La ferretería que hoy dirige Emma (32) en Lima Norte nació de otra actividad: su padre fabricaba adobes, bloques de arcilla, arena y agua. Ella creció viéndolo trabajar y, desde adolescente, se puso ‘la camiseta’ del emprendimiento familiar, siempre atenta a los llamados para apoyar en lo que hiciera falta. El plan inicial era hacer rentable esa fabricación, pero el destino los llevó por otro rumbo.
“Los vecinos nos pedían que ampliáramos nuestro catálogo con cemento, piedras y fierros”, recuerda Emma. Ante la creciente demanda, la familia incorporó esos productos para que los pobladores pudieran cumplir el sueño de la casa propia en la zona. “Al principio no sabíamos nada del rubro. Íbamos a las distribuidoras para conseguir mejores precios y que puedan estar al alcance de los clientes”, explica.
Cuando todo parecía marchar sobre ruedas, llegó el coronavirus y el patriarca enfermó. Esa situación llevó a Emma a asumir las riendas del negocio que creció junto a ella. Han pasado varios años desde esa desafiante decisión y la ferretería continúa siendo la favorita del barrio, consolidada como un referente en Lima Norte. Mantener el legado y superar las expectativas no es tarea sencilla, pero ella lo logró.
Emma resalta que su ferretería fue la primera de la zona en sumarse a la red de Progresol, un respaldo que considera clave en este camino. “Estamos felices con los puntos que les dan a los maestros”, señala entusiasta por el futuro. Sobre la atención, comenta: “Se mantiene la esencia de mi padre y nos enfocamos en que el cliente se sienta satisfecho con cada compra. Cumplimos con los plazos establecidos y tratamos de engreírlos para que estén contentos”.
GRAN APOYO
La red de ferreterías genera confianza y, según Emma, el acompañamiento de la marca ha sido fundamental para que los clientes se sientan en buenas manos.
Comentarios 0
Súmate a la conversación
Tu comentario es anónimo, pero para evitar bots necesitamos que te registres. Es gratis y toma 30 segundos.
Crear cuenta para comentar Ya tengo cuenta