Un estudio de la Universidad Científica del Sur reveló que el 16 % de los escolares peruanos de secundaria —uno de cada seis— ha probado un cigarrillo electrónico o vapeador al menos una vez. La investigación, que analizó a más de 45.000 estudiantes de colegios públicos y privados, precisó que la edad promedio de inicio en este consumo es de 14,9 años.

Los datos de prevalencia también muestran que el 10,9 % de los adolescentes usó estos dispositivos durante el último año y el 6,9 % lo hizo en los últimos 30 días. Además, un 5,1 % presenta consumo dual: combina vapeadores con cigarrillos tradicionales.

Ante estas cifras, los autores del estudio advierten que iniciar el vapeo en la adolescencia eleva el riesgo de desarrollar dependencia a la nicotina y de exponerse a sustancias dañinas. El médico epidemiólogo Rodrigo Vargas-Fernández, investigador de la casa de estudios y autor principal del trabajo, explicó que el peligro no se limita a los dispositivos con nicotina.

“Los cigarrillos electrónicos pertenecen a una familia de dispositivos que pueden contener nicotina o no. Pero incluso aquellos que no la contienen incorporan metales pesados, solventes y otros compuestos que pueden generar daño pulmonar y afectar la salud del consumidor”, afirmó el especialista.

Vargas-Fernández añadió que la evidencia científica asocia el vapeo con lesiones pulmonares y efectos negativos en el sistema cardiovascular, la función cognitiva y la salud mental. También alertó que algunos dispositivos pueden tener concentraciones de nicotina equivalentes a una cajetilla de 20 cigarrillos, lo que acelera el desarrollo de una dependencia rápida.

El estudio, desarrollado por Rodrigo Vargas-Fernández y Akram Hernández-Vásquez, integrantes del grupo de investigación Epidemiology and Health Economics Research (EHER) de la Universidad Científica del Sur, advierte que persiste la percepción errónea de que los cigarrillos electrónicos son menos dañinos que los tradicionales. “Muchos padres creen que el cigarrillo electrónico hace menos daño que el tradicional y, por eso, son más permisivos con su consumo. Pero eso no es completamente cierto”, indicó Vargas-Fernández.

La investigación también encontró diferencias por sexo: mientras las adolescentes reportan una mayor prevalencia de consumo y afirman utilizar los vapeadores para aliviar el estrés y la ansiedad, los varones presentan una mayor frecuencia de consumo dual. Según Vargas-Fernández, esta combinación incrementa la exposición a la nicotina y agrava los riesgos para la salud.

Entre las principales razones por las que los adolescentes comienzan a vapear figuran el sabor de los líquidos (30,8 %), la curiosidad (20,4 %) y el manejo del estrés o la ansiedad (12,9 %).

El estudio señala que muchos menores adquieren vapeadores en tiendas de conveniencia, bodegas y licorerías, pese a que la Ley N.° 32159 prohíbe su venta a menores de edad. Para el investigador, los resultados muestran la necesidad de evaluar el cumplimiento de la norma y fortalecer las acciones de fiscalización. “Ahora que tenemos estos resultados, también es necesario monitorear si realmente está funcionando. Por lo que hemos encontrado, los menores de 18 años siguen pudiendo acceder a los cigarrillos electrónicos”, sostuvo.

Los investigadores recomiendan fortalecer la comunicación entre padres e hijos sobre los riesgos del vapeo y desarrollar programas permanentes de prevención en las instituciones educativas. Vargas-Fernández subrayó que la exposición a la nicotina se agrava con el consumo combinado de cigarrillos tradicionales y electrónicos, lo que incrementa los riesgos para la salud de los adolescentes.

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