La macaúba (Acrocomia aculeata), una palma autóctona de Sudamérica cuyo fruto genera entre siete y diez veces más aceite por hectárea que la soja, será la materia prima de un ambicioso proyecto en Brasil para fabricar combustible sostenible de aviación (SAF). Un fondo de inversión de Abu Dabi destinará US$3.000 millones a esta iniciativa, que busca reducir las emisiones del transporte aéreo y consolidar la transición energética regional en el mercado de energías limpias.

Según Acelen Renováveis, la empresa a cargo del proyecto, la meta es sembrar 144.000 hectáreas y establecer una planta capaz de procesar 20.000 barriles diarios de SAF para 2030. La propuesta responde a la creciente demanda internacional del insumo, impulsada por normativas ambientales cada vez más exigentes en Europa y otras regiones del mundo.

El principal desafío será demostrar la rentabilidad económica y productiva de esta alternativa agrícola frente a los insumos tradicionales. Al respecto, el analista sénior de bioenergía de Rystad Energy, Thiago Sinzato, señaló que "si lo consiguen, será un proyecto increíble".

Un proyecto en Brasil buscará reducir las emisiones del transporte aéreo mediante una inversión de 3.000 millones de dólares en combustible sostenible para aviación (SAF) usando una fruta tropical.

La iniciativa de Acelen Renováveis busca liderar la transición energética aprovechando un recurso vegetal nativo altamente eficiente, en un contexto donde el mercado global de biocombustibles crece aceleradamente. Con esta apuesta, Brasil se posiciona como un actor clave en la producción de energías limpias para la aviación, un sector que enfrenta presión internacional para reducir su huella de carbono.

El megaproyecto industrial contempla la siembra de 144.000 hectáreas en Minas Gerais y la edificación de una planta en Bahía, con un equipo de 200 científicos que optimiza el cultivo de la palmera amazónica para iniciar el procesamiento comercial hacia 2030. La iniciativa busca establecer un complejo integrado de alta eficiencia desde la materia prima agrícola hasta el producto final.

Brasil posee cerca de 40 millones de hectáreas de pastizales degradados, un recurso estratégico clave según analistas de Bloomberg. Aquella masa territorial abre la puerta para escalar el proyecto sin impactar zonas agrícolas reservadas al consumo humano, lo que satisface los rigurosos criterios ambientales exigidos por los mercados globales para certificar el origen limpio de los carburantes aéreos.

A diferencia de otros cultivos tradicionales, esta especie se adapta bien a terrenos semiáridos y no compite con la producción de alimentos. Su capacidad operativa permite recuperar suelos deforestados e integrarlos a la industria bioenergética internacional. "La llamamos la fruta del futuro. Es, literalmente, una central eléctrica, una planta de energía", afirmó Víctor Barra, director de Agronegocios de la firma, durante una presentación en Minas Gerais.

Detalles de la fruta tropical de Brasil para ser combustible del futuro. Foto: CDN

Detalles de la fruta tropical de Brasil para ser combustible del futuro. Foto: CDN

Para garantizar el comercio hacia el mercado europeo, Acelen espera que la Unión Europea clasifique oficialmente a la macaúba como materia prima no alimentaria. La firma también enfrenta retos operacionales por el ciclo anual de recolección y la dificultad de mecanizar troncos con espinas, por lo que colabora con centros académicos para desarrollar variedades botánicas sin espinas, con frutos grandes y mayor rendimiento oleaginoso. La infraestructura proyecta una capacidad operativa de 20.000 barriles diarios de combustible sostenible para aviación (SAF), cifra que equivale a la mitad de los 41.000 barriles globales procesados en 2025, según Bloomberg. Antes de la cosecha inicial, la firma utilizará aceite de soja y residuos vegetales usados, y ya cuenta con "contratos de largo plazo para cerca del 90% de la producción prevista".

Leer artículo completo en larepublica.pe →