Una fotografía tomada desde la Estación Espacial Internacional (ISS) y difundida por el Observatorio de la Tierra de la NASA reveló una enorme mancha naranja y rojiza en el Altiplano de Bolivia. Aunque a primera vista el paisaje podría confundirse con una anomalía ambiental, su origen es completamente natural.
El fenómeno corresponde a la Laguna Colorada, un lago hipersalino situado a 4.300 metros sobre el nivel del mar, cuyo llamativo aspecto es el resultado de procesos biológicos y químicos que lo convierten en un entorno extremo de América del Sur. La intensa tonalidad rojiza y anaranjada se debe a la proliferación de la Dunaliella salina, un alga unicelular capaz de sobrevivir en aguas con una elevada concentración de sal. Este microorganismo produce carotenoides para protegerse de la radiación UV, lo que genera colores vibrantes en el agua.
Es así como el ecosistema altiplánico se convierte en un espectáculo visible desde el espacio, captado por la agencia espacial en una de sus recientes observaciones de la región andina.
La Laguna Colorada, observada desde la órbita, presenta un espectacular contraste entre el agua rojiza y el fondo blanco, un fenómeno que responde a la combinación de dos elementos naturales. Por un lado, el bórax, una sal de tetraborato sódico que quedó expuesta tras la reducción gradual del tamaño de la laguna a lo largo de los siglos; por otro, los pigmentos naturales de las algas que proliferan en sus aguas.
Este microorganismo produce grandes cantidades de carotenoides, pigmentos que le sirven como protección frente a la intensa radiación ultravioleta del altiplano. Cuando estas algas proliferan, el agua adquiere colores que van del naranja al rojo intenso, aunque la tonalidad puede variar según las condiciones ambientales, como la temperatura y la salinidad, llegando incluso a mostrar matices más verdosos cuando predominan otras especies adaptadas al mismo ecosistema.
Lejos de tratarse de contaminación, este paisaje también sostiene una importante biodiversidad: la Laguna Colorada alberga flamencos andinos, chilenos y de James, cuyo característico color rosado proviene de los mismos carotenoides presentes en las algas. La mezcla de los pigmentos naturales y los depósitos de sal genera el efecto visual de una enorme mancha sobre el terreno, captada por la NASA desde el espacio.
Flamencos andinos en la laguna colorada.
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