Nueve de cada diez mujeres en el Perú no han accedido a formación en educación financiera, según cifras del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). Esta brecha limita su capacidad para administrar ingresos, enfrentar imprevistos, planificar metas de ahorro y acceder a mejores oportunidades de financiamiento, y se mantiene como una de las principales barreras para su autonomía económica en el país.
La situación resulta especialmente relevante por el rol que las mujeres cumplen en la economía peruana: muchas administran los recursos del hogar, otras lideran emprendimientos o participan activamente en el mercado laboral. Sin embargo, la mayoría no ha recibido capacitación para decidir sobre ahorro, crédito o planificación financiera, una carencia que también frena el crecimiento de sus negocios y su inclusión en el sistema financiero.
Ricardo Montero, gerente de Evaluación Analítica y Sostenibilidad de ASBANC, explicó que la necesidad de desarrollar programas especializados surgió tras identificar que las mujeres afrontan desafíos distintos a los de los hombres en materia financiera. El manejo del presupuesto familiar y de los recursos de un emprendimiento exige herramientas que permitan planificar con mayor confianza y visión de largo plazo, algo que todavía resulta esquivo para la mayoría de peruanas.
Montero explicó que, si bien se identificó que las mujeres enfrentan retos distintos a los de los hombres a lo largo de su vida, no existían cursos de educación financiera que abordaran específicamente esas problemáticas. Entre esos desafíos, mencionó que las decisiones ligadas a la maternidad impactan de manera diferente la trayectoria laboral femenina y que muchas mujeres todavía carecen de plena autonomía para decidir sobre el uso de sus propios recursos económicos.
“Es importante poder generar la confianza y el conocimiento para que las mujeres puedan recuperar su autonomía y poder tomar sus propias decisiones”, afirmó.
Las cifras reflejan esa brecha. Menos del 32% de las mujeres logra establecer y mantener una meta de ahorro, según datos citados por ASBANC, y el 62% de las emprendedoras no accede al crédito formal, una restricción que limita la expansión de sus negocios y su independencia económica.
Mujeres emprendedoras enfrentan retos para separar las finanzas del negocio y del hogar
La falta de formación también golpea a las micro y pequeñas empresas. Alrededor del 56% de las microempresas del país son lideradas por mujeres, lo que las convierte en uno de los principales motores de la economía nacional, según Montero. No obstante, un problema recurrente es que las emprendedoras administran a la vez las finanzas del negocio y las del hogar, sin establecer una separación entre ambas, lo que dificulta la sostenibilidad de sus emprendimientos y su salud financiera personal.
Durante la presentación del programa, Montero sostuvo que uno de los principales objetivos es acercar herramientas prácticas que puedan aplicarse en la vida cotidiana. Bajo esa premisa, ASBANC e Interbank presentaron el curso gratuito 'Finanzas para Mujeres: una guía para decidir mejor tu futuro', disponible en la plataforma Finanzas al Toque. El programa está compuesto por siete módulos que abordan temas como educación financiera básica, organización de las finanzas personales, administración de ingresos independientes, finanzas para emprender, presupuesto familiar y planificación financiera de largo plazo.
El representante de ASBANC explicó que “lo que sucede en muchos de los casos es que las mujeres lideran la microempresa, pero también lideran las finanzas del hogar. Y no siempre hay una diferencia entre la gestión del dinero de la empresa con la gestión del dinero del hogar”. Añadió que diferenciar ambos ámbitos resulta clave para mejorar tanto la sostenibilidad de los emprendimientos como la economía familiar, pues permite tomar decisiones con información más clara sobre ingresos, gastos e inversiones.
“Más allá de roles, son momentos de la vida de la mujer y decisiones que toman acerca de cómo quiere enfrentar su futuro”, indicó Montero. El especialista también sostuvo que la educación financiera no debe responder únicamente al género, sino a las distintas etapas de la vida. En ese sentido, señaló que las necesidades de una trabajadora dependiente son distintas a las de una emprendedora, una trabajadora independiente o una mujer que administra exclusivamente la economía del hogar.
Para el sistema financiero, cerrar la brecha en educación financiera representa una oportunidad doble: fortalecer la inclusión financiera femenina e impulsar emprendimientos más sostenibles. También implica mejorar la planificación económica de los hogares y ampliar el acceso a productos financieros formales. En ese sentido, desarrollar capacidades para administrar el dinero se vuelve un componente cada vez más relevante para la autonomía económica y el crecimiento de las mujeres en el Perú.
La iniciativa, además, contempla alianzas con empresas, organizaciones sociales, comunidades de emprendedoras e instituciones educativas, con el propósito de ampliar el alcance del programa y acercar estos contenidos a mujeres de distintas regiones del país. "Las finanzas pueden generar estrés cuando no se cuenta con herramientas claras para decidir. Por eso, la educación financiera debe ser simple, útil y aplicable a la realidad de cada persona", manifestó.
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