. Vivo en constante relación con la lectura”.

Frente a la idea de que el público le da la espalda a la música orquestal, el director observa lo contrario: los conciertos están convocando a mucha gente. Lo celebra porque, en un mundo acelerado, “la música requiere de una concentración para ser apreciada”.

Celso Garrido Lecca. Foto: Difusión.

Para Harth-Bedoya, el programa del viernes 7 no es casual: combina a Rimski-Kórsavok con Celso Garrido-Lecca, de quien este año se cumplió un siglo de su nacimiento. “Se me ocurrió esta combinación de obras de un compositor ruso escribiendo música española o inspirada por la música española”, explica. Y agrega que Garrido-Lecca fue uno de sus profesores en el Perú. “En los 80 escribió una obra llamada ‘Danzas populares andinas’. En ella, incorpora la guitarra y el charango. Eso no se había hecho antes”. Para el director, el concierto también es un homenaje a su maestro, y eso es justamente “lo que te permite hacer la música orquestal”.

En ese sentido, sostiene que “en el fondo, lo que la música dicta es que no tiene fronteras ni pasaporte, ni nacionalidades, ni etiquetas”. Sobre su vínculo con las composiciones peruanas, Harth-Bedoya se define como “un servidor de la música peruana”, una labor que lo llena de orgullo. “Si puedo contribuir un poco a su difusión, como presentarla localmente o internacionalmente, me hace sentir muy bien, como si estuviera cumpliendo una misión”.

Ante la pregunta sobre si el vivo es imprescindible, el músico responde que sí: “Es como si faltara un pedazo de la ecuación. Hacer grabaciones solamente es parte del proceso de la música. Se convierte en música cuando alguien la escucha”.

El legado del acervo musical de Perú es muy grande, y Harth-Bedoya lo conoce bien: ha realizado numerosas presentaciones y grabaciones de música peruana de todo tipo, desde la popular hasta la criolla. También participó en el rescate de la restauración que Claudio Rebagliati hizo del Himno Nacional. “Yo sé lo que tiene la música peruana y no dudo en compartirla todas las veces que me sea posible”, asegura. Las entradas están disponibles en Ticketmaster, aquí.

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