El lunes 3 de agosto, un árbitro de 44 años, identificado con las iniciales C. R. C. M., fue brutalmente agredido por padres de familia al final de un partido de la categoría sub-9 del torneo internacional 'Ciudad Blanca Cup'. El hecho ocurrió en el complejo deportivo de la Universidad Católica de Santa María, en el distrito de Sachaca, provincia y región de Arequipa, cuando dirigía el encuentro entre el Club Esther Grande de Bentín (EGB) y Las Peñas de Abancay.

El cobro de una falta al equipo de EGB, cuando faltaban cinco minutos para el final y el conjunto de Abancay ganaba 2-1, desató una avalancha de insultos y agresiones contra el juez. Según la denuncia verbal interpuesta en la comisaría de Sachaca y su relato a La República, el árbitro terminó con graves lesiones en el rostro y la cabeza, por lo que presentó la denuncia formal.

El partido de fútbol, disputado por niños de 9 años, terminó así en una brutal golpiza. El árbitro, quien sufrió las consecuencias de su decisión arbitral en los minutos decisivos del encuentro, relató que la reacción violenta de los padres se produjo inmediatamente después de la falta sancionada.

Árbitro fue agredido por cobrar una falta en partido de menores

Testimonio de la víctima

El árbitro, que además es psicólogo deportivo, relató que los padres de familia del EGB bajaron desde las graderías hasta el campo para insultarlo y uno de ellos lo golpeó. Después, unas seis personas lo rodearon y continuaron propinándole patadas y puñetes en el cuerpo, mientras una madre de familia registraba todo con su celular. El momento más crítico, según su testimonio, ocurrió cuando ya estaba tendido en el suelo: "En frente de los niños, cuando ya estaba en el suelo, perdí el conocimiento como unas tres veces. Trataba de levantarme, pero no podía".

La víctima sufrió lesiones múltiples: tiene el ojo izquierdo morado por la inflamación y no puede ver, un parche en el labio, el tabique desviado, heridas en la cabeza y golpes en las costillas y la espalda que le dificultan caminar. Cuando logró ponerse de pie, nadie se disculpó con él. Esa misma noche presentó la denuncia formal ante las autoridades.

El árbitro asegura que no busca dinero ni venganza, sino visibilizar un problema que nadie aborda. "Muchos árbitros somos discriminados. Mayormente es violencia psicológica: gritos e insultos. Pero cuando escala a agresión física es más preocupante. Con mi caso quiero que esto se sepa", finalizó.

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