El smartphone se ha convertido en el principal vector de ataque para los ciberdelincuentes, pues concentra la banca, el correo electrónico, los SMS y la autentificación de doble factor. Así lo advierte Katherine Garrido, Chief Risk Officer de ProntoPaga, quien señala a Gestión que los gastos no reconocidos se han disparado en el sistema financiero por el boom de los pagos digitales y la banca móvil, impulsados por un salto en la sofisticación de los delitos.

Entre esas nuevas modalidades destaca el phishing mejorado con IA: mensajes que dejaron de tener errores gramaticales y ahora se dotan de una naturaleza altamente creíble. En esta rama calza también el smishing (vía SMS) o vishing (telefónico), con el que se remite al usuario a una web falsa donde se sustraen sus datos financieros.

Los deepfakes son otra amenaza en ascenso: se simula la voz y rostro de una determinada persona en videollamadas, y burla los controles de autenticación biométrica en servicios menos robustos. Según Garrido, más del 50% del fraude financiero a nivel global involucra la IA o deepfakes. A ello se suman los malware indetectables, diseñados para ser más evasivos, como los troyanos bancarios que operan sin dejar rastro en el celular y que sustraen credenciales justo en el momento en que un usuario las ingresa en una plataforma bancaria.

Las estafas digitales evolucionarán hacia fraudes A2A y phishing impulsado por inteligencia artificial en los próximos años. Foto: Kaspersky

Manipulación silenciosa

Freddy Linares, profesor de la Universidad del Pacífico y especialista en ciberseguridad, explica que la clonación de dispositivos o “secuestro del smartphone” permite al delincuente adueñarse remotamente del dispositivo de la víctima tras ganarse su consentimiento silenciosamente. Esto ocurre mediante manipulación psicológica —“haciéndose pasar por otra persona o un conocido, con el vishing o deepfake”, añade— o induciéndolo a ingresar a enlaces maliciosos mediante webs piratas —“en ese afán de ver partidos o películas gratis”—.

Para 2026, desde ProntoPaga prevén que los ciberdelitos podrían evolucionar hacia varias modalidades. Una de ellas es el fraude A2A, es decir, transferencias inmediatas manipuladas en las que el cliente “autoriza” enviar dinero a la cuenta de un delincuente creyendo que ayuda a un familiar, que invierte o que está “bloqueando” un fraude inexistente. También crecerá el phishing potenciado con IA, mediante correos, páginas y llamadas con voces clonadas que imitan a ejecutivos, soporte técnico o incluso familiares. Otra tendencia son las apps financieras y de inversión no reguladas: plataformas de apariencia muy profesional, pero que no están bajo la lupa de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS). A ello se suman los ataques dirigidos a empresas, como el fraude por correo corporativo (cambio de cuenta de pago de proveedores, facturas falsas, etc.), con sectores como banca, energía, educación y retail ya identificados como vulnerables en estudios recientes.

“Lo primero que rompen no es la tecnología, es la barrera humana. Las técnicas clásicas de phishing, potenciadas por inteligencia artificial, han hecho más difícil que las personas detecten que algo suena mal”, argumenta a Gestión un especialista.

Linares y Garrido coinciden en que los sectores productivos más vulnerables a los ciberataques son banca y servicios financieros, telecomunicaciones, instituciones gubernamentales, eCommerce y retail. “Navegar por la web es como andar por la calle: hay que tener cuidado”, reflexiona Linares, quien recuerda que, pese a los antivirus o funciones básicas en smartphones, la falta de configuración suele jugar una mala pasada a los usuarios. Por ello, entre las medidas esenciales de ciberseguridad recomienda activar el código PIN en las SIM cards (chips), usar doble autenticación y administrar contraseñas en bóvedas seguras.

La profesionalización del cibercrimen, el crecimiento del pago móvil y los teléfonos como llave de acceso a servicios críticos exigen que empresas y usuarios replanteen sus mecanismos de seguridad. Foto: Andina

Tecnologías antifraude para dotar la ciberseguridad

Linares, por su parte, señala que las empresas apostarán por sistemas con IA incorporada en routers y firewalls para analizar tráfico malicioso en tiempo real, además de la “confianza cero” para validar accesos según identidad, dispositivos, ubicación y horarios. En esa línea, Garrido explica que las tecnologías globales migran a robustecer la autenticación del cliente con PIN obligatorio como segundo factor en operaciones con tarjetas, biometría (huellas, rostro), tokens dinámicos y validaciones cruzadas como la lectura de DNI.

“La autenticación biométrica seguirá en expansión, aunque con diferencias importantes: algunos equipos guardan los datos en el dispositivo, otros en la nube”, subraya. La “tokenización” también se abre paso: reemplaza el número real de tarjeta por tokens en comercios, wallets y eCommerce, de modo que, aunque roben datos, no sirvan. A ello se suman los motores de detección con IA (Machine Learning) que analizan comportamiento —hora, dispositivo, ubicación, monto e historial— y marcan operaciones no habituales o extrañas en tiempo real.

Medidas de ciberseguridad incluyen autenticación biométrica y tecnologías de detección impulsadas por IA. Foto: referencial
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